La Bruja de la México - Querétaro (y otras historias)
34 min
•Jan 13, 20263 months agoSummary
This episode of Relatos de la Noche features two supernatural horror stories from Mexico. The first recounts a terrifying encounter on the Mexico-Querétaro highway involving a mysterious creature, while the second is a multi-generational account of a family with alleged witchcraft practices in Sonora.
Insights
- Supernatural folklore narratives serve as cultural repositories for unexplained trauma and community fears, particularly in rural Mexican communities
- First-person testimony framing increases perceived credibility and emotional resonance in horror storytelling, even when events defy rational explanation
- Generational transmission of trauma and supernatural experiences creates lasting psychological impact that persists across family lines
- Isolation and control mechanisms (physical confinement, information restriction) are narrative devices linking witchcraft mythology to real-world abuse patterns
Trends
Growing podcast audience demand for long-form supernatural narrative content in Spanish-language mediaBlending of folklore mythology with psychological trauma narratives to explain unexplained childhood experiencesCommunity-driven content validation through listener engagement and personal testimony sharingNormalization of discussing occult and witchcraft practices within mainstream entertainment platforms
Topics
Mexican folklore and witchcraft mythologySupernatural encounters and paranormal experiencesGenerational trauma and family secretsRural Mexican communities and cultural beliefsPsychological impact of isolation and controlHighway horror narrativesFirst-person testimony and credibility in storytellingUnexplained phenomena and rational skepticismFamily dynamics and intergenerational patternsOral tradition and narrative transmission
People
Quotes
"algo se movía, algo negrosco, que parecían dos serpientes, pero al poder ver en la escuridad, me di cuenta de lo que realmente eran dos piernas, dos piernas desnudas como la acción muerto"
First storyteller•Approximately 25 minutes into episode
"haber visto algo tan claro, tener una experiencia que a mí me comproba que todo es posible, pero no poder convencer a la gente de que es verdad, eso es lo peor"
First storyteller•Approximately 35 minutes into episode
"tú tienes algo, me dijo una noche, y hay que aprender a usarlo"
Great-grandmother character (via Janesis)•Approximately 65 minutes into episode
"volveré por mi sangre"
Great-grandmother character (via Janesis)•Approximately 95 minutes into episode
Full Transcript
Era de noche, pero mi hermanito ya no podía aguantar, no podía esperar a llegar un baño. Por eso nos atuimos unos minutos en la carretera México Querétaro, y eso fue suficiente para no volver a ser los mismos, para cambiar nuestras vidas para siempre. Comunidad como están, muy buenas noches, gracias por venir, por escuchar, les agradezco mucho y creo que están aquí por algo, porque las historias de esta noche son sobre brujas, pero muy diferentes entre sí, una de ese horror directo y es una historia que le pudo haber pasado cualquiera. La otra, es una que nos llevará a conocer una familia por generaciones, una familia de brujas. Creanme, ambas valen mucho la pena y sé que se quedaran con ustedes incluso mucho tiempo después de terminar de escuchar el episodio. Dejense llevar donde quiera que estén y si pueden cierran los ojos, escuchen con la luz apagada, sumérganse en los siguientes relatos de la noche. No sé mucho de esto que les voy a contar, estaban a secundaria pero me acuerdo muy bien de cada detalle, de cómo me sentí, del flio que hacía, de lo caliente que se sentía el hague condicionado del carro de mi tía, que pasaba de congelarte a quemarte la cara. Mi papá estaba en cancón trabajando, así que yo me quedé cuidando mi hermano en el departamento donde vivimos en la colonia del valle de la ciudad de México. Él es muy tranquilo y estábamos a vacaciones así que no me preocupé, podíamos ordenar comida y yo podía preparar el desayuno y la cena. De hecho disfrutábamos esas ocias en los que nos dejaba solos porque nos dormíamos tarde viendo videos y esa tarde todo se puso feo. Ya habíamos tenido un susto porque sonó la gratuitasísmica por la mañana, aunque no se sientió nada, y apenas caí el sol, una fuga de gas nos hizo dejar el edificio, con varias personas mayores que incluso se pusieron mal por la ansiedad. Lo peor fue cuando nos dijeron que no podíamos volver, hasta que no se hicieron investigación porque la fuga era peligrosa y entonces salguieron a mi papá. Lo único que pudo hacer fue pedirlo en favor a su hermana, a mi tealucía, que fuera por nosotros y nos dejara quedarnos con ella hasta que volviera. No tenemos familia en la ciudad, mi amigo es suficiente confianza como para recibirnos a los dos, a los dos juntos por unas semanas y nevizo previo, así de la nada. Por eso es ofelónica opción, pero mi tealucía vive en Querétaro. A la pobre le tocó salir de su casa en ese momento para poder llegar por nosotros a las 10 de la noche, comprarnos algo de cenar al tomar carretera y manejar en la noche sin parar para llegar cuando antes acasa. Y si, todo empezó conforme a lo planeado, nos paramos en una gasolina era cargar gasolina y luego buscar algo que pudiamos ir comiendo en su tienda. Un sanguete sin sabor, pero que serviría para calmar el ambre en el camino. Y unas botanas ya saben, lo que uno come en la carretera solo por ir comiendo. Mi teal nos preguntó tres veces, a llegar cuando estamos comprando y cuando nos íbamos. Quieren ir al baño, porque ya no habrá oportunidad de llegar a casa, ya no nos vamos a parar. Y nosotros respondimos las tres o ese es lo mismo, que estábamos bien. Pero apenas habíamos avanzado una hora quizás, mi hermano le dijo que quería ser pipi, que ya no se aguantaba. Tenía ganas de que dejamos la gasolina era, pero por vercúenza le había respondido que no se intentó aguantar, pero ya no podía, y no había señales de un pueblo cerca. Estamos a mi tado, no sonó muy oscura, no había más que despoblado a ambos lados. Monte, nacía mucho frío. Mi teal le dijo que aguantara un poquito más, pero mi hermano empezó a llorar, así que no se tuvimos. Me dijo que lo acompañara, pero el verro solitario oscuro que estaba todo, ella decidió bajar también. Desde entonces intento ubicarse lugar, pero no logro decir dónde estábamos con precisión, sólo tengo sospechas, creo que hay muy cerca de una anuncio enorme de seguros, en una colina, que se ve desde la carretera. Mi hermano bajo del carro se le ocurriendo buscar un pequeño arbusto, donde cubrirse de la vista de mi tía, es muy penoso. Mi teal me dijo que lo siguiera de cerca para que no se fuera caer. Había alguna, después de acostumbrar la vista se podía ver mejor. Mi hermano estaba haciendo cuando grito, se había cercado un arbusto, pero dijo que había un animal que se había movido. Una vibora grito, yo no le creí, pero me acerqué, mi hermano se movió, terminó y luego volvió allí, me juró que se había movido algo. Yo no entiendo por qué tipo de curiosidad, movió una rama grande que parecía sobrepuesta, como si lo hubieran arrancado y lo hubieran colocado allí. Les curo comunidad, les curo que no les mentiría, no tengo por qué, esto es tu eres anónima, pero les curo que al descubrir la rama y ver apenas de bajo del arbusto, algo se movía, algo negrosco, que parecían dos herpientes, pero al poder ver en la escuridad, me di cuenta de lo que realmente eran dos piernas, dos piernas desnudas como la acción muerto, pero que se movían a sentirse descobertas, como dos lombrices retorciéndose al salir de la tierra. Todavía ni siquiera entendía que es lo que estaba viendo, cuando sentí un hermano en mi espalda jalándome, con la otra mano que enlava a mi hermano. Era mi tía que nos llevaba en silencio, pero con violencia hacia el carro, sin entender por qué obedeci, entendí la urgencia, pero algo me hizo mirar atrás para comprender, eso fue lo peor. Vía una mujer que caminaba rápidamente hacia nosotros con cara de fulla, enseñándolo los sientes, no caminaba, parecía pero en realidad se arrastraba a gran velocidad, parecía que caminaba que corría, pero apoyándose con sus brazos, a una velocidad imposible, pero una mujer en esa condición. Subimos al carro y mi tía aceleró, atravesándose a un trailer que se cercava a gran velocidad por la carretera, no le importó, aceleró su carrito a lo poco que daba el motor, la vi pálida, la vi llorar, me pregunté qué era eso y dijo que nada, insisteí pero su respuesta fue que no había visto nada, pregunté porque no se había calado así y se quedó callada, y no quiso decir nada más, mi hermano tampoco hablaba, solo miraba por la ventana, como si no estuviera ahí, le dije a mi tía lo que había visto en los arbustos, lo que vía al voltear cuando ella nos jaló y me pidió que me callara, me gritó que me callara, hubo silencio hasta llegar a su casa, no hubo un comentario más, tampoco mi papá, mi hermano no me hicieron nada raro de lo que vienten los arbustos, dijo que era un acerpiente, eso fue lo que le contó a mi papá, tuvo la suerte de no mirar atrás, de no ver lo que yo vi, yo en ese momento les prometo que no conocía, no veía, no escuchaba nada de terror mexicano, pero con el tiempo encontrar relatos, donde gente comenta que las brujas se quitan as piernas para convertirse, y siento que eso pudo ser lo que yo vi, a una bruja volviendo por ellas, al lado de la carretera, donde nadie pensarían buscarlas, entiendo perfectamente que la grame orilla de la gente no me va a creer, lo sé, tendré que cargar con eso toda mi vida, haber visto algo tan claro, tener una experiencia que a mí me comproba que todo es posible, pero no poder convencer a la gente de que es verdad, eso es lo peor, pero gracias por la atención, por leer, por escuchar. La siguiente historia comunidad, creo que va a ser una de esas que la gente nunca olvida, antes de pasar a ella le recuerdo que se suscriban por favor, que nos sejen un comentario porque es muy importante saber sus opiniones, sus chorillas, y claro, si se encuentran el libro, compre lo, ya no está en todas partes, les dejo toda la información que necesitan en la descripción y pasamos a conocer una familia de brujas. Hola Oriel y un saludo a toda la comunidad, mi nombre es Janesis, por favor te pido que no digas apellido, hace poco tuve la oportunidad de compartir con ustedes una experiencia de mi fancia, me conmobió muchísimo la reacción de la comunidad, durante muchos años mi familia y yo guardamos silencio sobre lo que vivimos, por miedo al que dirán, pero hablar sana. Hoy quiero compartirles una historia con el respeto que merece, porque es una vivencia de mi vizavuela, a ella la marcó para siempre y de alguna manera dejó cuyendo toda nuestra familia, mi vizavuela falleció los 98 años por cáncer de mama, tuvo una vida difícil pero también tuvo la bendición de una familia que la muy la cuidó hasta el final y nos dejó muchas historias, de esas que cuando alguien las cuenta bien, a los demás uno les queda poner atención y aprender, ella era un excelente narradora, así que yo me tomé el atrevimiento de narrar esto en primera persona para que sientan que ella quien se las está contando, la historia se divide en dos partes y no se preocupen que pronto les haré llegar la segunda, gracias a se curasó un por darme este espacio, un abrazo para ti, Uriel y para toda la comunidad, esta es la historia, yo nací en abujo a Sonora, en un peorito llamado camoa, que en ese tiempo era poco más que un rancho, una estreenta cuarenta familia así ya y ahí todos se conocían, no tengo muchos recuerdos felices de mi infancia, no porque se me haya emburrado, sino porque la verdad que ha sido un hubo, creci con una madre a la que el pueblo le tenía miedo, una mujer que la gente evitaba enumbrar, a nosotros nos tenía vigiladas como si el mundo de afuera fuera un enemigo, no nos dejaba salir, no nos dejaba jugar, no nos dejaba conviver con nadie, la casa era todo lo que conocíamos y en todo lo que nos ocupábamos, desde muy pequeñas limpiábamos, cocinábamos, la abuera, no nos dejaba, no nos dejaba salir, no nos dejaba salir, no nos dejaba salir, no nos dejaba vamos, éramos tres niñas haciendo el trabajo completo de la casa, como si se fuera el destino que había decidido para nosotros, no más limpiar, no más la casa, éramos tres hermanas, de nuestros padres nunca sopimos nada, ni nombres, ni rostros, ni mucho menos historias, y es que mi madre frío, como si hablar de ellos reensociar a la boca, hubo otro hijo, un baron, y de eso casi no se hablaba, solo sé que cuando mi madre supo durante el parto que era niño, lo abandonó, ella decía que lo había regalado, pero siempre sentí que ella había algo raro, algo que nunca se dijo por completo, con los años yo me pregunte muchas veces porque nos trajo el mundo, si fue para tener manos que recibir a ella, para no quedarse sola, pero eso nunca al supe, y no, no era una buena mujer, si nos daba techo comida, pero jamás fue una madre de verdad, de las que dan cariño, cuidan, para nosotros ha cerrado aña de la casa, la persona para la que trabajábamos, era robusta, chaparita de piel muy morena, siempre vestía de negro, vestidos largos que le tapaban todo, del cuello hasta los pies, nunca se le vía el cabello, siempre traía reboso o algo que le cubrieron la cabeza y los hombros, cuando caminaba por el pueblo la gente bajaba la mirada, y eso no era normal, se sentía, era lloréme, india lloréme, como casi todos encamó, pero despreciaba los suyos, no sé ya lo que la gente del pueblo respetaba, lo de ella era otra cosa, y con el tiempo yo entendí que se metía en cosas prohibidas, así lo decía los viejos cuando creían que no los oíamos, nosotros en cambio no nos pareciamos en nada de ella, éramos altas, muy pálidas, de ojos claros y con el cabello rubio, en el pueblo hasta mormaraban que no era mozuzijas, que una mujer como ella no podía parir ni asasí, algunos se hacían que nos había robado, nosotros nunca lo confirmamos pero con los años esa duda sí se nos quedó viviendo adentro, mi madre nunca nos dio cariño, nunca a un abrazo, nunca a una palabra bonita, pero eso sí, siempre se aseguraba de que estuvieramos impecables, bien vestidas, aunque casi nunca salieramos, ella misma cocía nuestras faldas largas y no nos pusieron los rebosos, era como si quisiera que no hacíamos de cierta forma, como si eso fuera parte de algo, yo por ser la mayor, muchas veces estoy a que acompañar las cosas que no entendía, y siempre era lo mismo, al final me obligaba a prometer que a la manecer no recordaría nada, lo decía con tanta seguridad que durante años yo dude de mi propia cabeza, no sabía si los recuerdos que me persegieren eran reales o si me lo sabían vendado, pero había una rutina que sigiera real, porque si nadie nos la quitaba, todas las mañana si vamos el río, ira a ir al único parecido a la libertad, ahí la vamos la ropa, recogíamos agua, nos vayábamos y también jugábamos, aunque fuera un poquito, un rato para sentirlos niñas, un rato para reírnos a jito, para jugar nada más, para fingir que vivíamos una vida normal, y justo ahí en el río, pasó algo que nos partió, ese día cuando ya nos íbamos a regresar y hermana menor, éster nos pidió quedarse un poco más, y eso no se podía, mi madre tenía una regla, nunca separarnos, jamás, por eso le dije que no, le dije que nos iban a castigarse volvíamos sin ella, pero éster es solto llorando, y sobre el rinche se aferró al río como si no quisiera salir, como si supiera, no sé, como si supiera que esa ratita era lo último que le quedaba de calma, yo no sé por qué se dije, tal vez por cansancio, tal vez porque la vida han desesperada, le dije a patrícia mi hermana que fuera y no se dejaba la ropa, la casa se volviéramos por éster rápido, el camino era de unos 10 minutos, así que la dejamos mientras ahí, corrimos, de verdad, y cuando regresamos no había pasado más de 20 minutos, pero esos minutos bastaron, encontramos a estera el orilla del río, estaba encojida como chagolita, golpeada, no rexonó cuando nos vio, la tierra estaba revuelta, y ella, ella tenía la mirada perdida, como si se hubiera ido por dentro y solo su cuerpo si hubiera quedado, patrícia yo entendimos en mediatos que había pasado algo malo, algo muy malo, entreles todos lo metimos al agua, le limpiamos los golpes como pudimos con desesperación, como si el río pudiera llevarse lo que le dolié, le preguntamos una y otra vez que pasó, quién fue, de donde había salido, y éster no contestaba, no lloraba, no gritaba, no decía nada, era como si no pudiera, no regresamos con miedo que no se explicar, no era solo miedo el castigo de mi madre, era otra cosa, era sentir que el mundo ella fuera, si era tan cruel como ella siempre decía, como nunca le creímos el todo, estar caminada entre nosotros, sostenida, como si se fuera de sacer, y ya casi llegando a la casa por fin, dijo algo, bien bajito, como si le diera vergüenza, como si, mi ella misma estuviera segura de lo que decía, fue un cerdo, patrícia yo nos detuvimos en seco, la voltea a ver, ¿qué dijiste éster? pero ya no quiso decir más, se dobló del estómago y vomitó ahí mismo, como si un cuerpo quisiera expulsar el recuerdo, y de este ese día éster cambió, mi madre jamás preguntó qué pasó, nunca mencionó el tema, y los golpes de Esther, pero el día siguiente empezó a acompañarnos al río, ya no nos dejó ir solas, nos cubría con ve los negros antes de salir y nos aporaba como si tuviera prisa desconder algo, y a mí, desde entonces, el sueño se me hizo difícil, hay cosas que uno intento olvidar, pero si quedan en la memoria como grabadas en piedra, y lo peor no fue solo lo que le pasó a Esther, lo peor fue escuchar esa frase, fue un cerdo, y sentir que de alguna forma, en esa casa nada era normal, que tal vez el peligro no venía solo de afuera, después de lo que pasó con Esther, nada volvió a sentirse igual en la casa, ella se iba caminando, comiendo, obe deciendo, pero ya no estaba ahí, era como si algo se lo hubiera quedado en el río, a veces se quedaba mirando un punto fijo durante horas, otras veces despertaba gritando en la madrugada, pero cuando corriamos a verla no recordaba nada, mi madre nunca habló del tema, nunca preguntó, nunca preguntaba nada, pero desde entonces comenzó a vigilarnos más de cerca, como si te mieras que algo se le fuera de las manos, y fue poco después cuando empezó a fijarse en mí de otra forma, yo tenía 11 años cuando mi madre dijo que había algo raro en mí, no lo dijo con preocupación, sino como si hubiera encontrado una herramienta útil, tú tienes algo, me dijo una noche, y hay que aprender a usarlo, yo no entendía que se refería hasta que me obligó a ponerle las manos encima a la mujer del pueblo, era una señora que se quejaba de un dolor fuerte en el brazo, mi madre me dijo que no pensara, que solo tocara, y cuando lo hice sentir algo, mi cuerpo se calentó de golpe, pero no como fiebre era, era un calor distinto, profundo, como si vinienas de ese adentro, me empezó una vibración en los brazos que bajó hasta las manos, la mujer dejó de quejarse casi de el mediato, dijo que el dolor se le estaba yendo, yo me asusté, quise sol darla, pero mi mamá me sostuvo las muñecas con fuerza, no o, me dijo, concentra te, cuando la mujer se fue agradecida y confundida, yo me sentía agotada, como si me hubieran quitado algo, o peor, como si algo subiera quedado conmigo, con el tiempo pasó más veces y mi mamá empezó a atraer gente a la casa, personas con dolores, con enfermedades, con cosas que los doctores no podían explicar, yo no entendía cómo funcionaba, solo sabía que al tocar los sentías su dolor entrar en mí, y aunque ellos iban aliviados, yo me quedaba peor, nunca se iba del todo, algo se acumulaba en mí, y madre tenía ya fama en el pueblo, gente que iba por trabajos por favores, por cosas que no se dices en voz alta, pero cuando se corró la voz de que yo podía aliviar dolores, todo se salió de control, empezaron a llegar personas de otros lugares, incluso vecinos que antes nos habitaban, ahora tocaban la puerta, es que a ti te envió Dios, me decían, yo sentía porque no sabía que más hacer, nunca me sentía enviada por nadie, en mi casa no se hablaba de Dios, no había santos ni resos ni cruces, sólo símbolos, palabras extrañas y cosas que no debían tocarse, mi madre nunca los corrigió, que me creía en algo divino le convenía, con los años me fui apagando, devolví irritable triste, dormía mal, soñaba cosas que no entendía, a veces despertaba con las manos ardiendo, como si hubiera tocado algo mientras ormía, y entonces sin darme cuenta, crecía, me volvió una mucha chava bonita, no porque lo buscaró porque me interesaba, simplemente pasó, y con eso cambiaron las miradas, los hombres ya no bajaban la voz al verme, son rey en demás, se acercaban, y fue ahí cuando mi madre dejó de obligarme a usar mi don, no por cuidarme, sino porque ahora me quería para otra cosa, empezaron a llegar propuestas de matrimonio, ofertas, promesas de dinero, de tierras, de protección, yo no era una persona para ellos, era un trato, mi madre nunca aceptó ninguna, sólo me escondió más, me vigilo más, y yo empecé a cansarme, por primera vez sentí, odio, uno dio intenso que, que me daba miedo sentir porque se aparecía demasiado altecha, quería salir caminar por el pueblo en sucierme los pies, hablar con alguien sin sentir que estaba siendo algo prohibido, mi madre nunca se le brona a nuestros cumpleaños, para nosotros cumplir años no significaba nada, era un día más y ya, la única persona que rompía esa regra era dañapilar, nuestra vecina, era un anciana pequeña de sonrisa permanente, dio quitos cansados, era la única persona del pueblo que no le tenía miedo a mi mamá, se odiaban en silencio, pero pilar siempre encontraba la forma de hacernos sentir humanas, cada año dejaba pan resinornado en la puerta, nunca se quedaba entregarlo, sólo lo dejaba ahí, pero mi mamá no sejaba comerlo, aún así, ese pan era lo único que nos hacía sentir que alguien pensaba en nosotros, y por ella conocía pancho, sonieto, yo lo veía desde la ventana, siempre llegaba caballo, no era del pueblo, traía cosas por su abuela, cuando lo salú de pilar empezó a empurrar pancho como ensovizarla más seguido, un día los visitados en el patio tomando café, pilarse reía, pancho le escuchaba con atención, la escinera tan tranquila que parecía imposible a nuestro mundo, ese mismo día cuando regresábamos el río, pancho se acercó para ayudarnos con los vales, no alcanzó a tocar nada, la voz de mi madre lo tuve en seco, un no corto, duro, y pancho se quedó congelado y pilar le llamó de inmediato, antes entrar a la casa miré a pilar, me sonrió, una sonrisa que se sintió como una despedida, nadie asigente conpliquiince años, y como siempre nadie dijo nada, pero al salir al patio pila canasta de siempre, pan recién hecho, caliente, el olor me golpeó la cara, sabía que si mamá lo veía lo iba a tirar, pancho estaba apoyado en la cerca, sonría, pilarme saludó desde su puerta, y algo en mí en ese momento se rompió, entre mi casa con la canasta, llamé a mis hermanas, les ciel pan y les dije que lo comieran, no se los pedí, se los ordené, mi madre salió de su cuarto, nos miró, yo la miré de vuelta y mordí el pan, el silencio fue lo rifle, el pan sabía algo que nunca había probado, como si me devolviera algo perdido, mi madre me sostuvo la mirada y por primera vez fui miedo en sus ojos, esa noche no dormí, la casa crujía, el viento se ha ruido raros, y en la madrugada le escuché cantar, venía del patio, me acerqué a la ventana, había una fogata y el fuego se movía extraño, y no me estaba despaldas, su postura no era normal, bajé a la mirada y vi sus piernas, no eran pies, no voy a explicar más, solo diré que entendí por fin que mi madre no sola hacia cosas oscuras, mi madre no era del todo humano, y supe con una certeza que me lo la sangre, que lo que le pasó a estar, nunca fue un accidente, después de esa noche supe que ya no podía quedarme, no fue una decisión valiente, fue una necesidad, como cuando el cuerpo reacciona antes de que la cabeza entienda, cada rincón de la casa empezó a sentirse ajeno, como si ya no me reconociera, como si algo me estuviera expulsando o reclamando, la mañana siguiente Pancho llegó golpeando la puerta con urgencia, no tocó como visita, tocó como quien venía a salvar algo, tu mamá se afaceró, me dijo, vos vaga, la vez salir a serrato, pero eso no me tranquilizó al contrario, Pancho me dijo que a Doña Pilar estaba muy mal, que ya no podía quedarse sola, que se iban, que esa misma mañana se irían a Nayarit, vente con nosotros, me dijo, no hay tiempo para pensarlo, vente, y Sormén se estaban detrás de mi, calladas temblando, las mire esperando que dijeran algo, cualquier cosa pero no lo hicieron, madre vas a verlo, dijo Esther, con la mirada clava de en el piso, aquí estamos seguras, dijo Patrizia, aunque su voz no vacía, siempre hemos estado aquí, es lo único que conocemos, entendí entonces que el miedo ya vivía dentro de ellas, que no era algo que yo pudiera arrancarles, y entonces Patrizia dijo, vete tú, a ti te mira diferente, yo sentí que algo se me rompía por dentro, la sabrase, les prometí que volvería por ellas, no se había común y cuando perro lo prometí igual, porque era lo único que podía darles, una promesa, salí sin mirar atrás, corris siguiendo el camino de Pancho, cada paso lejos de la casa dolya, como si dejar a pedazos de mí tirados en el suelo, entonces escucho el silvido, ese silvido que mi madre hacía cuando estaba por llegar, largo, claro, imposible de confundir, venía del cerro, el viento cambió de dirección y por un instante sentí que me llamaba por mi nombre, no con la voz, si no te esté dentro de mi cabeza, cuando llegamos a la casa doña pilar, Pancho se de tu benseco, sus ojos se abrieron más de la cuenta y me dijo, no voltees, pero volteé, mi madre estaba ahí en medio del camino, donde segundos antes no había nadie, su estizo negro se movía con el viento, el velo cubría su rostro, pero algo debajo se movía de una forma que no correspondía a una cara humana, todavía no entiendes quién eres, dijo, ni lo que lleva a centro de ti, extendió la mano hacia mí, sentió un tirón en el pecho como si algo quisiera salirse, el mismo calor, la misma hidración, pero esta vez venía acompañada de miedo, de mucho miedo, de un paso, solo uno, y aun así sentí que la distancia entre nosotros desaparecía, los perros empezaron a ojar, el viento se levantó con fuerza, doña pilar salió de su casa y se plantó frente a nosotros, pete de aquí, dijo, no te la vas a llevar, mi mamá se detuvo, doña pilar le dijo que no le pertenecía, no es el todo, no aún, mi mamá inclinó la cabeza, amenazante, y dijo algo que siempre voy a recordar, volveré por mi sangre, y el camino quedó vacío como si nunca hubiera estado ahí, doña pilar tu sus manos en mi pecho, donde antes ardié el fuego, ahora solo quedaba un latido tembloroso, te va a ser lejos, me dijo, pero estás marcada, no lo preguntenada, no había fuerzas para preguntar, me fui con panches en mis modillas, dormí durante el camino, un sueño profundo, sin sueños, como si mi mente hubiera pagado algo por fin, nunca volvió a ver a mis hermanas, nunca volvió a camó, y aún hoy después de tanto tiempo, me doy cuenta de algo con certeza, mi mamá sigue vivas, mi mamá sigue esperando.