Relatos de la Noche

Algo oscuro salió de la Ouija (y otras historias macabras)

28 min
Nov 18, 20255 months ago
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Summary

Relatos de la Noche presents a collection of paranormal horror stories from listeners, including encounters with supernatural entities near a church in Morelia, a premonition of a friend's death through a Ouija board, a dangerous Ouija session that preceded a violent attack, and a disturbing encounter with an impossible figure at a window in Havana.

Insights
  • Paranormal experiences often involve multiple witnesses who independently perceive the same phenomena, lending credibility to accounts
  • Ouija boards appear in listener narratives as conduits for obtaining information that later manifests in real-world tragic events
  • Supernatural encounters frequently occur at liminal times (3 AM) and in transitional spaces (church grounds, abandoned buildings, narrow gaps)
  • Listeners report that paranormal experiences can trigger subsequent sensitivity to supernatural phenomena in their daily lives
  • The podcast creates a community-driven narrative space where people feel safe sharing previously untold paranormal experiences
Trends
Growing audience engagement with paranormal content through community-submitted stories rather than scripted narrativesIncreased normalization of discussing supernatural experiences in mainstream Spanish-language mediaListener reports of heightened paranormal sensitivity following initial encounters, suggesting cumulative supernatural awarenessOuija board narratives continuing to dominate paranormal folklore despite modern technology and skepticismInternational paranormal tourism creating new categories of supernatural encounters (Havana Airbnb experience)Spiritual interpretation frameworks (Santa Muerte references) emerging in listener accounts as explanatory modelsCollective witness testimony becoming a validation mechanism for paranormal claims in digital communities
Topics
Ouija board supernatural phenomenaParanormal encounters and ghost sightingsPremonitions and precognitive experiencesSupernatural entities and apparitionsParanormal tourism and haunted locationsCollective witness testimony in paranormal casesSleep paralysis and nocturnal supernatural eventsSpiritual interpretation of paranormal phenomenaUnexplained violent incidents with supernatural connectionsArchitectural impossibilities in paranormal encountersTemporal patterns in paranormal activity (3 AM phenomenon)Animal behavior during paranormal eventsPost-encounter sensitivity to supernatural phenomenaCommunity validation of paranormal experiencesParanormal experiences in Latin American contexts
People
Uriel
Podcast host who introduces episodes, manages community engagement, and provides narrative framing for listener stories
Andrés Primo
Shared paranormal encounter at San Ignacio de Loyola church in Morelia during overnight watch duty
Daniela
Recounted premonitory experience of friend's death through supernatural encounter and shadow apparition
Valentina
Described impossible paranormal encounter at Havana Airbnb with boyfriend Ale involving figure at window
Quotes
"Comunidad muy buenas noches es como siempre para mí un gusto enorme poder darles la bienvenida a este espacio, a este lugar en el que reunimos historias de encuentros con lo paranormal"
UrielOpening
"se escuchaba como cadenas arrastrándose, pero no era un ruido fijo como de un punto, se escuchaba que iba de un lado a otro de la calle"
Andrés PrimoFirst story
"no estaba tocando el piso, no estaba parada normal, estaba como flotando, tantito arriba del suelo"
Andrés PrimoFirst story
"la tabla me dijo, tu amiga está embarazada. Cuando le pregunté cuál amiga, señaló la letra X"
Third storytellerOuija story
"esa ventana, la ven, no da ninguna parte... no había ni 10 centímetros entre el marco y el muro, literal, no cabía ni un gato ahí"
Havana Airbnb hostFinal story
Full Transcript
Estaba terrorizada de lo que le había pasado a mi amiga, pero más porque yo sabía lo que iba a suceder, porque la huija me lo había dicho. Fue todo peor esa noche cuando de nuevo hablé con ella, con la tabla, y me dijo que él, lo que sea que me hablaba a través de la huija, que él lo había hecho. Comunidad muy buenas noches es como siempre para mí un gusto enorme poder darles la bienvenida a este espacio, a este lugar en el que reunimos historias de encuentros con no paranormal. Esta noche iremos de desapariciones a las afueras de una iglesia, hasta un juego macabro con la huija que trae algo que se hace presente, físicamente, que representa un peligro completamente real. Por eso debo advertirles que este episodio tiene fragmentos que pueden ser muy impactantes para ciertas personas allá afuera, y recomendamos que no lo escuchen si son sensibles, si se sugestionan o si están embarazadas, y ya entenderán por qué. Pero ahora es momento de continuar si han decidido hacerlo, si prefieres no escuchar, nos vemos pronto, si es quedarte, ya me vuelto atrás. Ya está comenzando relatos de la noche. Hola comunidad, buenas noches, me llamo Andrés Primo y pues bueno, aquí les va lo que me pasó hace ya varios años, afuera de la parroquia de San Ignacio de Loyola, aquí en Morelia. Yo estaba en un retiro y esa noche, a mí y a un amigo, al chino, nos tocó quedarnos en la vigilancia. Seguían como, no sé, las 3 de la mañana. Estábamos sentados en la banqueta frente a la parroquia con una guitarra. No le estábamos tocando bien ni nada, solo pues para mantenernos despiertos, todo tranquilo, nadie en la calle, y en eso se escuchó un ruido bien raro. Yo sé cómo se escucharon que voy a decir, como historia de fantasmas de antes de las abuelitas, pero les juro que se escuchaba como, como cadenas arrastrándose, pero no era un ruido fijo como de un punto, se escuchaba que iba de un lado a otro de la calle, y nos callamos, los dos al mismo tiempo. Volvemos a ver alrededor, pero no había nadie, no venía nadie, ni carros, ni gente, nada, y ahí fue donde yo pensé, a lo mejor ya estoy escuchando mal, pero cuando vi la cara del chino, cuando vi los ojos que tenía, me di cuenta de que yo no estaba exagerando, era obvio que él también lo estaba oyendo, no dijimos nada, como si al no comentarlo fuera real, pero los dos sabíamos que eso no era nada normal, después cuando nos levantamos para hacer el rondín, fue cuando noté lo que estaba ahí, muy cerca de nosotros, quién sabes de hace cuánto tiempo había estado ahí, atrás de un poste, una mujer así vestida toda de negro, parada sin moverse, como si estuviera viendo hacia nosotros, asomándose, la vi un segundo y pensé que a lo mejor era alguien que vivía por ahí, pero no sé, se sentía muy raro, llame al chino y él también alcanzó a ver, no más me dijo que sí, que le estaba viendo y se puso blanco blanco, nos regresamos a sentar un ratito, todavía esperando que fuera una persona, alguien normal, no estábamos tranquilos la verdad, pero era más fácil fingir que no pasaba nada, sin embargo yo traía la espinita y no sé por qué me levanté otra vez para ver, como para asegurarme de que todo sí estaba pasando, y sí, ahí seguía, solo que ahora la vimos mejor porque ya no había nada tapándola, porque ya no se estaba escondiendo en el poste, y fue entonces donde nos cayó el 20, no estaba tocando el piso, no estaba parada normal, estaba como flotando, tantito arriba del suelo, no mucho pero se notaba, los dos empezamos a rezar, ni pensamos que rezar ni nada, solo empezamos con el padre nuestro y las aves marías, y en eso los perros de las casas cercanas, todos empezaron a latrar, como si de repente se hubieran despertado todos, algunos hasta huyaron pero feo, como si los mismos perros tuvieran miedo, cuando terminamos de rezar nos asojamos otra vez hacia donde estaba, ya no había nada, ni la mujer, ni el ruido, nada, la calle normal y ya, el poste, la banqueta, silencio total, el silencio que se espera de una calle a las tres de la mañana, lo único que se quedó con nosotros fue la sensación de que algo muy raro andaba cerca, que lo estuvo toda la noche, saludos este Michoacán. Hola Uriel, buenas noches, espero que estés bien, un saludo a la comunidad de relatos, mi nombre es Daniela y gracias a los relatos de Día de Muertos me animé a contarte lo que viví, todavía me cuesta aceptarlo pero, a pesar de lo atarador, también estoy agradecida de cierta manera por lo que pasó, esto ocurrió hace dos años y cuatro meses, yo estaba por cumplir 17, ya casi para llegar a los 18, mi mejor amiga que lamentablemente ya no está con nosotros, tenía los 17 recién cumplidos, habían pasado penas dos semanas, ellos siempre estábamos en contacto, ella estaba en Bogotá, Colombia, porque tuvo que viajar para su tratamiento médico, tenía cáncer, viajó desde Venezuela desde donde somos las dos, yo en ese mismo tiempo tuve que viajar con mi hermana menor y mi padrastro a Ecuador, donde vivía mis hermanas mayores, no pude despedirme de ella antes de irme, ella también viajó unas semanas después y ya no coincidimos, durante meses no pude volver, solo hablábamos por videollamadas, cada vez la veía más cansada en ellas, aunque mi amiga trataba de estar animada, la última vez que hablamos, esa noche se despido de mi diciéndome, te amo chama, de verdad, y yo lo sentí, sentí que algo no estaba bien, esa noche me gustó muchísimo dormirme, tenía una sensación horrible en el pecho, como ganas de llorar, pero como la unimedia por fin me quedé dormida, y ahí empezó lo raro, sentí mi cuerpo extraño como, como si una corriente me recorriera entera, y no podía moverme, al principio pensé que era parálisis del sueño, pero algo se sentía distinto, empecé a escuchar llanto, primero de mujer, luego de niños, luego de más personas, sonaba como si estuvieran todos alrededor de mi cama, llorando muy bajito, después sentí que alguien me tocó el hombro, y una voz de hombre me dijo, oye, despierta Daniela, me asustó que dijera mi nombre, yo trataba de moverme pero no podía, y luego empecé a escuchar nuevas voces, primero como susurros diciéndome, despierta, y después poco a poco subiron el tono hasta literalmente me gritaban� No sé por qué lo hice pero vi la hora. Eran las 3.33 a la madrugada. Tenía la sensación clarita de que alguien estaba mirando. Y lentamente voltee hacia una esquina del cuarto. Y ahí vi una sombra. Estaba más oscura que todo lo demás. quietita sin moverse. Empecé a llorar sin darme cuenta. Sente un dolor horrible en el pecho. Una tristeza que no sabría explicar. No era miedo exactamente, era otra cosa. A las 3.40 recibe un mensaje que decía Dani te voy a llamar. Contéstame por favor. Sé que es tarde pero contéstame. Apenas terminé de leerlo dentro de la llamada. Era Marc, el novio de mi mejor amiga. Está llorando y me dijo Dani mi niña se me fue. Se fue. Se lo escuché en la voz. Se quebró yo también. Mientras hablábamos las sombras allí ahí. No se movía. Finalmente como las 3.50 desapareció. Solo dejó un olor raro detrás, como dulce. Como flores mezclado con algo más fuerte. Y eso el olor duró por horas. Mi mejor amiga murió a la estrés de la madrugada. Desde ese día cada vez que alguien cercano a mí está por partir ya sea una persona o una mascota esa sombra se aparece. Me han dicho que podría ser la santa muerte que quiere que la escuche. Y yo no sé. Yo le tengo respeto porque siento que ese día me acompañó en algo muy duro. Porque definitivamente no es tan duro. Estaba sola. Gracias por leer mi historia. Para mí es una forma de recordar a mi amiga. Sé que ella quería despedirse de mí. Y el extraño pero sé que está en un lugar mejor. Yo lo sé. Hola Uriel, buenas noches y buenas noches a la comunidad. Miren yo nunca había contado esto así completo porque una piensa que la van a juzgar, verdad. Pero escuchando tantas historias en el programa dije bueno ya lo voy a soltar. Me toca a mí. Esto pasó en los 90 cuando yo estaba en la prepa y tendríamos 17 años. Era otra época. No había celulares, no había redes sociales. Uno se entretenía con cualquier tontería. Y bueno yo vivía con mi papá nada más. Él trabajaba por la noche así que la cacer a mí es desde que oscurecía hasta casi el amanecer. Tidíamos en una privada chiquitita. De esas donde todas las casas son iguales. Recuerdo que la luz de los postres me dio parpadeaba, sobre todo en el invierno. Afuera había un árbol grandote que hacía sombras está dentro de la sala y la puerta siempre rechenaba, siempre. Ese rido de la puerta lo conocía yo mejor de lo que recordaba la voz de mi mamá. Y bueno ahí estaba yo sola todas las noches, aburrida, sin nada que hacer. Y fue entonces cuando se me hizo fácil comprar una huija en una papelería. Era de esa semadera falsa, pintada bien corriente, pero a mí me parecía la gran cosa. Y sí, ya sé, una sola no debe jugarla. Sé que es peligroso, que no sé qué más, pero en ese entonces yo estaba bien tonta, bien valiente o bien curiosa, o, a lo mejor, todo junto. El caso es que jugaba todas las noches, todas. Apagaba las luces, ponía una veladora que olía vainilla que me encantaba, cerraba la cortina y me sentaba en el piso de la sala, porque era donde se sentía menos frío en esa casa. Y ahí ponía la huija. A veces tardaba en contestarme, a veces no decía nada, pero había noches en las que sí se movía, muy poquito pero lo hacía. Al principio pensé que yo lo empujaba sin querer, después no tanto, empecé a entender que no era así. Una noche así de la nada, la tabla me dijo algo que me dejó fría, Aurel. Me dijo, tu amiga está embarazada. Cuando le pregunté cuál amiga, señaló la letra X. Y pues yo me quedé viendo el triangulito S como una amensa, porque, que sabía la huija de mi vida, de mis amigas, y específicamente porque la cosa es ésta. Yo tenía una amiga muy cercana a la secundaria, Jimena. Éramos uña y mugre, como se hice cuando dos personas siempre están juntas, pero ella dejó de ir a la escuela en la prepa, en primer semestre, y desde ahí como que tomamos rumbos distintos. Teníamos más de un año sin vernos, yo ni sabía dónde vivía exactamente, ya ni qué estaba haciendo, y todavía pregunté, como si fuera de lo más normal, a la huija. ¿Cómo sabes eso? Y la tabla me respondió, ahora, la estoy, viendo. Así, te juro que sentí como si me hubieran echado gafría por la espalda. Yo cerré la tabla de golpe, bueno, cerrarla es decir mucho, le empujé lejos como si quemara. Se me había hecho tarde así que me afíe dormir, pero esa frase no se me quitó de la cabeza, y días después, por obra de al destino, me la encontré, después de más de un año me la encontré. Así no más caminando rumbo al mercado, a donde iba por unas frutas. No sé, pero mi amiga fue como ver un fantasma, sobre todo por lo que acababa de pasar, porque le había tenido mucho en la mente esos días. Ella también se sorprendió al verme, nos saludamos pero había algo raro, se veía seria, como cuidándose las palabras, y yo no pude, no pude quedarme callada, la pregunté no sé por qué, oye, y es cierto que estás embarazada? Ahí sí la vi cambiar la cara, se puso tensa como la defensiva, me preguntó quién me había dicho eso, que con quién anduve hablando, o que sí se la notaba, y yo nada más estaba tragándome la lengua, porque, cómo le iba a decir que me la había dicho una tabla, y ella se enojo más, pues mira no te metes en lo que no te importa, nadie sabe, ni mi novio sabe, y pobre de ti que lo andes contando, me dolió lo que me dijo, sentí feo, feo por decirlo, feo por verla así, feo por pensar que tal vez yo estaba metida en algo que no debía, y me fui sin contestarlo nada, me temblaban las manos, y esa noche, de tonta, de mensa, de necia, volví a sacar esa maldita huija, la puse en la sala y todo como siempre, la veladora, la cortina cerrada, el silencio de la casa, y apenas toqué el triangulito sin preguntar nada, la tabla empezó a moverse, me escribió, el bebé, no va a nacer, te juro que sentí que se mató el aire a los pulmones, después, la tabla se quedó moviéndose entre la J y la A, rápido, J, A, J, A, J, A, como si se estuviera riendo, y yo no podía soltarla, porque mis dedos se llenan ahí, tiesos, fue en ese momento cuando la puerta de la casa se abrió sola, la escuché clarito, el rechinido, el golpe contra la pared, y luego como se cerró otra vez, fuerte, sentí la casa sinvándose un poco, y yo lo sabía muy bien, no era mi papá, él no llegaba hasta las dos o tres de la mañana, la casa estaba completamente vacía, y la tabla seguía moviéndose como si se burlara, y yo para esas alturas ya estaba llorando, le pregunté entonces qué quería decir con lo del bebé, y lo único que escribí a la tabla una y otra vez era, ¿quieres saber? ¿quieres saber? ¿quieres saber? y cuando dije que sí, cuando finalmente respondí que sí, cuando le dije que quería saber, la tabla me escribió, yo, lo, y, sé, yo no entendí nada, lo hice de qué, de quién hablaba, del bebé, de mi amiga, no entendí, guardé la tabla como pude, no fui a mi cuarto y dormí con la luz encendida, me temblaban los labios, te lo juro, pasaron días, semanas, y un día la noticia corrió por toda la colonia, que a mi amiga la habían atacado, dijeron que esa noche salió su casa gritando, como si algo la persiguiera, que atravesó el terreno baltillo que había entre su casa y la avenida, ese terreno siempre fue feo, pura tierra, maleza, basura, sin luz, decían que ella espantaban, y ella corrió por allí sola, y en medio de la oscuridad alguien la alcanzó, no la saltaron, no le quitaron nada, lo único que hicieron fue, apuñalarla, apuñalarla en el vientre, lamentablemente perdió al bebé, y lo más terrible es que ella alcanzó a decir que, que quien la había atacado en un hombre muy alto, muy muy alto, y los vecinos buscaron como locos mientras una señora se la llevaba al hospital, pero nunca lo encontraron, ni en el terreno, ni en las casas cercanas, ni en las calles aledañas, nada, ni una sombra, ni un rastro, ni huellas, como si ese hombre simplemente no existiera. Cuando escuché lo que pasó, lo único que pude pensar fue en lo que la huija me había dicho, en ese, en ese maldito, yo lo hice, en esa puerta abriéndose sola, en esa risa escrita entre letras, tiene la huija ese mismo día, la rompí en pedazos y le eché a la basura del vecino, para no verla más, y nunca, nunca volví a tocar una, aunque he tenido muchas oportunidades, jamás lo haría, ni una sola vez, ni con amigos, ni por curiosidad, hasta hoy sigo sin saber qué pensar, si la tabla sabía algo en realidad, o si se burlaba de mí, si algo se burlaba de mí, o si, de verdad había alguien ahí, mirándome amiga, antes de que todo esto pasara, si realmente lo hizo, eso que me hablaba desde la huija. Gracias por seguir por aquí comunidad, como siempre me gusta darles un descanso antes del final, y aprovechar para decirles que se suscriban, que no dejen pasar la oportunidad de volverse parte de esta familia, y bueno, si se sienten con ánimo de apoyarnos todavía más, logré, seríamos muchos y nos dejan su pulgar arriba, una calificación de cinco estrellas, dependiendo de donde nos escuchen, y claro, un comentario diciéndonos, cuál fue su historia favorita de hoy, esa es la mejor forma de apoyar a este proyecto, ahora sí, continuamos. Hola, Oriel, Hola comunidad, me llamo Valentina y esto que te voy a contar, nos pasó a mi novio Ale, y a mí el año pasado, cuando viajamos a La Habana, Cuba, fue la primera vez que vimos algo, algo que no era de este mundo, y desde ese día no sé cómo explicarlo, pero ya no volvimos a ver la vida igual, ya no como antes, a ver, todo empezó porque encontramos un Airbnb baratísimo, de esos que dices, que raro que esté tan barato, pero bueno, ya lo agarramos, estaba medio lejos de La Habana vieja, como en un barrio más apagado, más solo, definitivamente no turístico, los hosts nos dieron unas instrucciones rarísimas para entrar, como si la casa no estuviera registrada oficialmente para ese uso, estuvimos esperando un buen tiempo para poder entrar, en una calle totalmente sola, aunque llegamos a madrugada, pero bueno, estábamos emocionados, era nuestra primera vez en Cuba y honestamente solo queríamos un lugar para dormir, y literales hacíamos, a Manicíe nos íbamos todo el día al malecón, a caminar, a conocer, y regresamos ya bien entrada la noche, cansados a bañarnos, a dormir y ya, yo soy bien ansiosa y paranoica, entonces siempre, siempre reviso ventanas y puertas antes de dormir, no importa en que parte del mundo esté, de hecho Ale siempre se ríe de eso, Val, no te van a robar, nadie se va a meter en el piso 3, pero yo reviso igual, bueno, nuestra última noche ahí estábamos ya listos para dormir un rato, Ale ya estaba costado, muy cansado, y yo estaba como siempre revisando una ventana que daba, pues según yo al aire, aunque llegó un algo así, era una ventana alta de marco viejo, pintura descarapelada, y, comunidad, cuando levanté la persiana, había un señor asomándose, ahí pegado al vidrio, un señor mayor pero con su piel como inflada, no sé cómo explicarlo, y estaba como intentando meter la mano, como tanteando y yo grité, no sé ni qué agrito fue, pero, Ale se levantó asustado rapidísimo y lo alcanzó a ver, lo vio, me gritó que alguien estaba ahí, a veces siento que él se asustó aún más que yo, nunca lo había escuchado así, nunca lo había visto realmente descontrolado, él corrió hacia la ventana pero cuando llegó ya no había nadie, y la ventana se veía completamente negra, como si estuvieras viendo únicamente la noche, yo estaba temblando, Ale también, decidimos ir con el host que vivía en el departamento de abajo, le tocamos fuerte la puerta y salió medio dormido, le contamos lo que vimos, y el señor solo dijo, vengan, les voy a enseñar algo, nos subió por unas escaleras de caracol hasta la azotea, desde allí se podía ver la fachada del edificio en nuestras ventanas, y nos dijo, esa ventana, la ven, no da ninguna parte, y nos señaló justo hacia abajo, la ventana de nuestro cuarto, que apenas se distingía por la luz que daba, estaba pegada la pared de otro edificio, uno quemado como abandonado, no había ni 10 centímetros entre el marco y el muro, literal, no cabía ni un gato ahí, mucho menos una persona, yo me quedé helada, y Ale también, y el host como si nada nos dijo que seguramente fue nuestra imaginación, que estábamos cansados o que al mejor habíamos tomado, que eso le pasa a los turistas, regresamos al cuarto, ya les asomó con su celular para confirmar, pegó la cámara contra el cristal, y sí, del otro lado no había espacio, no había nada, solo muro, por eso se veía tan oscuro, no dormimos, solo esperamos a que fuera hora de irnos al aeropuerto, ya en México hicimos todo lo que siempre hacemos, dejamos una reseña del lugar, y ahí, hasta entonces fue cuando decidimos leer a fondo las demás, las que había dejado la gente, el lugar tenía un año de funcionar, y varias reseñas mencionaban algo similar, al hombre de la ventana, unos incluso decían que de noche, el departamento lia carne quemada, otros que escucharon golpes en el vidrio por la madrugada, unos decían que era buen precio, pero que no era la pena si no ibas a poder dormir ahí, y otros así literal ponían, lugar embrujado, no vuelvo, como les decía, después de ese viaje no sé qué pasó, pero vale, yo hemos visto más cosas, sobre todo en su casa, yo veo a una señora que pasa por la ventana de la cocina, en la noche, una viejita que se asoma, él también la ha visto, pero además, lleva en tres veces que sueña cosas que luego pasan, como si en Cuba, no sé, como si algo nos hubiera abierto los ojos, y lo peor es que, aunque vimos exactamente lo mismo, ninguno de los dos quiere volver a hablar de lo que se asomó por esa ventana, porque no había forma, Uriel, no hay espacio, lo que vimos ahí, no tenía cómo estar, detrás de esa ventana, era imposible, gracias por la atención a mi relato, aunque no sea tan aterrador, pero es raro pensarlo, es raro aceptarme así, yo soy testigo de que los fantasmas existen, yo soy testigo de lo paranormal. Subtítulos por la comunidad de Amara.org