No te detengas frente a un Cementerio (historias de terror)
30 min
•Apr 20, 2026about 1 month agoSummary
This episode of 'Relatos de la Noche' features four supernatural horror stories from listener submissions, including encounters with a ghostly child at a fire station, mysterious hand marks inside apartment walls, unexplained phenomena in a pediatric hospital ward, and a self-activating radio in a new home. The stories explore themes of paranormal activity, unexplained events, and the blurred line between rational explanation and supernatural occurrence.
Insights
- Listener-submitted paranormal narratives often involve institutional settings (hospitals, fire stations, rental properties) where multiple witnesses can corroborate unusual events, lending credibility to accounts
- The podcast leverages community engagement through direct listener participation, building loyalty by featuring personal stories and acknowledging contributors by name and location
- Supernatural storytelling serves as a coping mechanism for processing unexplained or traumatic experiences, particularly in high-stress professions like emergency services and healthcare
- The show uses narrative structure to transition from skepticism to acceptance of paranormal phenomena, mirroring how witnesses themselves process extraordinary events
Trends
Growth of paranormal content consumption through podcast platforms, particularly in Spanish-language marketsIncreasing audience engagement through user-generated content and community participation in horror narrative spacesNormalization of supernatural experiences in institutional settings (hospitals, emergency services) as part of workplace cultureUse of detailed geographic specificity (city names, building descriptions) to enhance narrative authenticity and listener connectionShift from traditional horror media to intimate, first-person account formats that emphasize witness credibility and emotional impact
Topics
Paranormal Activity in Healthcare SettingsSupernatural Phenomena in Residential PropertiesGhost Stories and Unexplained EventsEmergency Services and Paranormal EncountersListener-Submitted Horror NarrativesSpiritual Cleansing and Religious InterventionWitness Testimony and Paranormal EvidenceInstitutional HauntingsCommunity Engagement in Podcast ContentSpanish-Language Horror Storytelling
Companies
Spotify
Platform hosting the podcast; mentioned for listener voting in awards categories (Terror and Top Podcasts)
People
Uriel
Host of the podcast who introduces stories and engages with the community of 4.5 million listeners
Renato Acosta
Submitted story about paranormal encounter at fire station involving ambulance crew and ghostly child
Ulises
Shared account of unexplained phenomena during son's hospitalization in pediatric ward
Quotes
"Espero de verdad que se encuentren de muy buen humor, que todo vaya bien para escuchar historias de fantasmas"
Uriel•Opening remarks
"Yo al menos comunidad nunca voy a detenerme a descansar cerca de un cementerio"
Renato Acosta•End of fire station story
"Eran dedos comunidad, los dedos de una mano perfectamente marcados en su antebrazo, como si alguien lo hubiera sujetado con mucha fuerza"
Ulises•Hospital story climax
"La radio la volvimos a llevar a ese puesto, a devolverla, aunque no nos regresaran el dinero"
Unnamed listener•Radio story conclusion
Full Transcript
Salieron del autopista y entraron por un camino tranquilo, ahí podrían descansar un momento, sin embargo cuando salieron a fumar sintieron algo, los dos, como si alguien nos observara, se pusieron alertas y caminaron alrededor para ver si había alguien en la oscuridad, pero lo que encontraron fue un letero viejo, algo que les decía en donde se habían metido, decía, cementerio municipal. Gracias por estar de nuevo en te escuchando relatos a la noche comunidad, gracias por ser parte de esta familia y aunque parezca disco rayado yo lo sé, voy a volver a decir que espero, espero de verdad que se encuentren de muy buen humor, que todo vaya bien para escuchar historias de fantasmas, pero si no, si hoy por alguna razón necesitas un poquito de ánimo, si se viene una semana difícil, si las cosas no están como deberían, temando un abrazo, que no solo va de parte mío, espero que sientas que es un abrazo de los 4 millones y medio de personas que forman parte de esta comunidad. Así que, eso, espero que hoy estas historias tengan tener un ratito llevadero y ya después nos preocupamos por los problemas de la vida real, vale? Déjate llevar por las siguientes historias, sumérgete en los siguientes relatos de la noche. Hola Uriel, soy seguidor en Spotify y quiero compartir con tu comunidad lo que vivimos en el departamento de bomberos donde trabajé. Soy Renato Acosta, hijo, porque ahí soleamos estar mi papá y yo, le mando un saludo a mis compañeros de aquel entonces. Éramos bomberos en la ciudad de Portopeñasco en Sonora y todo comenzó cuando nos solicitaron apoyo de la ambulancia para el traslado urgente de un paciente de la ciudad de Mexicali en Baja California, un trayecto de unas 3 horas y media. Dos compañeros, un bombero y un paramédico se apuntaron de inmediato para hacerlo, emprendieron viaje por carreter y lo terminaron sin complicaciones, pero la cosa cambió en el camino de regreso. Se salieron en una desviación de la carretera que se vía tranquila para descansar y estirar las piernas y no hacerlo justo al lado de la autopista. No habían tenido oportunidad de descansar desde que aceptaron el traslado horas antes. Sin embargo, cuando bajaron de la ambulancia sintieron algo, tenían una sensación muy clara de que los estaban viendo, algo o alguien desde la oscuridad. No era algo que pudieran ignorar, los todos lo sentían así que entre broma y broma caminaron un poco, alejándose del camino y encontraron un letrero que señalaba donde estaban. Decía, tanto un municipal. Era extraño porque ni siquiera recordaban que hubiera casas cercanas, un municipio, pero era tal incomodidad que decidieron no descansar y continuar. Se subieron a la ambulancia y escucharon algo en la parte de atrás, como si alguien se hubiera subido y se hubiera escondido ahí. Rendieron la luz, revisaron, no había nadie, pero de alguna forma podían sentir que no iban solos. Se regresaron más rápido que en el camino de ida con el paciente, llegaron a la estación pálido y cuando nos contaron debo confesar que la mayoría lo tomamos a broma. Y así hubiera quedado de no ser porque a partir de entonces empezamos a vivir cosas ahí en el departamento de bomberos. Les juro que a veces escuchaba que alguien corría, pasos pequeños, cortitos como de niño. Después llegaron los olores, de repente todo lugar en la noche sobre todo olía a flores, a flores muertas. Empezamos de alguna forma a aceptar que había algo con nosotros y cuando lo hicimos, como si eso que estaba ahí entendiera, se empezó a manifestar. Más, empezamos a escucharla, risas como de niñas escuchaban en la noche, en las zonas oscuras, pero siempre muy cerca de nosotros. Lo más fuerte le ocurrió para médico, ni siquiera de madrugada, apenas oscureciendo. De repente lo escuchamos gritar y fuimos a ver qué tenía. Dijo que le había visto, que había visto a la niña, que se estaba sumando a donde él estaba y que le había visto con toda claridad. Les hablo de una persona que estaba acostumbrado a ver emergencias, ayudar en situaciones muy difíciles, de una persona valiente que sin embargo estaba pálido de terror. Ahí sí, ya nadie quería verla, nadie la quería ahí. Intentamos de todo lo que nos aconsejaron para hacer que se fuera, pero nada funcionó. Y fue hasta que tocó otro traslado mexical y que se le ocurrió a los dos compañeros que se le habían traído. Antes de partir abrieron la ambulancia y le dijeron al aire, vente tienes que venir con nosotros niña. Y entonces emprendieron el viaje y cuando volvían a Peñasco, se salieron de la carretera en el mismo lugar, tomaron el camino oscuro al panteón, se detuvieron como la primera vez. Hay uno de ellos dijo, bájate, con nosotros no está tu hogar, aquí estás en casa. Pasaron unos segundos, minutos, parecía que no ocurría nada y de pronto, de pronto se sintió como un suspiro, como si un peso se le hubiera ido de encima a ellos y a la ambulancia y tómenlo como casualidad o como quieran, pero desde esa noche ya no se volvió no escuchar risas ni pasos ni se vio nada extraño en el departamento de bomberos. Yo al menos comunidad nunca voy a detenerme a descansar cerca de un cementerio. Hola Oriel, te mando esa historia porque todavía no sé muy bien qué fue lo que pasó, pero mientras vivía ahí me dejó bastante inquieto. Esto ocurrió hace unos años cuando me mudé al centro de la ciudad por trabajo, yo no soy de la capital y necesitaba algo amoblado, así que termine rentando un cuarto en una vencidad vieja, de esas que parecen una callecita interna con departamentos pequeños a los lados de techos muy altos. De principios del siglo pasado, era un lugar raro pero muy tranquilo, no era barato pero estaba muy cerca de mi nuevo trabajo. La entrada daba un portón metálico grande, al cruzarlo había un pasillo largo con apartamentos de ambos lados, eran pequeños para las familias de antes pero excelentes para parejas o para mí, el mío hasta me quedaba grande. Los muebles que tenía eran lo básico, una cama, una mesa, una cocina funcional, una sala, algo incómoda pero bonita y un baño diminuto, nada lujoso pero suficiente y repito en una excelente ubicación. La señora que administraba el lugar era una mujer mayor que vivía ahí en la primera puerta, ella fue quien me rentó el departamento, me explicó que el contrato podía ser por mes o incluso por tres meses, antes también lo rentaban por semana pero ya no les convenía. A mí me venía muy bien asegurar un hogar por tres meses así que ese fue el que elegí. Mi cuarto estaba casi al fondo del pasillo, lejos de la calle, más silencioso. Lo primero que noté es que la pared detrás de mi cama daba directamente al departamento de al lado y me tocaba escuchar muchas cosas, las paredes eran delgadas, de las que se escucha todo y se la pasaban tallando la pared. Pero lo curioso es que nunca escuché una voz al otro lado, ni televisión, ni música, ni pasos, como si viviera alguien solo como yo también ahí. Pero no, lo único que se escuchaba algunas noches era un ruido raro, como si alguien rascara la pared. Al principio pensé que eran ratas, en edificios viejos del centro se es bastante común pero, pero luego me di cuenta de que no sonaba exactamente como un animal, era un ruido lento y regular, como si algo pasara los dedos por la pared. No era todo el tiempo, a veces duraron nada más unos minutos y luego se detenía, otras noches lo escuchaba más rato. Yo traté de notar la importancia, pensé que quizás el vecino tenía algún mueble pegado a la pared o algo así, lo extraño es que nunca lo vi. La puerta de ese departamento siempre estaba cerrada y cuando yo salía o entraba jamás coincidía con nadie de ahí. Pasaron unos días, yo ya me estaba acostumbrando a la rutina del lugar, cuando una mañana la señora que administraba tocó mi puerta, me preguntó si podía ayudarla un momento, me dijo que necesitaba revisar el departamento de alado pero le daba mi doce a lo sola. Yo le pregunté si había pasado algo y me explicó que el inclino no había pagado la renta y eso según ella no era tan raro, lo que le preocupaba era que ya habían pasado casi tres semanas desde ese límite y no contestaba el teléfono, había intentado llamarle varias veces y nada, ni mensajes, ni llamadas y tampoco lo había visto salir, hasta le daba miedo que le hubiera pasado algo y estuviera todavía ahí dentro. La señora estaba inquieta, me dijo que quería abrir el departamento para revisar que todo estuviera bien y que le daba más tranquilidad no se rozó la, así que acepté acompañarla. Caminamos hasta la puerta del departamento, la señora tocó primero varias veces y nadie respondió, sacó un manojo de llaves y empezó a trovar una por una como si no supiera que era la correcta. Después de un momento la cerradura por fin giró, abrimos, el departamento estaba completamente vacío, bueno no vacío de muebles, eso si estaba todo igual, la cama, una mesa, un pequeño reflicador, muy similar a los míos, pero no había nadie, ni ropa tirada, ni maletas, ni nada que indicara que alguien estuviera viviendo ahí recientemente. Eso nos pareció raro pero no alarmante, la señora empezó a revisar rápido el lugar, como buscando algo que indicara que el inquilino simplemente se ve ahí, y fue ahí cuando vimos la pared, la quedaba hacia mi cuarto, la pintura estaba muy levantada, inflada, como si hubiera mucho metá detrás. La señora se acercó y la tocó, la pared se sentía blanda, me dijo que seguramente había una fuga de agua, algo que en edificios viejos también pasa seguido, intentó raspar un poco con la mano y en ese momento un pedazo grande del yeso se desprendió casi solo, la pared estaba muy dañada por dentro, cuando cayó ese pedazo sabrían hueco y entonces vimos algo que ninguno de los dos esperaba, que no hubiéramos podido imaginar, en la parte interior de la pared había marcas de manos, muchas como impresiones en el polvo y en el material húmedo, algunas se veían muy claras, los dedos, la palma, pero lo raro es que estaban del lado de adentro de la pared, como si alguien hubiera estado presionando desde el interior del muro, pero la señora y yo nos quedamos viendo varios segundos sin decir nada, el hueco de la pared era muy estrecho, era el espacio que queda entre dos muros, 20 centímetros de acaso, no había forma de que alguien estuviera ahí, ni mucho menos moverse y además las manos pintadas aían de tamaño normal, además esas marcas estaban frescas, el material todavía estaba húmedo donde se habían marcado, pero comunidad del olor, eso fue lo peor, del hueco salió un olor fuerte, muy desagradable a su ciudad, excremento, a orina, la señora se tapó la nariz inmediatamente y yo también tuve que hacer lo mismo, ella dijo que eso ya no estaba bien y que había que llamar para que revisaran la instalación del edificio porque quizás había una fuga o algo peor, salimos del departamento y cerramos, ese mismo día llegaron unas personas a revisar, según ellos no encontraron nada raro, no había fuga de agua ni tuberias rotas, solo dijeron que era una edad vieja del edificio, taparon el hueco con cemento y volvieron a pintar la pared, la señora incluso me dijo que no me preocupara que esas paredes estaban viejas y a veces pasaban cosas así, del inquilino que no volvió no podían saber más, pero no era la primera vez que alguien se iba a invizar, la misma noche que arreglaron todo escuché otra vez el ruido, más claro que antes, rasguños del otro lado de la pared justo detrás de mi cama, como si algo se moviera dentro, me levanté y golpeé a la pared y el ruido se detuvo por unos minutos, después volvió, durante las siguientes noches pasé lo mismo, a veces eran rasguños, otras veces golpes suaves, como si algo se arrastrara dentro del muro, la señora insistía en que no había nada, pero yo ya no podía dormir tranquilo, sabía que el hueco de la pared era demasiado estrecho para que alguien estuviera ahí, pero también sabía lo que habíamos visto, esas manos marcadas desde dentro, por suerte mi contrato era solo por tres meses, el departamento estaba mueblado así que no tenía muchas cosas que sacar, cuando terminó el tiempo decidí no renovar, el día que me fui hablé con otro inquilino que llevaba más tiempo que yo viviendo ahí, le conteló de la pared, los ruidos, las manos, el muchacho me dijo que no era algo solo de mi cuarto, que eso pasaba en todos, en todos los departamentos escuchaba algo en las paredes, que varios inquilinos habían dicho lo mismo durante años, que por eso muchos no se quedaban tiempo en esa vecindad, no supe que pensar de eso, pero mientras sacaba mis cosas por el vacillor le escuro que escuché algo otra vez, un rasguño, pero esta vez en otra pared como, como si viniera de masa dentro del edificio, como si algo estuviera caminando por dentro de los muros y se raspara, y todavía recuerdo algo que me llamó la atención cuando salí por última vez, la pared del departamento contigo al mío, tenía marcas, marcas en manos, marcas como las que vi por dentro. Oigan, muchas gracias por seguir por aquí comunidad, y recuerdo a toda la gente que nos escuchan Spotify que estamos nominados y pueden votar por nosotros en dos categorías, Terror y Top the Dops, si tienen la embresía premium tienen más votos y si no de todas formas pueden votar una vez todos los días para que no se olviden de hacerlo, solo necesitan tener una cuenta de Spotify sea premium o sea gratuita para que no se olviden de votar. En cuanto lo tenga les voy a dejar el enlace en la descripción de este episodio y en los comentarios, por pronto es hora de ir hasta los pasillos de un hospital a altas horas de la madrugada, y continuamos con más historias esta noche. Hola comunidad, mi nombre es Ulises y actualmente vivo en Gómez Palacio Durango, lo que quiero contar ocurrió cuando mi hijo estaba internado en la clínica de alta especialidad número 71 de Lims en Torreón, nació en junio de 2019, pero tuvo varios problemas de salud desde el principio, pasó mucho tiempo hospitalizado ese primer año de su vida, de hecho un periodo en el que estuvimos prácticamente viviendo internados con él casi cuatro meses seguidos desde septiembre a estenero, cuando uno pasa tanto tiempo dentro de un hospital empieza a conocerlo de otra forma, te acostumbras a los horarios, a los ruidos, a las enfermeras que entrelizan a los cambios de turno, poco a poco hasta aprendes cómo funciona todo, mi hijo estaba en pediatría y por una bacteria que había adquirido después de una cirugía, pasaba casi todo el tiempo conectado a antibióticos muy fuertes, eso no se obligó a organizarnos, durante el día lo cuidaba mi esposa y por las noches me quedaba yo, recuerdo muy bien una madrugada, eran como las 2 o 3 de la mañana, yo estaba sentado en el lado de la cuna viendo una pelicula al celular para matar el tiempo, a eso ahora normalmente llegaron a revisar medicamentos o a cambiar alguna solución, así que no me sorprendió cuando de reojo vi que una enfermana entró al área, movió la cortina que separaba las camas de los pacientes, desde donde estaba sentado solo alcancé a ver sus pies por debajo de la cuna, pensé que venía a cambiar el medicamento del bebé, pero pasaron los minutos y no hizo nada, no revisó nada, no habló conmigo, no tocó los aparatos, lo más extraños que tampoco recordaba el avisto salir, 15 o 20 minutos después llegó otra enfermera, la del turno que ella conocía, me saludó como siempre y comenzó a cambiar los medicamentos, le pregunté si había ido antes y me dijo que no, que peneceré la primera vez que pasaba esa noche, no supe que pensar, tal vez era otra enfermera que pasó rápido a revisar algo pero lo cierto es que yo nunca vi que saliera, supongo que eso fue lo primero, pero con el tiempo empezamos a notar otras cosas raras en ese piso, mi esposa por ejemplo habitaba ir a sanitario por las noches, el baño de familiares estaba cerca de una zona donde daban clases los médicos residentes, esa área siempre permanecía cerrada en las noches, varias veces me contó que al pasar veía a través del vidrio de esa puerta, la silueta de una enfermera parada adentro, pero cuando se tenía a mirar bien ya no había nadie, yo no le daba mucha importancia a esas cosas, en un hospital pasan cosas de todo tipo, hay movimiento todo el tiempo y uno trata de explicarlo, pero lo que ocurrió en Anero, sí me dejó sin palabras, para esas fechas ya quedaban muy pocos pacientes en pediatría, era después de las fiestas de diciembre y el piso estaba casi vacío, recuerdo que una noche llegaron unas enfermeras muy jóvenes a cubrir guardia, como había poco trabajo, todos de ellas decidieron descansar un rato en un pequeño cuarto donde guardaban material médico, soluciones, vatas, sábanas, algo muy común en guardias largas, ya era madrugada cuando de pronto escuchamos un grito, un grito fuerte de terror, salí del cuarto de mi hijo pensando que algo grave ha pasado con algún niño, pero cuando llegué a la central de enfermeras, vi que una de las chicas estaba señalando hacia ese cuarto y no dejaba de gritar, otro enfermera estaba adentro en una colchoneta intentando levantarse mientras lloraba, entre los presentes tratamos de calmarlas, la que había estado acostada decía que alguien la había golpeado en la cara y la había jaloneado, la otra enfermera decía que ya solo escuchó el grito, yo entré al cuarto para ver que había pasado, sobre la colchoneta había varias bolsas de soluciones médicas, pensé que tal vez se habían caído de algún estante y la habían golpeado la cara mientras dormía, eso fue lo que le intenté sugerir a la jefa de enfermeras, que quizás las bolsas se habían resbalado y la asustaron, la chica estaba muy nerviosa todavía, la jefa trataba de tranquilizarla mientras yo regresaba al cuarto de mi hijo, pero antes de alejarme la escuché decir algo, le preguntó a su jefa, y entonces quien me hizo esto, yo volteé a ver, ella tenía levantado el antebrazo, desde donde estaba solo alcancé a ver lo que pareció un moreton muy grande, muy muy morado, pero el día siguiente cuando llegaron las enfermeras del turno que normalmente nos atendían, nos invitaron a cenar con ellas un recalentado que habían llevado por el día de reyes, en medio de la plática, una de ellas me preguntó que había pasado esa madrugada, porque les habían contado que yo estaba cerca cuando pasó, le relaté lo mismo que estoy contando aquí, cuando terminé una de ellas a coso celular, me dijo que quería enseñarme algo, era una foto del brazo de la enfermera, y en ese momento entendí que lo que ya había visto desde lejos no era un moreton, eran dedos comunidad, los dedos de una mano perfectamente marcados en su antebrazo, como si alguien lo hubiera sujetado con mucha fuerza, pero ni siquiera eran dedos pequeños, era una mano grande, demasiado grande para ser la de cualquiera de las personas que estaban allí esa noche, después de ver esa foto ya no pude dormir tranquilo en ese hospital, durante varios días prácticamente no me separé de mi hijo ni de mi esposa, por suerte una semana después por fin nos hielo de alta, y hoy mi hijo está por cumplir 7 años, aunque pasamos muchas noches en ese hospital, esa madrugada fue en la que estuve seguro de que ahí dentro había algo más que pacientes, doctores y enfermeras, hola querida comunidad quiero compartir algo que nos pasó hace unos años cuando mi esposa y yo acabábamos de mudarnos una casa nueva, como siempre como empiezan muchas historias de terror, este era un fraccionamiento recién construido donde todas las casas son iguales, nosotros fuimos de los primeros en llegar esa calle, la casa todavía olía pintura nueva cuando nos mudamos, en ese tiempo nuestro hijo era un bebé, mi esposa trabajaba cerca de la casa y tenía una rutina muy marcada, traería temprano dejaba el niño en la guardería, trabajaba unas horas y regresaba a la casa alrededor del mediodía para comer algo rápido antes de ir por él, yo tenía un trabajo con torno muy largos así que a veces coincidíamos en la casa y a veces no, un día mi esposa me preguntó algo que en ese momento me pareció muy raro, me dijo ¿por qué dejas prendida a la radio? yo le dije que cual radio que nunca le escuchaba y ella me explicó que todos los días cuando regresaba a la casa a mediodía encontraba la radio de la sala encendida, era una radio vieja que habíamos comprado en el mercado más que nada porque se veía bonita al ser tan vieja, no porque sirviera, como funcionaba la dejamos ahí conectada además porque se veía bastante bien el mueble, lo curioso era que siempre se prendía sintonizada en la misma estación de AM donde ponían música muy vieja, canciones que sonaban como de los años 50 o 60, yo le dije que yo no la aprendía y ella pensó que quizás yo me había equivocado que la había encendido sin darme cuenta, pero todos los días total que lo dejamos pasar, pero siguió ocurriendo, cada vez que llegaba a la casa a mediodía la radio estaba prendida y siempre en la misma estación, siempre con esa música antigua, un día yo regresé antes del trabajo porque había tenido una jornada muy pesada, mi esposa todavía no llegaba y el bebé estaba conmigo, decidí acostarme un momento en la sillón de la sala con él en el pecho mientras la esperaba, no sé cuánto tiempo me quedé dormido, pero desperté con el sonido de la radio, primero escuché un pequeño clic y después empezó a sonar la música, era una canción muy vieja, de esas que ponen nada más en AM, abrir los ojos todavía medio dormido y frente a mí, en el sillón individual que está junto a la radio, había una señora sentada, una señora mayor de pelo cortito, muy quieta y sentada derechita, mirándonos a mí y al bebé, no dijo nada ni se movió, solo estaba sentada y viéndonos, recuerdo que pensé que tal vez alguien había entrado a la casa o que yo se había dormido, y cuando abrí bien los ojos, la señora ya no estaba, el sillón estaba vacío, pero la radio sí estaba prendida, estaba sonando, me levanté de inmediato y revise toda la casa, no había nadie, por un lado quería pensar que lo había imaginado, pero por el otro, la radio sí se había prendido, cuando mi esposa llegó le conté lo que había pasado, decidimos llamar a un sacerdote para bendecir la casa, durante 12 días hicimos oración como él nos indicó, y después de eso la radio nunca volvió a prenderse sola y nunca volvimos a ver esa mujer, gracias a Dios, lo raro es que la casa era completamente nueva, nadie había vivido ahí antes, y la radio, la radio la volvimos a llevar a ese puesto, a devolverla, aunque no nos regresaran el dinero. Pueden sentir que no hay suficiente tiempo, una fiesta de fachos, una chata de noticias, y de repente es como si ahora es el único momento que importa, el contexto calma ese deseo, capital.com trae noticias, chatas y calendarios económicos en un lugar para ayudarte a seguir informado, capital.com, trade con claridad, 62% de los investidores de retail