Relatos de la Noche

Algo se aparece en la Casa de los Mineros (relatos de casas embrujadas)

31 min
May 19, 202616 days ago
Listen to Episode
Summary

This episode of 'Relatos de la Noche' features three paranormal stories from haunted houses in Latin America: a mining company house in Guanajuato, Mexico where workers experienced unexplained noises and apparitions; a family home in Puerto Rico near a forest with disturbing encounters; and a university rental house in Mazatlán, Mexico where a mysterious figure resembling the landlord appeared despite his absence.

Insights
  • Multiple independent witnesses experiencing identical paranormal phenomena (same apparition descriptions) across different time periods suggests either shared psychological suggestion or genuine unexplained events
  • The narrator's inability to perceive the haunting despite being present throughout suggests paranormal activity may be selective in manifestation or perception
  • Paranormal experiences often escalate when multiple people acknowledge and discuss the phenomena, indicating psychological amplification may play a role
  • Witnesses consistently attempt rational explanations before accepting paranormal interpretations, showing human cognitive bias toward logical reasoning
Trends
Growing podcast audience engagement with paranormal content as evidenced by Spotify Podcast Awards recognitionParanormal narratives emphasizing witness credibility through occupational backgrounds (miners, university students, workers)Cross-cultural paranormal storytelling patterns showing consistent apparition descriptions across Latin American regionsAudience participation in paranormal podcasts through submitted personal experiences and family storiesParanormal content monetization through podcast awards and listener engagement metrics
People
Barba Ceura
Submitted his father's paranormal experience from Guanajuato mining house to the podcast
Rodrigo
Submitted his paranormal experience from Mazatlán university housing to the podcast from Australia
Quotes
"Una casa en Brujade es un espacio donde lo paranormal ha cruzado la puerta. Quizás está a la vista de todos, quizás solamente algunos podrán percibirlo, pero ahí está."
HostOpening segment
"Lo extraño es que a pesar de haber estado ahí todo el tiempo, yo nunca había visto absolutamente nada, ni una sola vez, pero las historias siguieron ocurriendo incluso después de que nos fuimos."
Barba Ceura's FatherGuanajuato story conclusion
"Eso no estaba detrás de nosotros, eso lo que fuera vivía ahí, en esa casa."
Puerto Rico Story NarratorPuerto Rico story conclusion
"Se meló el cuerpo comunidad, porque entonces el hombre que Adriana había visto parado en la puerta no podía haber sido él."
RodrigoMazatlán story revelation
Full Transcript
En esa casa de Guanajuato vivíamos únicamente un compañero chileno y yo, y una noche me desperté cuando le entró completamente muerto de miedo a mi cuarto. Me pidió que escuchara, que pusiera atención. Se escuchaba algo, alguien caminando en el segundo piso de esa casa donde supuestamente solo estábamos nosotros dos. Una casa en Brujade es un espacio donde lo paranormal ha cruzado la puerta. Quizás está a la vista de todos, quizás solamente algunos podrán percibirlo, pero ahí está. Ya sea un lugar donde habite un fantasma, donde algo que nunca fue humano puede existir cerca de nosotros, alimentarse de nuestro miedo, o quizás solo es un lugar marcado por la energía, por la vida de sus habitantes. No hay forma de saberlo. Lo que les puedo asegurar es que las historias que escucharán esta noche van a ser cerrar bien la puerta antes de dormir, taparse los oídos, ignorar cualquier sonido que se cuele por debajo de la puerta. Así que déjense llevar que ya están entrando en los siguientes relatos. De la noche Hola comunidad, soy Barba Ceura, envío esta historia de parte de mi papá. En mi familia somos grandes fans de ustedes, hace años que escuchamos sus historias y hace poco mi papá se motivó a mandar una de las suyas. Así pues, este es su relato. Les quiero contar algo que viví en Guanajuato hace ya muchos años, cuando trabajaba como perforista en la minacata. Yo soy chileno, nacido y creado ya, y durante buena parte de mi vida trabajé en minería en distintos países. Nunca fui una persona que creyer en fantasmas ni cosas paranormales, de hecho entre nosotros, cualquiera que hablar de esas cosas normalmente terminaba siendo motivo de borla. Por eso mismo lo que pasó en esa casa nunca lo podrá explicar sin caer en lo... en lo paranormal. Esto ocurrió en 2008, la empresa nos rentó una casi enorme en Guanajuato capital. Según nos dijeron había pertenecido al gobernador de ese entonces o alguien muy importante relacionado con él, estaba construida sobre una pendiente, como muchas casas allá y que daba unas pocas cuadras en la catedral. Por fuera se veía completamente normal, era una casa moderna, bonita, incluso luciosa para lo que nosotros estábamos acostumbrados. Tenía una vista impresionante de la ciudad y espacios de sobra para varios trabajadores. Al principio solamente vivíamos ahí un compañero chileno y yo. Él y yo habíamos trabajado juntos antes en otros proyectos y nos conocíamos desde hace años, ya había confianza total entre nosotros. Durante el día la casa se sentía menos vacía porque siempre iba una señora a cocinar, hacer el aseo, pero en las noches, en las noches todo cambiaba. El silencio era demasiado, la casera tan grande que incluso entre nosotros sabía momentos donde parecía que cada quien estaba completamente solo. Las habitaciones quedaban en la parte baja y arriba estaba la cocina, el comedor y la sala, cosas de casas en pendientes. Y una noche pasó algo raro, yo estaba dormido cuando mi compañero entró de golpe a mi cuarto para despertarme, venía muy alterado, me dijo que arriba se escuchaban ruidos, como si estuvieran arrastrando muebles o moviendo las sillas al comedor. Todavía medio dormido me dio risa verlo así de asustado. Era un hombre enorme, fácil de metro 90, pero estaba parado junto a mi cama abrazando una almohada vieja y usando unos de esos gorros antiguos para dormir que terminaban en un pompón. La escena me pareció tan ridícula que pensé que estaba exagerando o que había confundido algún ruido de la calle. Le dije que seguramente estaba imaginando cosas, pero insistió tanto que terminé acompañándolo a revisar. Subimos los dos al comedor y no encontramos absolutamente nada. Las sillas estaban acomodadas, las ventanas cerradas, las puertas aseguradas. No había forma de que alguien no hubiera entrado a la casa, así que volvimos a dormir y al día siguiente hasta me burlé de él durante el desayuno. Pero la siguiente noche pasó exactamente lo mismo. Otra vez mi compañero entró diciendo que los ruidos habían comenzado arriba, que por favor fuera a ver. Esta vez ya no se veía solamente asustado, también estaba confundido porque aseguraba que las mesas, que las sillas escuchaban clarísimo desde su cuarto, que se estaban moviendo, mientras que yo estando prácticamente al lado no escuchaba nada. Volvimos a subir, no había nadie otra vez, pero ahora sí había algo diferente. Una de esas sillas pesadas estaba ligeramente separada de la mesa. Facilmente alguien había podido pensar que estaba mal acomodada desde antes, y eso mismo pensé yo, pero a la mañana siguiente le preguntamos a la señora de Laseo, y ella aseguró que siempre dejaba al comedor perfectamente ordenado antes de irse, que era una costumbre que tenía desde que trabajaba con los dueños que eran muy especiales en cuanto a lo acomodo. Recuerdo que cuando me dijo eso, mi compañero se puso completamente pálido. Esa misma noche decidió mover una televisión vieja hasta mi habitación porque ya no quería dormir solo. Terminamos intercambiando cuartos para evitar sus ronquidos, y curiosamente desde ese momento dejaron de escuchárselo ruidos. Pasaron algunos días tranquilos hasta que llegó tu trabajador mexicano a quedarse con nosotros. A él nunca le habíamos contado nada, no queríamos sugestionar a nadie ni tampoco seguir hablando del tema, pero una madrugada, Laseo, algo todavía peor que lo que habíamos vivido hasta ese momento. El hombre salió de su cuarto para ir al baño, y cuando iba pasando junto a las escaleras, vio a una anciana, bajando lentamente desde el piso de arriba. Nos dijo que llevaba un camisón viejo, el cabello completamente blanco y tan largo que le cubría parte del rostro. También recordó las uñas largas, negras y la piel llena de arrugas, como si fuera una persona extremadamente anciana. Al principio creyó que era alguna señora que había entrado por error a la casa o a alguien relacionado con los sueños, pero mientras lo observaba, trató de poner atención. Empezó a darse cuenta de algo que le provocó muchísimo miedo. La mujer no estaba bajando las escaleras normalmente, no movía las piernas, no doblaba las rodillas, simplemente descendía poco a poco, como si el cuerpo completo se deslizara hacia él sin tocar realmente los escalones. Dice que en ese momento siente un terror tan fuerte que comenzó a gritar, y sí, gritó como poseído, eso nos despertó a todos. Yo salí inmediatamente de mi cuarto y le encontré al pie de las escaleras completamente paralizado. Apenas pude hablar, le temblaba en las manos mientras intentaba describir lo que acababa de ver. Subí con él a revisar el comador, no encontramos a nadie, pero todas las sillas estaban fuera de lugar, todas. Recuerdo que después entré al cuarto de mi compañero chileno para avisarle que ya no había nada, él ni siquiera había querido salir, seguía literalmente escondido debajo de las cobijas, y solamente me dijo que prefería no ver nada y que ese problema lo resolviéramos nosotros. Lo peor fue que el trabajador mexicano renunció prácticamente después de eso, porque ya no quiso volver a dormir ahí. Tiempo después también trasladaron a mi compañero chileno a otro proyecto, y finalmente yo terminé saliendo de Guanajuato rumbo a Nayarit. Lo extraño es que a pesar de haber estado ahí todo el tiempo, yo nunca había absolutamente nada, ni una sola vez, pero las historias siguieron ocurriendo incluso después de que nos fuimos. Otros trabajadores que ocuparon la casa terminaron viendo en la misma anciana, unos de ellos incluso terminó escondido debajo de una cama hasta amanecer, completamente incapaz de salir del cuarto. Después de tantos años sigo sin saber qué era lo que ocurría ahí, nunca lo supe, nunca nadie explicó nada, y sinceramente creo que lo más raro de todo no es que tantas personas hayan visto lo mismo, sino que yo nunca haya visto nada, estando ahí en el mismo lugar, que eso nunca haya querido mostrarse frente a mí. Hola comunidad, esto pasó en Puerto Rico en 2017, y aunque han pasado años, lo recuerdo muy bien para contárselos ahora ustedes. Desde niño me tocaron una experiencia rara dentro de mi familia, nunca faltaban los comentarios sobre voces en la casa vacía, sombras o hasta siluetas, personas que alguien había visto de reojo. Yo crecí escuchando todo eso, pero sinceramente nunca creí del todo en lo paranormal pues no lo veía yo, pensaba que tenía que haber una explicación. Lo que pensamos todos los que no lo vivimos en carne propia pues, hasta que nos pasa. A mí me pasó hasta que nos cambiamos de casa. Era una casa sencilla frente a una zona de bosque, en el barrio donde siempre habíamos vivido. Quiero aclarar que aunque estamos cerca del bosque, no era un lugar aislado ni una casa abandonada ni nada parecido, de hecho, cuando la rentamos nos sentimos afortunados porque para lo poco que podíamos pagar en ese momento, no estaba nada mal. Los primeros dos meses fueron completamente normales, mi hermano y yo teníamos nuestros cuartos separados y mamá dormía al final del pasillo. El cuarto de mi hermano era el único que no tenía puertas todavía porque los sueños nunca terminaron de instalarla. La primera vez que algo realmente nos asustó, fue una madrugada. Yo estaba dormido cuando escuché a mi hermano gritar. Me levanté de golpe y lo encontré llorando en el cuarto de mi mamá. Ella estaba tratando de calmarlo mientras él apenas podía hablar del miedo. Cuando logró tranquilizarse un poco, nos contó que acababa de despertar y que vió una mujer parada junto a su cama. Recuerdo perfectamente cómo le describió porque nunca la había visto tan asustado. Decía que la señora tenía el cabello negro, muy sucio, que tenía parte de la piel de la cara como desprendida y los dientes podridos. Pero lo peor no era cómo se veía, sino que la mujer se movía junto con él. Mi hermano intentó voltear la cara para dejar de verla, pero ella seguía acomodándose frente a él, obligándolo a mirarla. Yo intenté hacerme valiente porque era el hermano mayor. Entré al cuarto para revisar, prender la luz y empecé a buscar alguna explicación para tranquilizarlo, pero desde ese momento el ambiente dentro de la casa cambió completamente. Ya no se sentía igual. Las noches empezaron a ponerse raras. A veces escuchábamos golpes en las paredes o ruidos en el pasillo cuando todos estábamos acostados. Otras veces era el baño. Se escuchaba claramente cómo le jalaban al agua o abrían las llaves durante la madrugada. La mayoría del tiempo intentábamos ignorarlo. Creo que todos sabíamos que mientras menos hablábamos de eso era mejor, pero una noche me pasó algo que hasta hoy me cuesta creer que sí sucedió. Mi cuarto compartía pared con el de mi hermana. Yo seguía despierto porque al otro día me amaba clases y recuerdo que cuando me voltea en la cama, golpeé accidentalmente la pared con el brazo. Y dos segundos después… Me respondieron el golpe. Me quedé congelado de verdad. Tenía que tal vez mi hermano había regresado a dormir a su cuarto sin decirnos, así que no le di importancia esta noche. Al menos lo intenté. Pero la siguiente noche volvió a pasar. Volví a escucharlo. Esta vez el golpe fue mucho más fuerte, viniendo del otro lado de la pared. Ahora la mañana siguiente le pregunté a mi mamá si mi hermano ya estaba durmiendo en su cuarto de nuevo y me dijo que no, que seguía durmiendo con ella y que ni siquiera quería entrar solo a sacar ropa de ese cuarto. Y sí, lo que les he contado me trae muy malos recuerdos, pero me falta compartirles la peor noche de todas. Era viernes. Yo seguía despierto usando la computadora cuando mi mamá me mandó un mensaje para que saliera al pasillo sin hacer ruido. Cuando vi la puerta de mi cuarto, encontré a mi mamá para denme hizo el pasillo, completamente seria, escuchando hacia arriba. Recuerdo algo que me dio muchísimo miedo. Mi mamá me escribía mensajes estando menos de un metro de mí porque no quería hablar en voz alta. Me dijo que llevaba rato escuchando algo afuera, primero en la marquesina, luego encima del techo de la casa. Al principio pensé que podía ser un animal, hasta que lo escuché. Eran pasos. Sonaban como los pasos de una persona, ahí arriba de nosotros. Nosotros teníamos techo de lámina y podías notar perfectamente el peso de algo caminando arriba. Todavía recuerdo el sonido, paso por paso, despacito, como si algo estuviera caminando encima de nosotros sin ninguna prisa. Mi mamá me dijo que escuchó cuando aquello pasó por el borde de la marquesina y cayó sobre el techo de un salto. Y sinceramente así se escuchó, como algo demasiado pesado para ser un animal. Ninguno de los dos se atrevía a salir. Terminamos llamando a mi abuelo porque vivía cerca. Cuando llegó puso las luces del carro hacia la casa y salió rápido para revisar el patio. Yo no quería dejarlo solo, así que agarró un machete y un alinterno y salí detrás de él, aunque honestamente iba muerto de miedo. Revisamos alrededor de la casa y no encontramos nada. Entonces decidimos subir a ver el techo. Recuerdo perfectamente el momento en que puse la escalera y empecé a subir. Todo estaba completamente oscuro, cuando apenas iba llegando al borde del techo, algo salió corriendo. No puedo decir que era porque sinceramente no lo vivían, solo escuché el ruido rapidísimo moviéndose sobre la lámina y perdiéndose hacia la parte del bosque. Nunca olvidaré la sensación que me quedó después de eso, porque por primera vez sentí que aquello que llevaba semanas escuchándose dentro de la casa era real. Tiempo después tuvimos la fortuna de podernos de ahí y desde entonces nunca volvió a pasar nada parecido. Eso no estaba detrás de nosotros, eso lo que fuera vivía ahí, en esa casa. Supongo que podría decir que en algún momento nosotros vivimos en una casa embrujada. Antes de continuar comunidad, aunque ustedes saben que pienso que los premios no son algo importante, no saben lo bonito que sentí que una vez más votaran por nosotros y nos hicieran ganar el premio del mejor podcast de terror en los Spotify Podcast Awards. Agradezco muchísimo mucho ese amor tan bonito que nos muestra cada que tiene una oportunidad y de verdad que es algo completamente mutuo. Yo no sé qué le hace a ustedes, contar historias le da sentido a todo lo que hago, así que gracias por valorarlo de esa manera y como les dije en Instagram, cada que suceda algo así nuestro compromiso crece y eso es hacer cada vez mejores episodios para ustedes y más más contenido. Creanme, nos estamos adaptando para cada vez traer a ustedes más historias. Por ahora continuamos, que aún nos quedan más relatos esta noche. Hola comunidad, me llamo Rodrigo, los saludos desde Australia, sus historias me acompañan todos los días en el camino a casa. Esto me pasó en Mazatlán en 2005, cuando regresé allá para estudiar la universidad. Yo había vivido en Mazatlán desde morro, hasta más o menos la prepa, pero después nos mudamos a ver a Cruz por el trabajo de mi papá. Aún nací, yo siempre quise volver y cuando abrieron la carrera que quería estudiar, me regresé sin pensarlo. Un primo mío ya vive allá y su hermano Adrián se fue conmigo. Mi papá consiguió que nos quedáramos en una casa dentro de un coto pequeño por la cruz lizarra acerca del acuario. Eran solo cuatro casas en ese coto y la verdad del lugar estaba tranquilo. La casa perteneció a un amigo suyo y se arquilaba por cuartos, aunque realmente quien la estaba habitando antes de que llegara a Mocera, solo el sobrino del dueño Federico hizo esposa, pero casi nunca estaban. De hecho, cuando nosotros llegamos apenas ocupaban uno de los cuartos, por los demás, parece una casa vacía para nosotros. Yo iba empezando a la universidad y pues ya se imaginarán como era esa etapa. Salíamos muchísimo, llegamos de madrugada, casi no dormíamos y prácticamente vivíamos entre fiestas y tareas. Las primeras noches ni siquiera os sabamos bien los cuartos, por flojera terminamos durmiendo los tres juntos en uno solo, otro los usamos para ventar ropo y mochilas y ahí mismo había un escritoris donde hacíamos tareas cuando nos acordábamos que seguíamos estudiando. Masatlán era un infierno de calor, durmíamos con una ventana grande abierta y un ventilador que apenas servía para mover el aire. La primera noche rara pasó justamente cuando por fin nos dormimos temprano y sobrios. Serían como las 3 de la mañana cuando Senticadrian se levantó de golpe del colchón. Me despertó porque se quedó sentado completamente tieso y empezó a preguntar quién estaba ahí. Eso me sacó del sueño al instante, Víctor también despertó y los tres nos quedamos viéndose a la puerta del cuarto. Adrián estaba muy alterado, nos dijo que acababa de ver a un hombre parado en la entrada. Mi primer pensamiento fue que alguien se había metido a robar, pero después de unos segundos Adrián empezó a calmarse, dijo que ahora que lo pensaba bien, al que vio era Federico, asomándose por la puerta, seguramente, solamente asegurándose que estuviéramos ahí y nada más. Nos quedamos con esa idea porque sinceramente era la explicación más lógica. Pero después empezó algo mucho peor, se escuchó como si alguien caminara por el cuarto, pero no como si hubiera entrado sino como si estuviera adentro. El ventilador comenzó a hacer un ruido extraño, primero un clic, luego otro, como si alguien estuviera moviendo las velocidades, se escuchaba muy claramente, de pronto giraba más rápido, luego más lento, otra vez los clicks. En ese momento para mí fue muy claro que alguien que no podíamos ver estaba apretando los botones del ventilador, como jugando con ellos, con nosotros, y después se apacó. Recuerdo perfectamente que yo no quería abrir los ojos, sentí como Adrián me agarró la mano y me la apretó fuerte, como preguntándome sin hablar si yo también estaba escuchando lo mismo. Y sí, los tres estábamos despiertos, y así nos quedamos hasta que amaneció, nos quedamos ahí a pesar del calor infernal sin poder movernos, sin que nadie se atreviera a pararse y prender de nuevo a cuenta el ventilador. A la mañana siguiente nadie quería hablar mucho de lo que nos pasó, cada quien se fa sus clases a lo suyo, y tratamos de convencernos de que todo había sido producto del sueño, de lo cansados que estábamos, de no haber tomado esa noche. Pero esa tarde pasó algo que nos cambió completamente la cara, cuando regresamos a la casa vimos maletas en la sala, Federico ya había vuelto y venía acompañado a su esposa que hasta ese momento nosotros no conocíamos. Nos presentamos, empezamos a platicar un rato y le preguntamos de dónde venían, ella nos dijo que acababan de llegar de Guadalajara, porque Federico había ido por ella. Me acuerdo perfectamente bien que yo le pregunté si había ido y venido el mismo día, y ella me respondió que no, que Federico se ha ido a Guadalajara desde el viernes, y ese día era lunes. Había pasado el fin de semana allá. Se meló el cuerpo comunidad, porque entonces el hombre que Adriana había visto parado en la puerta no podía haber sido él. Me acuerdo que intenté hacer una pregunta sin sonar loco, pero antes de terminar, el esposo de Federico nos preguntó directamente si ya nos había pasado algo raro en la casa, y los tres nos quedamos callados sin saber qué decir. Adriana fue el primero que se atrevió a decir que sí, que había visto alguien parado en el cuarto, que intentábamos convencernos de que sí había sido Federico, a pesar de lo que escuchamos después, moviendo el ventilador. Y nunca voy a olvidar lo que respondió ella después. Nos preguntó si era un hombre vestido de negro, que se veía exactamente como Federico. Hasta hoy sigo sintiendo feo cuando me acuerdo de eso, y es que ella nos contó que ya lo había visto antes varias veces dentro de la casa. No sabía qué era, nunca dijeron que fuera un fantasma ni nada así, simplemente hablaban de eso como si fuera algo que aparecía de vez en cuando. La primera vez que ella lo vio estaba costada en el sillón, y escuchó que alguien le hechistabas desde atrás. Pensó que era Federico molestándola, pero en ese momento escuchó cómo venía bajando las escaleras, y no había nadie detrás de ella. Después empezó a verlo en otros lugares de la casa, sobre todo cerca del baño. La puerta de la regadera era de plástico blanco, medio traslúcido, y decía que a veces alcanzaba a distinguir la silueta de alguien asomándose por arriba, mientras se bañaba. Después de esta plática ya no pudimos volver a sentirnos tranquilos ahí. Yo era muy miedoso en ese tiempo, y honestamente empecé a obsesionarme muchísimo con la casa. Si llegaba y no había nadie, prefería quedarme afuera esperando a que regresara a algunos de mis primos antes de entrar solo. Dormía mal, muy mal. Todo el tiempo sentía que alguien podía estar observándoles desde algún rincón. Federico y su esposa se terminaron regresando a Guadalajara como una semana después, pero nosotros nos quedamos ahí todavía un tiempo más. La peor experiencia que tuve fue un día que llegué completamente agotado de la universidad. No había nadie en la casa, pero estaba tan cansado que ni siquiera me importó. Entré, me tiré al sillón y me quedé viendo si a la entrada intentando descansar un rato. Normalmente cuando me quedaba solo, dejaba la puerta abierta para sentirme un poco más tranquilo, y recuerdo perfectamente el momento en que me cayó el 20 de que estaba solo, completamente solo y ya adentro. Volté a ese baño que estaba junto a la entrada y pensé algo que hasta hoy me sigue dando miedo a recordar. Pensé que sería horrible escuchar que le jalaran al baño o que abrieran las llaves del agua mientras estaba solo, y en cuanto termine ese pensamiento, esa frase en la cabeza. Escuché el ruido de agua saliendo de las llaves. Sentí un terror horrible, salí corriéndose la puerta y hasta me tropecé intentando salir de la casa, y lo peor es que nunca quise voltar hacia atrás para ver si había alguien ahí, nunca, ni siquiera cuando ya estaba fuera pude ver. Han pasado muchísimos años desde entonces, y sinceramente todavía no sé qué era lo que estaba dentro de esa casa, si era un fantasma o algo más, y no entiendo por qué se veía como Federico, lo que sí les puedo asegurar es que no fue nuestra imaginación.