Entramos a la casa y de la oscuridad salió mi abuelo. Se veía cansado, tenía sudor en la frente. Nos dijo que ahora sí le llevamos a creer, que a ver si nos seguíamos burlando. No entendíamos a qué se refería o más bien sí, pero no queríamos entenderlo. Luego nos dijo, vayan a verlo al baño. Ya lo agarré al cabrón. Muy buenas noches comunidad. Sabemos que muchos esperan el final de una saga esta noche, pero la mayoría decidió que este aparezca en el próximo episodio, así que vamos a darle un espacio para esperarlo con más ganas. Hoy les presentamos una selección de historias cortas que de verdad los van a dejar con una sensación de terror, de vacío y hasta de tristeza al terminar la sesión de hoy. Creanme cuando les digo que esta noche van a poner a prueba de que son realmente escépticos. Hay historias de duendes, como dice el título, también de fantasmas, de apariciones de leyenda, hasta de brujerías quizás. Al final, ¿qué es real o no? Es una opinión que solo es de ustedes. Iniciamos con los relatos de hoy, ya no marcha atrás, ya estás entrando en los siguientes relatos de la noche. Un saludo a la comunidad relatos a la noche si esta historia se publica. Mi abuelo vive todavía en el barrio de las fincas, en Guamut y Sinaloa, pero ya en la orilla de la colonia. De hecho, si sigues derecho por la calle donde está su casa, ya no hay nada. Puro terreno solo, monte, árboles y sembradíos abandonados. De noche se pone bien oscuro por allá. Cuando estaba más chico me gustaba ir porque se sentía diferente al resto de Guamutil, bien callado, como si anduviéramos en el monte. No sé cómo explicarlo. No tenía mucho que había fallecido mi abuelita y la verdad su casa era otra completamente distinta cuando ella estaba todavía. Tenía el patio lleno de plantas, pero lleno de verdad. Acetas colgadas, cubetas utilizadas con flores, sábila, hierbas, árboles pequeños. Hasta las paredes se veían verdes. Mi abuelo siempre decía que ella hablaba con las plantas, como si fueran personas o animalitos. A lo mejor por eso cuando mi abuelo murió todo empezó a secarse. Pero muy raro, primero unas macetas y luego otras. Y mi abuelo la seguía regando pero se murían igual. Y conforme el patio se fue quedando vacío, él también empezó a cambiar. Al principio era por comentarios raros que nos hacía, pero no preocupantes. Decía que escuchaba animales en el techo, que algo se le había metido a la cocina, le había tirado tortillas. Pero después empezó a decir cosas más raras. Decía que por las noches, algo pequeño se metía a la casa, algo que le escondía cosas, que movía cubetas en el patio y que a veces se quedaba chiflando, sirvando pues afuera de las ventanas. Nosotros pensábamos que estaba triste, solo que a lo mejor lo decía para que fuéramos más. Mi papá decía que la casa le estaba pegando mucho desde que murió mi abuela. Y pues sí, sí daba tristeza verlo ahí solito, entre tantas cosas viejas y entre todas las plantas secas. Pero mi abuelo hablaba de eso como si fuera completamente real y se enojaba muchísimo cuando alguien se burlaba. Yo tenía como 17 años y mi hermano uno menos y la verdad sí lo molestábamos. Si no encontraba las llaves le decíamos que el duende se las había llevado. Una vez hasta le escondimos unas pinzas nomás para verlo reclamar solo en el patio. Ahora me arrepiento, pero en ese momento no se abarriza. El problema era que él nunca se reía, se ponía serio, demasiado serio y nos decía cosas que sí daban un poco de miedo a escucharle. Nos contaba que cuando era niño había visto esas cosas entre los hembradíos en la noche que no eran cuentos, que cerca del monte había lugares donde uno no debía andar ya de noche a ciertas horas porque ellos vivían allá. Decía que parecía niños jugando entre las plantas, pero que cuando uno se acercaba ya no se veían así y mi papá ya mejor le cambiaba el tema cuando empezaba con eso. Porque en serio era algo que lo pone a mal, pero una noche pasó algo que hasta hoy sigo sin poder acomodar de una forma creíble en mi cabeza. Me acuerdo perfecto porque hubo una paga un enorme en casi todo Guamuchil, al menos en toda esa parte y además se soltó un viento horrible, de esos que hacen sonar las láminas y que levantan tierra por toda la calle. Mi papá se preocupó porque mi abuelo estaba solo, porque no tiene vecino cerca y nos dijo a mi hermano y a mí que fuéramos a darle una vuelta, que mínimo le ayudáramos si alguna ventana se le rompía o algo así, así que agarramos la troca y nos fuimos. Y todavía en el camino íbamos haciendo bromas, mi hermano dijo que a lo mejor llegábamos y el duende ya se había llevado mi abuelito al cerro y yo me acuerdo que le seguía el juego porque sí éramos. Pero ya cuando entramos a las fincas sí se sentía raro todo, no había luz en ninguna casa, no más el viento y el polvo cruzando las calles y mientras más nos acercábamos a la casa de mi abuelo más oscuro se veía todo porque ahí ya casi no hay vecinos pegados. Cuando llegamos a la casa estaba completamente apagada, no había ni una luz, nada. Nos bajamos y desde que abril por todo se entiagó raro en el estómago, no miedo todavía, ahí más tiene una sensación de que algo no estaba bien. Cuando entramos de la oscuridad salió mi abuelo, me acuerdo muchísimo de cómo se veía porque nunca lo había visto así y nunca lo vi de nuevo, estaba sudando, tenía la camisa pegada al cuerpo y respiraba fuerte, como si acabara de correr o de pelearse con alguien. Nos voltó a ver y nos dijo, ahora sí me van a creer, a ver si se sigue emburlando. Nosotros nomás nos quedamos callados y luego dijo, vayan a verlo al baño, ya lo agarré al cabrón. Mi hermano se empezó a reír luego el bejo, pero yo me acuerdo que algo en la cara de mi abuelo hizo que ya no me dieran ganas de burlarme, no parecía estar jugando, parecía nervioso y no señaló el pasillo. Y justo cuando íbamos caminando hacia allá, hacia el baño, escuchamos algo adentro, eran rasguños, comunías chiquitas arrastrándose sobre la puerta y luego se escuchó algo más. Hasta la fecha no sé bien cómo describirlo, sonaba como una voz muy bajita, muy enojada también, pero no se le entendían palabras, era como si alguien estuviera hablando entre dientes. Mi hermano me voltó a ver, ahí sí ya me dio pálido, porque los dos entendimos lo mismo, eso no era una rata. Mi abuelo nos dijo que estaba en el baño cuando sintió algo pegado a él en la oscuridad, que casi le tocó la pierna y que él reaccionó dándelo en una patada y saliéndose rápido para encerrarlo ahí. La ventana del baño estaba tapada con una tabla porque el viento le estaba sotando, bien fuerte desde hace rato, entonces según él, por ahí no podía escaparse, estaba bien clavada por fuera. Le preguntamos qué era lo que había visto y nos dijo algo que nunca se me olvidar, parece un viejito, pero chiquito, chiquito. Así, nada más, luego agregó que parecía que estaba desnudo, que estaba flaco y que tenía el anéismo y larga, yo todavía quería convencerme de que era una broma. Pero entonces algo golpeó la tabla de la ventana desde adentro y después empezaron otra vez los rasguños. Mi abuelo se esperó y nos dijo que fuéramos por una lámpara porque no quería abrir así nomás y que se nos fuera a salir, así que yo me fui corriendo a la troca por ella y me acuerdo muchísimo de esos segundos porque afuera el viento movía los árboles como si los fuera a arrancar. Agarré la lámpara y regresé corriendo, pero cuando entré a la casa, mi hermano ya estaba abriendo la puerta del baño y me dijo que no había nada, lo dijo en un tono como de no creerlo, como queriendo terminar todo ya. Desde su me al baño y sí estaba vacío, pero había algo raro, en una esquina pegada al piso, la pared estaba raspada, raspada de verdad, como si algo hubiera intentado escarbar ahí desesperadamente. También había marcas en el azul lejo del suelo, nos agachamos a verlas, y en eso algo salió corriendo, nos pasó entre los pies, no lo vimos bien pero lo sentimos claramente, les juro que no se sintió como un animal, era pequeño sí, pero la forma en que se movió, en dos patas, no sé, además parecía que hubiera decidido exactamente pasar en medio de los dos, mi hermano gritó y brinco hacia atrás, yo también me espanté horrible, y desde la sala mi abuelo empezó a gritarnos, se le salió, se le salió el cabrón, salimos corriendo detrás de él, la puerta de la casa estaba abierta, vimos a mi abuelo y usted salpateó, y allá entre el polvo y la oscuridad, juraría que vimos algo ocurrar hacia el monte, algo pequeño, muy rápido, no alguien se distinguió de forma bien, solo una silueta baja perdiendose entre los árboles, mi hermano ya no quiso quedarse, le dijo mi abuelo que se fuera con nosotros a la casa, pero él no quiso y no insistió, de regreso a la casa iba calladísimo, y llegándole dijo mi papá que mi abuelo había encerrado a un duende en el baño, así lo dijo, pero el día siguiente cambió completamente, ya dijo que no era cierto, que seguramente había sido un conejo, un aliebre, que entre la oscuridad y los nervios imaginamos cosas, incluso empezó a burlarse de mí por seguir pensando en eso, y la verdad nunca entendí por qué cambió tan rápido, hasta hoy dice lo mismo, a veces pienso que le dio miedo aceptar lo que pasó, que para él era más fácil fingir que todavía ha sido una tontería, hasta se voló de mí por decir que iba a mandarlo a relatos de la noche, yo también quisiera pensar como él pero no puedo, porque yo escuché lo que estaba detrás de esa puerta, y todavía recuerdo perfectamente de cómo se sintió cuando esa cosa pasó corriendo entre nosotros, me abuelo ya casi nunca a hablar del tema, porque el duende, si eso era, ya no va, pero las veces que llegué a sacar la conversación, no más decía que nosotros tuvimos la culpa por abrir, a mí ya me da miedo mirarse al monte de noche, sobre todo cuando estoy en la casa de mi abuelo. Gracias por escuchar y quiero preguntarte qué opinas de esta historia que acabamos de escuchar, ¿está algo en lo que crees o puedes creer o no? ¿Qué podría haber sido lo que había? A la gente de Sinaloa, de Sonora, Durango, por ahí de esa zona, ¿han escuchado historias sobre duendes o como sea que les llaman ahí? A mí como ya lo he dicho muchas veces, siempre me va a parecer extraño que en civilizaciones de todo el mundo que jamás tuvieron contacto entre sí, hay historias de seres elementales, similares, muy similares, siempre pequeños, que viven en la naturaleza, pero ahora cambiamos de tema y continuamos con más historias. Hola comunidad, me llamo Damiana y soy de León Guanajuato, lo que voy a contar pasó en abril de 2023, nunca me ha ocurrido algo que yo pudiera considerar paranormal hasta esa noche, en ese tiempo vivía solamente con mi mamá, en un barrio normal, no era una zona alejada ni nada así, pero en las madrugadas sí se ponía bastante solo la calle, además quienes viven en León Guanajuato saben cómo se siente el calor en esas fechas, hay noches en las que parece que se queda guardado en las casas, yo tenía la costumbre de dormir con la televisión prendida, desde niño me acostumbre a hacerlo porque me ayuda a quedarme adormido más rápido, también suele dejar la puerta del cuarto abierta por el calor para que correr un poco el aire del pasillo y de la ventana de la sala y ya más tarde cuando refrescaba un poco me despertaba y la cerraba y esa noche empezó completamente normal como cualquier otra, era domingo y recuerdo que el desigiente tenía que levantarme temprano, me acosté como a las 11 de la noche, la televisión estaba prendida, todas las luces apagadas y la puerta del cuarto abierta de par en par, desde mi cama alcanzaba a verse una parte del pasillo y la oscuridad de la sala, estaba quedando dormido pero luego me acomodé diferente y empecé a sentir algo, no sé cómo explicarlo sin que suene exagerado, supongo que todos hemos sentido alguna vez esa sensación de que hay alguien que nos está viendo desde la oscuridad a nuestras espaldas o desde un pasillo vacío, yo estaba mirando la televisión y de repente me descubría volteándose a la puerta como si alguien se hubiera asomado o alguien no hubiera pasado por ahí, simplemente sentía la necesidad de mirar y cada vez que volteaba lo único que veía era la oscuridad del pasillo, me acuerdo que intenté ignorarlo varias veces, incluso me dio un poco de pena conmigo mismo porque pensé que me estaba sugestionando por la oscuridad a la que ya estaba acostumbrado pero la sensación seguía ahí como si hubiera alguien parado fuera del cuarto, mirando, mirando desde donde ya no alcanzaba la luz de la televisión, después de varios minutos mejor me levanté y se re la puerta, todavía recuerdo el calor que entró en cuanto la cerré, el cuarto se quedó enfocado luego luego, pero aún así me sentí un poco más tranquilo, volví a acostarme y seguí viendo el programa hasta que me quedé dormido, no sé cuánto tiempo pasó pero me despertó un grito, un lamento horrible, fue tan fuerte que me levanté de golpe de la cama, sentí hasta la cabeza torcida, los fentenales de mi cuarto vibraron por unos segundos y por un momento no entendía que estaba pasando, era un grito de mujer, largo desesperado, como de alguien que estaba sufriendo muchísimo, y algo que me perturbó mucho fue que no parecía venir de lejos, se escuchó como se hubiera estado justo afuera de la casa, me acuerdo perfecto de la hora porque agarré el celular luego luego, eran las 5.27 de la mañana, a los pocos segundos se volví a escuchar otro lamento, un poco más bajo y más lejos, ahí fue cuando pensé en mi mamá, lo primero que se me vino a la cabeza fue que le había pasado algo y me levanté rápido, abrí la puerta y sin salir del cuarto le grité, mamá, luego más fuerte, mamá, pero ella no respondió, la casa estaba completamente en silencio, y entonces se escuchó otra vez más lejos todavía, como si eso se hubiera ido moviendo por la calle, ahí fue cuando sentí miedo de verdad, porque ya no sonaba como una persona pidiendo ayuda, sonaba como algo recorriendo la colonia, me quedé parado junto a la puerta sin saber qué hacer, no quería salir del cuarto, y mientras escuchaba como el sonido se iba perdiendo a lo lejos, me acordé de algo que mi papá nos decía cuando todavía vivía, él siempre insistía mucho en que nunca durmíamos con la puerta abierta, yo nunca entendí por qué lo decía tan en serio, a veces pensaba que era por seguridad, otras veces parecía que hablaba de otra cosa, pero esa madrugada me acordé perfectamente de eso después de mucho tiempo, y también pensé en algo que hasta hoy me da vueltas en la cabeza, que aquello ya estaba fuera de mi cuarto desde antes, que por eso me sentía observado, y que por alguna razón cerrar la puerta hizo que se quedara del otro lado, como pude me volví a acostar, ya casi tenía que levantarme y no me dormí, ya cuando me necio y la escuché le pregunté a mi mamá si había escuchado algo durante la noche, me dijo que no, que nada, le conté lo que pasó y noté que sí se quedó incómoda aunque intentó actuar normal, más tarde hablamos con los vecinos, salió el tema y una señora comentó algo que tampoco se olvidó, dijo que no era la primera vez que se escuchaba algo así por la calle, que varias personas habían oído esos lamentos en madrugada, desde hace años, de vez en cuando, no sé si tenga algo que ver pero aunque haga calor, ya no puedo dormirme con la puerta abierta, si quieren recibir un consejo les diría que hagan lo mismo, que siempre cierran la puerta de su cuarto antes de dormir. Hola a todos comunidad, hola al equipo de relatos a la noche, me llamo Nazarena y soy de misiones en Argentina, lo que voy a contar pasó cuando yo tenía apenas cuatro años, así que hay muchas cosas que realmente no recuerdo por mí misma, algunas la sé porque mis papás me las contaron tantas veces que terminé sintiendo que también la se vi despierta y otras sí las recuerdo, o al menos las recuerdo como se recuerdan las cosas de la infancia, incompletas, confusas, muy difíciles de explicar. Todo pasó en 2007, cuando nos mudamos a una casa nueva en una zona bastante apartada, no era en medio del campo tampoco, pero si había mucho monte alrededor y pocas casas cerca, mis papás estaban felices porque por fin habían cambiado una casa más grande, según ellos era exactamente el tipo de lugar donde querían que yo creciera, había patio, árboles y muchísimo espacio alrededor. A los pocos meses de llegar empezaron a pasar cosas raras, la primera fue una noche en la que algo cayó sobre el techo, así me lo contaba siempre mi papá, decía que había sido un golpe durísimo, como si alguien hubiera ventado algo pesado desde arriba, se despertaron de golpe, mi papá salió enseguida a revisar pensando que podía haberse caído una rama o algo por el estilo, pero no encontró nada, ni rama ni animales, nada. Mi mamá decía que desde esa noche la casa cambió, que se empezó a sentir diferente, no necesariamente embrujada ni nada así, sino con una vibra pesada que siempre estaba y que nos hacía sentir que no era nuestra casa, después empezaron los problemas para dormir, mi papá se levantaba agotado todas las mañanas, pero cansado de verdad, como si hubiera trabajado toda la noche, mi mamá decía que incluso se veía más demacrado conforme pasaban las semanas, y conmigo empezó a pasar algo muy raro también, yo aparecía dormida en otras partes de la casa, a veces en el sillón, a veces en el piso de otro cuarto, una vez incluso me encontraron cerca de la cocina, ahí dormida, tirada, lo raro no era solamente que caminar a dormida, lo raro era que yo nunca había hecho eso antes de mudarnos ahí, mi mamá pensó primero en llevarme el médico, pero en mismo tiempo empezaron a pasar otras cosas dentro de la casa que ya no podían explicar tan fácil, mi papá comenzó a escuchar murmullos por las noches, que siempre venían del mismo lugar, de una esquina del cuarto donde dormían ellos, al principio creyó que estaba soñando entre dormido y despierto, pero después comenzó a distinguir palabras, según él una voz le repetía siempre lo mismo, váyanse, váyanse, y otras veces era peor, porque se escuchaba algo más, una frase más baja pero también audible, me voy a llevar a la niña, mi papá nunca había sido una persona supersticiosa, de hecho durante mucho tiempo intentó convencerse de que estaba estresado o cansado, pero dejó de pensar eso cuando mi mamá empezó también a sentirse incómoda afuera de la casa, ella decía que cuando salía de noche sentía que alguien la miraba desde el monte, desde los árboles, como si hubiera alguien parado ahí, nomás observando la casa, incluso hubo veces en las que regresó llorando porque juraba haber sentido algo que le empujó mientras caminaba afuera, las cosas dentro de la casa también empezaron a cambiar de lugar, llaves cubiertos, ropa, cosas pequeñas, y aunque suena absurdo, mis papás dejaron de hablar mucho de eso porque sentían que mientras más atención le daban, peor se ponía el ambiente en la casa, hasta que pasó lo de esa madrugada, en misiones las tormentas son muy pesadas y esa noche había una especialmente fuerte, yo había muchísimo, había viento y los truenos escuchaban muy cerca, mi papá decía que fue una de esas noches donde el monte parece ser más ruido que de costumbre, eran como las 13 de la mañana cuando él se despertó de golpe, solo porque sintió que algo estaba mal, así nada más, y lo primero que notó fue que yo no estaba en mi cama, pensó que quizás me veido caminando, dormido otra vez y se levantó a buscarme por la casa mientras mi mamá se ya dormía, y entonces llegó la puerta de atrás, la quedaba directamente hacia el monte, la puerta estaba abierta y yo estaba ahí tirada en el piso, dormida, con parte del cuerpo todavía dentro de la casa y las piernas hacia afuera, casi tocando el lodo del patio por la lluvia, mi papá se apresuró a levantarme y mientras me agarraba fue cuando, cuando vio que algo se movía más adelante, una mujer dice que completamente desnuda, que salió dentro de la oscuridad y corrió hacia el monte, mi papá siempre decía que lo peor no fue verla, fue la seguridad de que llevaba rato ahí, parada, mirando la casa, esa misma mañana nos fuimos, ni siquiera se esperaron un día, mi mamá agarró ropa, documentos, algunas cosas importantes y nos fuimos con unos familiares y nunca volvimos a dormir en esa casa, con el tiempo hablaron menos el tema, supongo que porque nadie quería seguir pensando en eso, pero años después mi mamá se enteró de algo que la dejó muy mal, que algunos familiares muy cercanos estaban metidos en cosas relacionadas con brujería, allá en algunas zonas le dicen payé, y aunque jamás pudieron comprobar que tuviera relación con nosotros o con lo que pasó en la casa, mi mamá empezó a conectar muchas cosas después de enterarme de eso, yo honestamente no sé qué creer, hay cosas que probablemente tienen explicación y otras que quizás mi familia fue haciendo más grandes con los años, pero hay un recuerdo que sí siento mío, uno que no viene de lo que me contaron, que viene de mí, y es una sensación horrible que tuve varias veces de niña, la sensación de que algo quería jalarme mientras dormía, hacia abajo, como si hubiera alguien debajo de la cama, intentando arrastrarme allá, que tengan muy buenas noches,哎哎