Relatos de la Noche

Las Historias más Aterradoras de Relatos de la Noche en 2025

178 min
Jan 2, 20264 months ago
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Summary

This episode of Relatos de la Noche compiles the most terrifying stories from 2025, featuring supernatural encounters including haunted houses, witches, demonic entities, and paranormal phenomena across Mexico. The narratives explore themes of curses, spiritual warfare, and the consequences of dabbling in dark magic, presented through first-person testimonies from listeners.

Insights
  • Supernatural experiences often cluster geographically and temporally, suggesting environmental or psychological factors may amplify paranormal perception in vulnerable communities
  • Curses and dark magic appear to have generational consequences, with effects extending to innocent family members and creating cycles of suffering across bloodlines
  • Spiritual protection practices (prayer, religious objects, faith-based intervention) are consistently portrayed as the primary defense against supernatural threats in Mexican folklore
  • Poverty and social marginalization create conditions where people become targets for supernatural malevolence, as seen in stories involving homeless individuals and isolated communities
  • Witnesses often experience collective perceptions of supernatural events, yet individual interpretations vary significantly, suggesting subjective psychological processing of shared stimuli
Trends
Increased documentation and sharing of paranormal experiences through digital platforms and podcast communitiesGrowing intersection of traditional Mexican folk spirituality with modern urban paranormal encountersEmphasis on protective spiritual practices and religious intervention as primary coping mechanisms for supernatural distressNarrative patterns linking supernatural activity to moral transgressions, particularly involving curses and dark magicPrevalence of shape-shifting entities and non-human beings disguised as human in contemporary paranormal accountsGeographic hotspots for paranormal activity concentrated in rural areas, highways, and economically disadvantaged urban neighborhoodsIntergenerational trauma narratives where supernatural events create lasting psychological and spiritual damage across family linesIncreasing skepticism balanced with genuine fear, as witnesses struggle to rationalize inexplicable experiences
Topics
Witchcraft and Dark Magic PracticesDemonic Possession and Spiritual WarfareHaunted Locations and Paranormal HotspotsGenerational Curses and Family TraumaShape-Shifting Entities and Non-Human BeingsReligious Intervention and Spiritual ProtectionMexican Folk Spirituality and CuranderismoHighway Paranormal PhenomenaSupernatural Encounters in Urban SettingsDeath Premonitions and Spiritual SensitivityOuija Boards and Spirit CommunicationMalevolent Spirits and Vengeful EntitiesPsychological Effects of Paranormal ExperiencesCommunity Belief Systems and FolkloreDocumented Paranormal Investigation
People
Alicia
Psychologist and paranormal researcher investigating the case of a woman who predicted her own death
Doña Elvia
Central figure in final narrative; woman who made a pact for fertility and predicted her death on June 12, 2020
Norberto
Elvia's husband who suffered mysterious illness and death, victim of supernatural consequences
Luis
Norberto's cousin who witnessed supernatural events and documented the paranormal activity
Norma
Luis's wife who witnessed demonic manifestation and assisted with Elvia's childbirth
Quotes
"Nosotros no te estábamos haciendo nada, ¿por qué nos hiciste esto?"
Circus performer (acróbata)Early narrative segment
"Donde quiera que esté, a veces ver el mal de frente no es algo negativo, te da perspectiva, te hace ver que no estamos solos"
Narrator discussing the witch of the stonesRumorosa highway story
"¡Ella es mía!"
Demonic entityElvia's final narrative
"Si el mal existe también el bien, y eso es inevitable"
Narrator reflecting on supernatural dualityRumorosa story conclusion
"La investigación continúa abierta"
Final narrator regarding Elvia caseEpisode conclusion
Full Transcript
Muy buenas noches comunidades y bienvenidos a este episodio que siempre esperan con ansias porque yo sé, yo sé que siempre descubren algo que se les había pasado, historias que no escucharon, detalles que pasaron desaparecidos quizás y creo que de verdad este ha sido uno de los años con historias más aterradoras en todo lo que llevamos el relato de la noche, pero ustedes buscarán, desde ángeles en la carretera, o seres que se presentan como tal hasta posiciones, brujas y sus perros, pírgenes oscuras que se llevan vagabundos, jeans, relatos de traileros y trabajos de brujería que se regresan a quienes los lanzaron, como suele suceder. Mucha y más te encontrarás a continuación entre las historias más aterradoras, terrelatos Hola comunidad, me gustaría compartirles una historia que me platicaron hace unos días, se alargó mucho una reunión de amigos y mi pareja, otro amigo y yo decidimos tomar un servicio de transporte de aplicación para llegar a casa tranquilos, el conductor fue muy amable con nosotros y la oportunidad se dio para platicar con él la profundidad sobre qué lo llevaba a Tijuana, ya que tiene un asento particular, nos contó que era de Guatemala, que venía a buscar una mejor vida, estaba por iniciar un emprendimiento y para solventar sus gastos, decidió dedicar unas horas a trabajar de conductor durante las noches, la plática siguió hoy con ello por supuesto, la pregunta de si le ha tocado vivir algo extraño durante sus viajes, esto fue lo que nos dijo, sin duda, una de las historias más impactantes que me han contado, yo siempre he sido una persona muy sensible ante ciertas cosas, desde niños cientos presencias y en ocasiones he llegado a ver a personas que ya no están aquí, no sé si me explique, hace unos meses me pidieron un servicio como este, cerca de la una de la madrugada, en una colonia entre Rosarito y Santa Fe, si conocen por ahí sabrán que muchas de esas calles tienen aún terrasería y hay que tener mucho cuidado con no lastimar el carro, dejé el usuario y de regreso me movía con mucha precaución, ya que no solo estaba muy accidentado del suelo, sino que también muy oscuro y solo, de un momento o otro sentí, esas sensaciones en el cuerpo, nunca sé cómo explicarla pero es muy incomoda, sentí una presencia de las malas, no quise fijarme mucho pero inevitablemente voltea a mi derecha y a unos tres metros de los, y aquí allá está una mujer, con una como capa negra que llegaba al suelo, muy sucia, especialmente cerca de los pies, estaba casi espaldas, medio volteada, quise acelerar pero el carro simplemente dejó de avanzar, estaba prendido pero no respondía, la mujer comenzó a darse la vuelta lentamente y aunque estaba paralizado de miedo no podía quitar la mirada, no te de que en una mano tenía una bela prendida, no les pude explicar el terror que tenía de verle el rostro, solo sé que no quería hacerlo, el piel lo tenía al fondo de la acelerador, no te de que tenía el que ve yo muy largo, ya le girara hacia mi, en la otra mano tenía un hueso, un hueso muy largo, en cuanto lo vi el carro reaccionó y se lide ahí lo más rápido que pude, solo agradezco que nunca pude verle la cara, si lo viera hecho creo que no viera vuelto loco. Buenas noches comunidades, esta no es mi historia, me la contó mi abuelito hace años, él fue testigo y el protagonista del relato era un vecino, mi abuelo me la contaba segurando que todo lo que narrabe era real, verán todo su sucedción de pueblo, cuando todavía era muy pequeño y no tenía las carreteras paimentadas hoy en día, en esa época la mayoría de las casas serán de adobe, una mezcla de tierra y pinoseco, aunque algunas como la del vecino ya estaban en proceso de construcción con ladrillo, era un lugar muy tranquilo pero lleno de leyendas, de esas que pasan de generación en generación, historias de cosas extrañas que la gente seguraba ver visto y que con el tiempo se convertieron en parte de la vida cotidiana. Cada año sin falta un circo llegaba al pueblo, no era un circo grande en espectacular, al contrario era pequeño y bastante modesto, pero su llegada siempre causaba unión, contaba contra gafuegos, acrobatas y un humor especial en el que varios fallazos cruzaban la cuerda floja, sin ninguna red de seguridad. En embargo, algo en ese circo inquietaba a los habitantes, no era el espectáculo en sí, sino los propios fallazos, no estían como los fallazos comunes de otros circos, sus trajes serán extraños, antiguos, con gorros puntiagudos y un área de teatral que no se parecía nada a lo que la gente estaba acostumbrada a ver, pero lo más perturbador de todo era que jamás hablaban, ni en el escenario ni fuera de él. Se movían con precisión, como si cada paso estuvieran hallado. Durante el día mientras los demás artistas se mezclaban con agentes del pueblo, comían en los puestos o charlaban con los curiosos, los fallazos nunca eran vistos fuera del circo, salían de su cámperas y su función, y volvían a desaparecer tras la lona. Nunca nadie los veía en otro contexto. Con el tiempo la gente comenzó a hacer conjeturas, algunos decían que no eran personas normales, que había algo muy extraño en ellos, pero como suele suceder con las historias que nacen del misterio, nadie tenía pruebas de nada, solo eran rumores, hasta que alguien decidió comprobar unos de ellos. El vecino de mi abuelo, un hombre de carácter fuerte pero con una curiosidad insaciable, había escuchado un rumor inquietante, una leyenda. Decían que si alguien resaba el padre nuestro mientras los fallazos realizaban su acto, algo terrible ocurriría. No sé si lo hizo por simple curiosidad o con una intención más oscura, pero una tarde decidió intentarlo. Se sentó entre el público, esperando un momento adecuado. Cuando uno de los fallazos subió la cuerda floja y comenzó su acto, el vecino se rolos ojos y empezó a morir la abrasión. Nadie no tolo que estaba haciendo, pero en cuanto terminó la última palabra, el ballazo perdió el equilibrio y cayó, el impacto contra el suelo resonó en todo el circo. Durante un secundo su público quedó en silencio, creyendo que todo formaba parte del espectáculo, hasta que el charco de sangre como ensoxpandirse bajo su cuerpo y algunos niños empezaron a chorar. El ballazo se convulsó no por un momento, hasta que finalmente quedó en móvil. No había médicos en el pueblo y la única forma de llamar a emergencia será de ser la municipalidad. Los bomberos llegaron una hora después, pero ya era muy tarde, el ballazo estaba muerto. En medio del caos, uno de los otros fallazos se acercó el vecino, lo tomó del hombro y con una bosque sonada profunda, casi inhumana, pero con un tono de tristeza y condena le dijo, amigo, nosotros no te estábamos haciendo nada, por qué nos hiciste esto? El vecino sintió que la aire le faltaba, se levantó de su asiento y salió corriendo del circo, con el mido recorriéndole la espalda. Desde esa noche su vida cambió por completo. Una semana después, cuando ya intentaba olvidarlo sucedido, los fallazos fueron a buscarlo. No llevaban maquillaje a ni vestir en sus trajes habituales, era la primera vez que alguien nos veía así. Era entre sombras con expresiones heridas, con un aire pesado que parecien volverlos. No dijeron mucho, solo que estaban tristes porque su amigo había muerto. Sin saber cómo reaccionar, el vecino les ofreció ayuda lo que pudiera y ellos simplemente le pidieron que comprar una botella de aguardiente. El accedió, fue por ella, les prestó vasos y bancos, los fallazos y vieran el alcohol lentamente, un poco en cada uno de los vasos, pero no bebieron ni una sola gota, solo lo miraban. Uno de ellos insistió en que él bebiera con ellos y sin saber por qué el vecino lo hizo. Encontó tomó el primer trago, los fallazos levantaron sin decir palabras y se fueron. Más tarde esa misma noche, su esposalio encontró en su herido del taller, retorciendo sigriando como si algo invisible lo atacara. Cuando ella intentó hablarle, él pareció reaccionar, pero enseguida volvía a esmayarse. Al despertar, entrada al madrugada, le contó lo que había visto. Un grupo de hombres encapuchados, con túnicas hechas de pieles animales, había parecido en el taller antes de que cerrará, se avalanzaron sobre él, los sujetaron con manos frías y trataron de restaurarlo fuera. Él luchó con todas sus fuerzas, cayó el suelo y gritó, pero ellos se llan allí, tocándolo, susurándola al huido. Cuando despertó su piel estabelada y empapada en su dor, de esa noche comunidad, su vida se convertieron en infierno. Sombras las echaban, veía cosas extrañas, muñecos vestidos con las mismas telas extrañas, con las que vestían aquellos payazos. Parecía en ser de trapo, pero corrían por toda la casa a sus espaldas. Escuchaba voces, pasos en el techo, golpes en las paredes. Hasta que una noche creyó ver a uno de esos muñecos en la cama de su hijo, tapándose con sus cobijas, riendo, haciendo se pasar por él. En lo quecido, sin saber que había hecho con su hijo, luego elpió con todas sus fuerzas mientras aquel maldito ser no dejaba de reír, pero cuando los gritos de su esposa lo hicieron reaccionar, se se cuenta de que no había ningún muñeco, estaba golpeando a su propio hijo. La situación se vea vuelto a todas luces insostenible, el hermano menor del vecino, un hombre de fe, conocido por ayudar en cuestiones espirituales a todo aquel en el pueblo que lo necesitará, decidió organizar una novena de oración en la casa. Sin embargo, desde el primer día, en cuanto comenzaron a rezar un neto oren soportable en un duelocar. Día tras día de lo lo regresaba, y con él los susurros, los golpes en apuerta, el sonido de pasos en el techo. El último día de la novena fue el más enterrador, algo golpeó la puerta con furia, como sin tentar adarribarla. Algo golpeó la puerta con furia, como sin tentar adarribarla, la afuera se escuchó un fuerte aleteo, seguido de un impacto seco en el techo, y entonces sin explicación, una luz cálida iluminó a la habitación. El hermano del vecino agradeció a Dios, aseguró que un anje la había llegado, que los protegería de aigüina delante, pero el daño ya estaba hecho. El vecino nunca recuperó la razón. Poco tiempo después, cuando todo mundo pensaba que lo peor ya había ocurrido, en una ranca del ocura, comentió un crimen horrible. Hace su esposa, fue encersalado, guardó silencio para siempre, nunca explicó por qué lo había hecho, y dentro de la prisión se dice que también le quitó la vida a otros tres hombres. Mi abuelo juro que esta historia real, todos y cada uno de sus detalles. El mismo fue testigo de la conmoción que rodeaba el circo cuando sucedió el accidente. El recuerda escuchar las sesiones de oración desde su casa, y en algunos incluso lo hicieron participar. Lo que más recuerda claramente es que, después de la muerte del payaso, ese circo nunca volvió al pueblo. Aquí en el barrio nos conocemos todos. Hasta los ladronsillos se poquen monta los tenemos bien ubicados, y nunca o casi nunca llegan a robar aquí. Siempre bajan a la colonia contigo a hacer sus cosas. Dicen que es lo justo, porque ellos tienen más, porque aquí nadie tiene mucho. Ni la gente que ha trabajado toda su vida. Miren, yo no estoy de acuerdo, pero entiendo por qué piensan así. Y el barrio terminación no me lo tranquilo como desdejo. El día que viene el teanguis, el mercado que se pone en la calle, se llena de ruido o de voces, pero por lo regular aquí hay un silencio tranquilo casi todo el tiempo. A todas horas. Esa tranquilidad es la que ha hecho que muchas familias sigan aquí, como la nuestra. Cuando mi mamá se murió, su familia nos quería serca de ellos. No ha quedado de no nos podían ir a visitar. Porque aquí es un lugar bravo para la gente que no se conoce, para la gente que viene de fuera. Por eso nunca intentaron venir. Y por eso nos ofrecieron una casa que había sido de mis abuelos, que los tocaba los cuatro hijos, pero que en ese momento le ofrecieron a hipopá para nosotros. Pero no quisimos la verdad. Este es nuestro hogar. Por eso se siente tan feo cuando algo lo toca, cuando algo destruye la tranquilidad que tenemos, cuando pasan cosas que lo cambie para siempre, que le matan una parte suya. Desde aquí, desde muchas calles, se ve la ciudad gran parte de ella. Esa ciudad allá abajo, salvaje, violenta. Yo nunca creía envidiarla. Como les digo aquí nos conocemos todos. Por eso, Sandro, el protagonista de esta historia, que era una parte de nuestra comunidad. Cuando yo era niño, él ya parecía uno de esos locuitos que solo andan vagando por las calles, pero trabajaba en el taller de Don Ernesto. Alli andaba pasando las herramientas, limpiando, barriendo, cuidando los carros. Todo lo que podía ayudar con su poca comunicación. Lamentablemente cuando Don Ernesto se enfermó y solo llevaron sus hijos de aquí, cerraron ese taller para siempre. Y Sandro se quedó afuera, regresando, sin saber qué hacer, sin saber qué había pasado. Y ahí fue cuando todo cambió para él, cuando se le acabó la poca cordura que tenía. Su ropa, la misma de siempre, se faciendo cada vez más sucia, más vieja. Aunque la gente lo ayudaba y alguna vez alguien le prestó un cuarto para dormir, él se pasaba los días sentado en la entrada de lo que alguna vez fue el taller. Y ya por la noche se iba a meter un terreno baldío, donde ha comido algunas cajas y algunas maderas para dormir. Mi hermano menor, el riche, por ejemplo, solo conocí a Sandro así, como el señor, loco que vive en el baldío. A él él daba mucho miedo porque nunca lo llegó a ver trabajar, con vivir, echar el lago conoce más en el taller. pobre Sandro, tu una vida muy triste, pero nadie, nadie de verdad, se imaginaría qué iba a terminar así. Porque en esta historia, nada, nada mejora, todo se va poniendo peor y peor y peor. Porque por supuesto que se les digo todo esto es porque hay algo muy extraño que pasó, algo de lo que muchos por aquí fuimos testigos, porque aquí se apareció algo, algo muy feo. Una vez Sandro que así se le quemó a todo el baldío, quien sabe que prendió una noche de frío y se le quemó la casita de madre y cartón que había armado entre los motorrales. Bueno, que así te es mucho decir la verdad, solo montaba una tabla que sirviera de techo, e iba pilando algunas más para formar paredes. Conforme avanzaba el frío le iba agregando capas y capas y ya cuando se acaló la casita, pero esa noche yo creo que no fuera un suficiente las capas ni las cobijas que le daba la gente y prendió a cerca de su casita una fogata que se descontrolo. Por suerte entre todos los vecinos logramos apagarlo antes de que llegaron los bomberos. Ellos lo único que hicieron fue sacar algunas de las tablas que habían quedado medio que mar y de alguna forma ahí con esas tablas fue que empezó todo. Una de ellas una tabla grande que dejaron recargar en el cerco del terreno vecino, tenía una marca hecha por el fuego. Y sí, me va a ver, yo he visto programas donde la gente me mancha en una tortilla o en una mancha de humedad y luego luego piensan que es la virgen porque desean con todas sus fuerzas que sí sea, pero les juro, les juro que esa tabla parecía realmente milagrosa. Como un artista hubiera dibujado con cenizas en ella, la silueta de la virgen estaba perfectamente delineada y había dos tras sus claros del color de la madera que la terminaban de dibujar, uno que parecía hacer de sus manos, rezando el medio del pecho, el otro parecía delimiar su manto cayendo alrededor de su cara. Su luces necesitaba para que por la mañana se hubiera llenado de señoras, creyentes o no, curiosas rodeando aquella tabla por la que ya se estaba peleando, Sandra, que el único que quería volver a construir su refugio en otro rincón del mismo terreno, hasta trajeron alcura para que la viera, para que certificara el milagro, pero nuestro parro que era uno muy joven, de esos que buscan que la gente ya no caiga tan fácil por este tipo de creencias, a veces, de engaños, regañó las señoras, les dijo que eso se llama paritolia, que no fueran credulas y que mejor regresaran a la iglesia, que bien que se había dado cuenta que muchas de esas tenían meses y miramiza, que si querían con graciarse con la virgen, en lugar de andar durando una tabla, mejor soltaran a los perros que tenían amarrados en el frío. Él le regresó la tabla al pobre de Sandra, que luego luego corrió con ella al fondo del terreno, y Sandra acabó, no se volvió a hablar de la tabla, ni de la virgen de las cenizas. Y el pobre Sandra armó su casita, pero no sé por el miedo que le robaron la tabla, ya que así no salía, ya no se iba a sentar por las tardes frente al taller abandonado de don Ernesto, siempre estaba ahí, en el valdío, todo el día, yo una vez escuchablar a los raterillos frente la tienda, decían que Sandra se había conseguido una novia, que lo habían escuchado hablar con alguien, que una voz de mujer salía de la casa en el valdío. Yo lo había dejado de ver por esos días, llegaba tarde de la escuela y no pasaba por ahí, por esa calle, esta quedaba a caminar las canchas donde jugaba futbol, pero me había tenido que despedir de esos juegos por el horario que me pusieron. El único que sigue hallando las canchas era Richi, mi hermano, que se iba a jugar, pero la mera verdad no era un tema tan interesante o que trajeran a cabeza, no se me ocurrió preguntarle, hasta esa noche. Me acuerdo que llegaba a casa extremadamente cansado y más tarde que de costumbre, cuando me estaba quitando los zapatos para acostarme de decir yo a naber la tele, mi papá se lo da la cocina y me dijo que Richi no había llegado, que andaba a todas bien las canchas, que tenía que haber llegado hace una hora, me dijo que fuera a ver que andaba siendo, que lo regañara por tardarse. Como les dije, la zona era muy tranquila y nos conocíamos, nadie iba a dar un viso a mi hermano de nueve años, pero aun así era muy tarde, el Richi era muy bueno para jugar football, demasiado bueno, por eso era raro que en las canchas juntara con muchachos 2, 3 o hasta 4 años más grandes. Ne volvié a poner los zapatos, la chamarra y salí para ir a buscarlo, afuera ya se ha mucho frío, me preparé mentalmente para ir a buscarlo, para batallar, para regañarlo, pero lo encontré ya fuera, en la calle, muy cerca de nuestra casa, escondido entre los carros estacionados con dos niños más, uno más chico y uno de unos 12 o 13 años, el más grande estaba llorando a Marez. Respregunte que había pasado y me miraron con desconfianza, estábamos en ese tapa de nuestra relación en la que sabía que mi hermano confiaba más en sus amigos que en mí, creo que pasa con todos los hermanos en algún momento, le insistí para que me dijera y fue el niño más chiquito el que comenzó, vimos algo bien raro con el sandro, allí en su terreno, me dijo, les dije que no lo han duvieron molestando, que bastante tenía ya el pobre con vivir ahí, pero Richy me dijo que no, que yo no entendía que ellos no habían hecho nada, me dijo que cuando venían caminando de las canchas, vieron como sandros salía corriendo de su terreno en la calle, como si escapará terrado de algo, y luego se paro en seco, confundido, después caminó de regreso hacia su baldío, mirando algo, como si alguien la blara y hiciera caso, dijieron que asintió con la cabeza y caminó tranquilo, mi hermano y sus amigos siguieron caminando, pensando que no pasaba de ser un ataque de locura más de esos que tenía tanto sandro últimamente, cuando pasaron frente a ese baldío en completo oscuridad, vieron que sandro iba caminando con alguien, vieron que alguien lo llevaba hacia lo más profundo de ese terreno, tomándolo de la espalda, con el brazo, como si no impulsara paso a paso, dicen que era una figura más alta que él, toda tenegro, como si llevaron velo de los pies a la cabeza, era la virgen de las cenizas, dijo el niño chaparrito casi sin voz, yo le dije que no fuera tonto, que que no había escuchado lo que dijo el padre, que no tuvieran creyendo cualquier fantasía, entonces hablaba mucho acho más grande, que apenas estaba dejando de llorar, te lo juro que si era, yo me regresé, cuando ya habíamos pasado por ahí, no sé por qué, pero me regresé, me dieron muchas ganas de verlo, esto dos se quedaron esperando me en la esquina, yo caminé despacio hasta el baldío del sandro, me someter los matorales, vi que el sandro estaba de rodillas, y la virgen de las cenizas estaba parada frente a él, te lo juro por mi mamá que tenía cara de calavera, te juro que no estaba tocando el suelo, la voz, con lo que me lo dijo, la cara del pobre muchacho me hicieron creerle, los ojos de miedo, esos ojos como de un hímal que dejaron solo en el desierto, era muy difícil no creerles, pero yo intenté calmarlos, intenté decirles que todo estaba bien, que todo estaría bien, que seguro que había una forma de explicarlo, aunque yo en ese momento no le encontraba, así que nos huimos caminando para distraerlos, los acompañamos a sus casas, y luego yo regresé con Richy y la advertí que lo iban a regañar de todas formas, le dije que se inventa la otra cosa, porque eso de la virgen de las cenizas no le va a creer mi papá, pero cuando llegamos a la casa no lo vimos por ningún lado, no estaba mi papá, solo la puerta abierta, la de la calle y la de la casa, y antes se que pudiéramos preguntarnos dónde estaba, escuchamos critos, la tridos de perros, un escándalo lo lejos, y luego el señor de infrente salir corriendo de su casa con un balde de agua, le dijo sonido que se quedara ahí y él se quedó para dito una puerta, me acerqué a preguntarle a dónde se ve y o su bolito, se está quemando el sándro, dijo, el baldío, pensé, ese maldito lugar lleno de basura y de todo lo que metía el pobre de sándro para refugiarse, siempre había sido una bomba de tiempo, yo sabía que en cualquier momento se iba a aprender otra vez, le dije lo más tranquilo que podía mi hermano que me dejara ayudar, que seguro otra vez lo iban a controlar antes de que llegaron los bomberos, pero que de todas formas iba a ir para evitar que mi papá se acercara demasiado al fuego, y mi hermano, Richi, me miraba con ojos a punto de llorar, como si supiera algo que yo no, que a mí me ha presurado el baldío de sándro, pero poco a poco los gritos de la gente se volvían peores y más cercanos, vecinos y vecinos salían corriendo de esos esperados hacia allá, empecé a correr también, primero el paso de los vecinos, luego más rápido, más rápido que todos, parecía que algo terrible estaba ocurriendo, sabía que tenía que encontrar a mi papá, el baldío de sándro parecía el infierno, no sé cómo, no sé que se prendió, pero las llamas me vian metros de altura, ya se habían empezado a pasar a las casas de alado, que era lo que la gente estaba intentando apagar, llegarme a encontrar a mi papá en el suelo, lo estaban atendiendo, les estaban curando las manos, las tenía muy quemadas, no tenía cejas, parecía que le habían quemado todos los bellos de la cara, había otros vecinos en peores condiciones y le pregunté que había pasado, me dijo que se preocupó mucho porque no llegábamos, que salía a buscarnos, caminando rumbo a las canchas, cuando apenas iba cercando al baldío, escuchó los gritos de la gente, intentando salvar a sándro, había aprendido toda su casita, todo alrededor, todo lo había llenado de combustible que les acuó a un carro de la calle, lo prendió todo en el terreno y se incó, cuando todo estaba en llamas, mi papá y otros vecinos intentaron acercarse, intentaron llegar a él, asando pero, el dolor los hizo retroceder, los gritos de las vecinas albera sándro en llamas, sin mutarse, ahí quemándose por completo, los gritos se quedaron grabados de tal manera en el lugar, que creo que aún se siguen escuchando hoy, sándro se quemó sin inmutarse, sin gritar, como si no le doliara, o como si no pudiera sentirlo, o como si no pudiera moverse, los homberos llegaron al menos justo a tiempo para que el incendio ya no se propagara las casas helado, yo nunca le dije a mi papá lo que había visto mi hermano esa noche más temprano, tampoco creo que él vaya a decirse lo, y es que si algo se nos murió en el barrio esa noche, algo también se murió en mi hermano, que desde ese día se volvió súper callado, que desde ese día casi no sale de su cuarto, y a mi hermano nunca le he dicho lo siguiente, lo que vio mi papá, lo que vieron los que llegaron primero, una silueta de negro en el fuego, parada frente a sándro, frente a ese cuerpo que permaneció incado hasta que prácticamente se consumió, nadie sabe de quién es ese terreno, pero nadie se lo quiere apropiar, de hecho lo cerraron con una barda que fueron construyendo poco a poco entre los vecinos, ese valdío no tiene entrada, está oculto, todos caminan frente a él mirando otro lado, como si quisieran olvidar lo que sucedió ahí, lo que se murió del barrio, quiero que mis historias anónima, pero agradezco a toda la gente de la comunidad por escucharla, por prestarme unos minutos esa atención, les voy a contar una historia de mi papá, quien murió por el covid en los peores días del 2020, era un hombre mayor, de más de 70 años, 15 mayor que a mi mamá, fue la persona más trabajadora y buena que conocí, era muy sensible y creo que lo eren todos los aspectos, toda su vida pudo ver cosas que los demás no podíamos, en el 2017 yo trabajaba en la condes en un estudio, a veces me quedaba hasta muy tarde, mi papá pasaba por mi para irnos juntos a la casa, no le quedaba precisamente de camino, pero no le gustaba que caminar a sola, aunque en teoría era una zona segura de la ciudad, recuerdo que era una noche calidad de septiembre, salitar de con una amiga y saludamos a mi papá, los tres caminamos hacia la avenida y surgentes para tomar el metrobús, mi papá venía contándonos algo, nos estaba haciendo reír cuando acupió, algo sucedió que se quedó cachado de repente, de amiga pareció no notarlo, pero yo lo conocía, le pregunté si todo estaba bien y el dijo que sí, pero se quedaba volteando, ya habíamos pasado por una edifición muy alto y se quedaba volteándose allá, hacia el último piso, lo ignoré porque mi amiga seguía con el plática, en la estación del metrobús tomamos caminos contrarios, ella y nosotros, pero mi papá ya no platicó más conmigo, se fue en silencio todo el camino, lo cual era sumamente extraño en él, ya en la casa yo me fui a costar sin cenar porque estaba muy cansada, pero un papá se quedó platicando con mi mamá, en algún momento que salía al baño escuché que bajaron un poco la voz, como si no quisieran que escuchara de que hablaban, se llenan la cocina, me quedé por un momento en el pásico intentando escuchar y intentando entender por qué todo tan sospechoso, lo único que recuerdo fue que mi mamá le decía, hace mucho que no le veías, puede que no sea nada, ya tienes los ojos viejos, me di por vencida, no iba a entender y ya después habría tiempo de preguntarla mi papá, así que me fui a dormir y dejé el tema por la paz, pero al día siguiente, pasó lo más aterrador que he vivido, muchos van a coincidir con el guay, a la 1 con 14 de la tarde la ciudad se simbró como yo nunca había sentido, momentos antes habíamos hecho un simulacro sin tomarlo en serio, sólo porque había que hacerlo, e increíblemente ese mismo día, un terremoto espantoso se acudió varios estados del país de forma violenta, para los que no sean de México, permitan me explicarles que el 19 de septiembre de 1985, la ciudad vivió uno de sus episodios más oscuros, sufrió un terremoto que tuvo muchas perdidas materiales, pero sobre todo, muchas muchas muchas perdidas humanas, desde entonces cada 19 de septiembre se llevaba a cabo un simulacro, por eso era tan increíble que exactamente ese día, 32 años después, momentos después del simulacro, volviera a temblar con tanta magnitud, la alerta sísmica ni siquiera sonó hasta que ya todos estaba sacudiendo, se cayó una fachada de leificios donde estábamos y tuvimos muchas suerte de que no golpear alguno de los que salimos corriendo, mi papá me llamó cuando apenas iba pasando el temblar, y apenas tuve tiempo decirle que estaba bien cuando le llamaba se cortó, cuando perdimos todas las líneas, cuando la ciudad se quedó en comunicada, un rato después seguíamos afuera, sin poder entrar al edificio, y mi jefe nos dijo que quienes pudiéramos irnos, lo hiciéramos, pero varias de las personas habían dejado su mochila, sus cosas dentro, por suerte yo siempre traí con mi mochila muy pegada a mi, y tenía todo conmigo, así que fui a la única para que me mandaron a casa, me dijeron que fuera a ver que mi familia estuviera bien, caminé sola, completamente sola pero rodeada de miles, de decenas de miles de personas que ya embulaban por la colonia sin saber qué hacer, en silencio, muchos de ellos con la mirada perdide con la cara llena de polvo, las calles estaban llenas caminantes, los carros habían perdido su espacio para circular, me dirigía sin surgentes cuando no te algo que hasta el día de hoy no puedo, no puedo superar, apenas a dos cuadras de mi trabajo, un edificio se había derrumbado por completo, uno que conocía bien aunque nunca le prestaba atención, siempre caminaba por ahí, el edificio que había visto mi padre la noche anterior y que lo había puesto raro, me quedé ahí, enfrente mirándolo, mirándolo todos los héroes, policías y trabajadores de oficina que se acercaban a ayudar a buscar sobrevivientes, en ese momento el sonido de los motos acercaba mis espaldas pero no me hizo voltear, lo hice hasta que sentí unos brazos que me rodeaban con fuerza, mi papá, mi papá había ido a buscarme, quien sabe cómo había conseguido que un chico con un amoto lo llevara a buscarme y a mi papá le tearaban las motos, después le pregunté si conocía el muchacho, si trabajaba con él o algo pero me dijo que nunca antes lo había visto, simplemente tenía que encontrarme, estaba muy preocupado por mí y le pregunté cómo me había encontrado, cómo sabía que estaría exactamente ahí, pero eso no me lo contestó, caminamos sus tenisurgentes, esta vez no había circulación y caminamos, caminamos por uras a la casa contemplando el miedo de la gente, la destrucción que había dejado la sacudidad violenta de la ciudad, ya cerca de la casa encontramos a mi mamá y a mis hermanos en la calle, nos arasamos por el enorme privilegio de tenernos, de estar juntos, sabíamos que mucha gente, muchas familias a partir de ese día no iban a tener la misma oportunidad, más tarde, esa noche, mi papá me confesó que fue lo que había visto, lo que lo había puesto tan raro la noche anterior, algo que sólo había visto tres veces antes en su vida, pero que había aprendido a entender, cuando caminábamos la noche anterior, rumbo insurgentes, de repente escuchó un suyoso, algo que llamó su atención, notó que venía de arriba, del edificio, del último piso, pero en realidad lo que lloraba estaba en el techo, era una mujer muy delcada del luto, decía él, todas en negro, alguien que él había aprendido a entender que era la muerte, como si llorara porque en eso unas horas más tarde la iban a ver, por quien esa vía de llevarse, me confesó que una de las veces que le había visto antes, digó en manera sobre un edificio de pocos pisos, fuimos días antes del terremoto del 85, abrazé a mi papá y entendí todo lo que había revivido, todo lo que había llevado por dentro de ese que la fio, el miedo con el que buscó la forma de llegar hacia mí esa tarde, y tengo que cerrar esta historia de una forma muy triste, cuando mi papá se enfermó de covid, cuando le dio solo a él en la casa, a pesar de lo mucho que lo cuidamos, tuvimos que llevarlo al hospital, cuando lo bajábamos el carro miro hacia arriba y nos apretó las manos a mí y a mi mamá, hay muchas, dijo, hay muchas mujeres llorando allá arriba, no sabemos si se refería a la gente que estaba perdiendo sus familiares, a la gente que estaba por perder la batalla con aquella enfermedad, si bien, en aquel momento lo sinó por la debilidad, solo estaba mirando hacia arriba del edificio, hacia arriba del hospital, yo creo que muerte a solo una, y ese es lo que él veía, pero me aterra pensar en esa visión cuando mi papá tenía tanto miedo, en que haya visto una fila de mujeres de negro llorando por los muertos sobre aquel hospital, sabiendo que él estaba a punto de entrar ahí, de encontrarse con ellas, y eventualmente, ahí perdió él también la batalla, pero nos quedan para siempre sus historias, esas nos olvidan si no lo dejamos, damos papá y gracias por escuchar, comunidad. Me llamó Mariana y esto que voy a contar es algo que escuché cuando era apenas una niña, nunca pensé que fuera tan importante hasta ahora, nunca pensé que debería contarlo y mucho menos escribirlo para compartirlo, pero ahora, ellas ya no están, mi abuela falleció en 2019 y la señora Lupita, sonmiga, la protagonista de esta historia, murió el año pasado, las últimas que sabían este relato ya no están aquí, y siento que si no lo cuento yo, se va a perder para siempre, era mediados a los 2000, yo teníamos 11 años, vivíamos en Veracruz en Siwapan, un pueblo cerca de Catemaco, en un alcance grande que ha sido de mis abuelos desde siempre, mi abuela no es mujer muy de bota, católica, resadora, de las que a veces se la pasaba en la iglesia, aunque eso dependía mucho de la vibra que le diera el padre en turno, pero también tenía algo más, una sensibilidad que las demás mujeres del pueblo le reconocían, y aunque ella nunca lo admitió bien, bien todos sabíamos que veía cosas, que podías sentir cosas, se reunía a orar con nuestras señores del pueblo, eran 5 o 6 y decían que juntas hacían más fuerte la oración, que Dios le se había dado la posibilidad de ayudar a otros desde lejos, de llegar al lugar es donde hacía falta la fe, aunque el cuerpo no pudiera estar ahí, su líder era la señora Lupita, una mujer humilde pero muy bondadosa, decía mi abuela que la señora había tenido una casa grande y muchas cosas, muchos lujos, pero un día de pronto lo se dio todo, se quedó en una casita en interrownito rodado de plantas y dijo que ahí se iba a quedar, que ahí era donde tenía que estar, y ahí fue cuando empecé a escuchar que ella y mi abuela decían que iban a visitar enfermos, que iban a acompañar a familiares en cirugías, al impiar casas donde había males energías, no me explicaban mucho pero me llamaba la atención, con el tiempo entendí que lo que hacían específico la señora Lupita era una especie de viaje, de desprendimiento, sólo decían que resaba, se roba los ojos y se iba, y cuando regresaba volvía llorando o riendo, se dependiendo de lo que hubiera visto, mi abuela me dijo que Lupita siempre despertaba sudando, ella le decía que su cuerpo no sentía frío pero su alma así, y según le había dicho, mi abuelita en algún momento también iba a poder transportarse en el man para ayudar, para que ella no fuera Lupita sola, una noche, os recuerdo bien que fue en vacaciones, vino a la casa la señora Lupita con otra de las señores del grupo de oración, pero no me nian solas, traían una señora que yo no conocía, que en hora de ahí, joven, elegante, bien vestida pero con la cara muy triste, era de boca del río, según escuché, su suegra estaba muy mal, postrada con el cuerpo dañado por dentro, como si esto viera deshaciendo en vida, decía que los octores no sabían que era, que incluso ella muy mal, como podrido, que yo no flava, que el miedo había entrado en la casa por completo, que se había doyado de ella, que algo muy oscuro se había quedado ahí, en esa casencia de México, su esposo se había quedado pero ella tuvo que volver a ver a Cruz, y alguien entonces le habló de ese grupo de oración, de la señora Lupita y sus capacidades, le dijo que fuera, que a lo mejor la podían ayudar, así que me abuelé de doña Lupita y le ofrecieron lo de siempre, lo que siempre siempre hacían para empezar a orar, esa noche se reunirían como cada que lo necesitaban, a las 12, la señor quiso dejar el dinero pero ellas no aceptaban nunca, decían que esa capacidad era un regalo, una bendición que Dios les dio y que si cobraban la podían perder, y yo recuerdo que esa noche me quedes despierta, no sé por qué, no se hiciera por la curiosidad pero simplemente lo hice, fui escondidas hasta la sala, desde la ventana ahí podía ver la casa enseguida, donde ella se juntaría en esa noche, desde ahí podía verla resando, con veladoras para muchos santos que las acompañaban, y en el centro, en el centro estaba la señora Lupita, gustodiada por todas las demás, toda sencilencia con los ojos cerrados, mi abuela yica así junto a la señora Lupita en el centro, con su rosario apretado, y de pronto algo cambió, no fue un ruido, no fue una luz, fue un frío que nos llegó de repente, que se metió en mi casa pero también ellas lo sintieron enseguida, vi como una de las mujeres, le mas goben, se levantó y se rola cortina justo antes de que pudiera ver como todas habrían los ojos, como mi abuela se ponía de pie, la única que estaba inmóvil a una era la señora Lupita, una media hora después mi abuela llegó a la casa, sudando, asustada, le pidió mi mamá que fuera con ella, le dijo que la Lupita estaba muy mal, mi momento en un momento trabaja en una clínica, no es que supiera el 100% de enfermería, pero algo se le había pegado y sabía mantener la calma, después me contaron lo que pasó, lo que vivió lo señor Lupita esa noche en la que iba a ir a ciudad de México, espiritualmente, iba a ir específicamente a esta palapa, después me enteré de lo que pasó, no me lo dijo mi abuela directamente, sino que se amenas más tarde cuando la compañía casa de la Lupita escuché la conversación de Selhardin, mientras nace a la tonta, como si estuviera jugando, como si fuera una niña que no entendía lo que estaba pasando o de que hablaban, según lo que escuché que le contaban el padre, alzo a ser dote de sentonces que no les caían nada bien, me enteré que apenas la señora Lupita sorroló los ojos, se sintió flotando como siempre, avanzando muy rápido como, como si fuera volando hacia el lugar donde tenía que estar, a esa dirección que habían mencionado en oración, pero esta vez no vió ninguna luz, no había ninguna, no había calma, dijo que todo era negro, que el agreses sentía espeso y caliente, que su cuerpo espiritual o como le quieran llamar, de pronto empezó a hundirse rápido, a caer como si hago la jalara, abrió los ojos en ese otro plano y cayó de golpe sobre una que llevaba cia oscura en un lugar que no conocía, no había ruido, no había siquiera viento, sólo estaba azulado, esa certeza horrible de que no estaba sola, comenzó a caminar y intentaba encontrar la casa de la señora que había pedido ayuda, pero nada tenía sentido, las casas parecían abandonadas, distorsionadas, las luces no se veían, como si todo mundo la subiera dejado apagadas, dijo que ahí los curidad era mucho más profunda y lo peor, dijo que sabía que había alguien ahí, que álcool estaba viendo, y eso era lo que más la terraba, porque cada vez que se exprendía, nada la podía ver, era la primera vez que le pasaba esto, primero fue una figura, lejana, luego dos, luego varias aparecieron corriendo los lejos por esa calle en su dirección, no caminaban, corrien, mujeres vestidas de negro, algunas con velo y otras no, no podía ver bien sus rosos, fue es parecía que los tuvieran borrosos, que no existieran, la señora lupita quiso volver, resaba y resaba para volver pero no podía, no lograba salir de ahí, no podía regresar a su cuerpo, entonces vio el cerro, ahora sé que lo que vio fue el cerro de la estrella, la señora lupita corrió hacia allá para esconderse, buscando alejarse de las figuras, corrió muy ligera, flotando apenas, dice que fue como si Dios le diera la facultad de correr muy deprisa para poder alejarse de esas mujeres horrible, pero cuando llegó el cerro sentía que algo se le colgaba, que álcooler rasguñaba los pies, que él la se sentir muy pesada como si la tierra se le quisiera tragar, entonces mientras corría vio una entrada, una cueva, pequeña, angosta, como hecha para meterse del lado, y así del lado entró sin pensarlo, se engugió, se hizo bolita y se quedó en móvil, tenía mucho miedo y no estaba acostumbrada a sentirlo, afuera vio como pasar unas figuras, escuchó los pasos, las voces, no hablaban, era como si gritaran pero sin sentido, algunas reían, otras chillaban, el leco se metió hasta el fondo y ella sintió que les bombaban los oídos, después de un momento empuesa escuchar aquellos critos, aquellos chillidos y aquellas risas cada vez más lejos, sintiendo que quizás era momento de salir, devolver a bajar e intentar regresar a su cuerpo, pero algo en la cueva, al fondo, en la escuridad, había algo con ella, algo se movió, mueran ellas, era otra cosa, algo que quizás estaba en la cueva deseantes, que no le había visto llegar, algo que había despertado y que ahora le estaba viendo, algo que no podía describir, pero que empezó a empujarles el piso, agolpiarla, arañarla, sin cuerpo, sin forma, pero con intención de lastimarla, la señor Lupita gritó, rezo con todas sus fuerzas, clamó a Dios y entonces, entonces por fin despertó en el suelo, en medios del círculo, con las demás señoras del círculo de oración, llorándo, sosteníéndola, cubriéndola con rebosos, con mi abuela tomándola de las manos, llorándote miedo, la señor Lupita estaba golpeada, rasguñada, como si hubiera peleado con algo real, mi abuela decía que eso no había pasado nunca, que era la primera vez que volvía golpeada, realmente dañada, no solo con una huella espiritual, que había ido a un lugar donde no debía estar, que había caminado en un espacio del que pocos regresaban, unos días más tarde, mi abuela acompañaba la señora Lupita al mercado, apenas podía caminar de nuevo, ahí, una bruja del pueblo se les acercó, le conocian bien, la respetaban a su acerto punto, ella no se metía con el grupo de oración y el grupo de oración no se metía con ella, mientras claro sus intenciones no se cruzaran, la bruja les dijo que se había adonde había estado Lupita, que ella le había visto, a pocos sabes que lupes salió de la misma cueva del diablo, ayer no es el roda de la estrella, preguntó mi abuela casi retando la bruja, la señora se empezó a reír, le dijo que esa nuera en la famosa cueva del diablo, sin otra, una que no siempre está, que aparece solo para los que están por perderse, para vieno para mal dependiendo de la gente, dijo que sin veste esa, hubiera entrado la verdadera cueva del diablo, que no habría vuelto jamás, que hubiera dejado su cuerpo vacío por siempre, y que el destino de su alma hubiera sido tan espantoso, que hasta ella a la bruja le aterrava si quiere imaginarlo, y yo no más me sea la tonta, y de repente volteaba y veía los ojos de terror del pobre padre mientras le contaban, todos los padres que han estado en el siglo una forma supervisaban, si se puede decir así, lo que pasaban el grupo, algunos menos, dependiendo de lo que confiaban en el grupo, y sobre todo, de lo que el grupo confiaban ellos, yo, como le dije al principio del relato, ya no tengo mi abuela, tampoco tengo deño a lupita, que me he cuido mucho y estuvo el pendiente de celejos cuando me quedé solita, pero tengo esto, comunidad, lo que me contaron, lo que vivieron, y lo que ahora por fin, después de mucho tiempo, comparto con ustedes, que tengan muy buenas noches. Ulise siempre se me quedaba dormido cuando apenas teníamos una media hora de empezar la clase, yo en ese entonces tenía dos años ando clases, y a lo mejor no había aprendido a entender el porque, porque los niños se toman, de él sabía que venía de muy lejos, que llegaba con sícno de cansancio, que no era como los demás niños el pueblo que caminaban unas cuantas cuadras para llegar la escuela, Ulise venía de ese lejos de verdad de la montaña, la única forma que le quedaba de estudiar era eso, hacerse mismo recorrido todos los días, la escuela la que iba antes había cerrado porque ya no quedaban nuevas niños estudiando, todos habían ido a trabajar con sus papás al campo, habían huido algunas ciudades más grandes, o se los habían llevado para trabajar con, con la gente mala, no les estoy hablando de los ochentas ni de los 90, esto me estaba pasando apenas hace diez años y por lo que sé sigue sucediendo igual, pero en ese momento a mí me sorprendía mucho mi historia así, por eso nunca lo regañaba, tampoco dejaba que los demás se burlaran de él, Ulise sentaba hasta atrás y yo pasaba y le daba un rodillazo gentil, no más para despertarlo, y él abría los ojos y se ponía a hacer como si hubiera estado tomando puntes, pero luego se usen todo un día, dos, tres, lunes, martes y miércoles, le di tiempo antes a hablarle, no quería perjudicarlo, no quería reportarlo a la dirección, y ese miércoles iba para mi casa cuando ya estaba oscureciendo, aún se podía ver con claridad pero ya viene encendido a las usas del pueblo, me gustaba mucho esa hora, esa combinación de luces, el café de la tierra de las calles, del polvo en las paredes de las casas, la luz amarilla que se salía por las ventanas, y ese cielo azul casi negro, y observando con la atención esa combinación cuando entre un maizal al lado del camino y que se movió una figura caminando para el a mí, la pena se veía una cabecita sobre los maizales que reconocía, despay nada, habría reconocido esos peros alborotados donde fuera, huisas, crité y la figura se detuvo, el chamaco se asomó por entre la milpa, apenas sorprendidos de que lo hubiera reconocido, de que lo hubiera visto, mucha gente en el pueblo siente que los que vamos de la ciudad veamos menos, desde lejos sin que saliera de sus contite, le dije que ya no fuera a faltar la escuela, que no se podía perder unas clases, que se iba a trazar y que luego iba a ser muy difícil ponerse al corriente, no más veía eso que veisita asomándose, esa mirada inociente, y a pesar de que era el niño más alto de la clase, sentí que se escondeó, se perdió de vista, antes de que se fuera le dije que era de mis mejores alumnos, que la clase no era lo mismo cuando no estaba él, y eso ya lo pensaba, les juro que ya lo pensaba pero nunca solo había dicho, en ese entonces no me habría tanto con ese estudiante pues, así me habían enseñado, ser tan claros, tan directos, demostrarles el cariño, a mí me había enseñado que eso no estaba bien, y cuando le dije eso no más vi como se movía al maizal, como si se hubiera ido corriendo, y bueno, a menos no me quede con ganas de decirlo, tenía la seguridad de que el día siguiente va a ir con ganas a la escuela, tuve la certeza de que yo necesitaba decirlo, y de que él lo necesitaba escuchar, pero ese jueves sulicias faltó de nuevo, y también el viernes, al salir de clase me acercé con el director, le dije que no creía que un licences estuvieran enfermo porque lo había visto por el pueblo el miércoles, el director me respondió que no me preocupaba, que seguro había bajado ese día por medicinas para su abuelo, que él solo vivía con él, que seguramente es el señor estaba enfermo, en cuanto él se recuperaba y va a volver, y para tranquilizarme me dijo que de todas formas y va a mandar alguno de los chamacos a que subiera buscarlo, para asegurarnos de que todo estuviera bien, ese es un mingo el director, fa verme a la casa, en cuanto lo vien la puerta, supe que algo mal había pasado, me dijo que mandados chamacos de sexto buscarolices, que volvieron asustados, llorando, con muy malas noticias, la casa de olices era una completa miseria, los campos alrededor estaban secos, sin nada quedar, ahí estaban todavía los cuerpos y olices y de su abuelo, con señales de tener días de haber muerto, quizás es la semana pasada, lo único que encontraron vivo de mi lagro fue el perro de olices, que él seguramente con sus últimas fuerzas, tuvo la oportunidad de soltar, porque la vuelo siempre lo marraba, ahí andaba el perro sin comida, pebiendo agua de un charco, el pobre se negaba dejar el patio de esa casa, incluso cuando los chamacos que subieron intentaron cargar para llevárselo al pueblo, lo raro, lo raro es como saber la muerte en ese lugar, en un pueblo tan pequeño, lo raro para mí es como nadie dudó cuando dije que yo via olices entre la milpa, incluso cuando tenía días de haber fallecido, el propio director de la escuela me dijo que a lo mejor lo único que necesitaba para irse era que le dijera que era un buen muchacho, y lo era, pero nunca nadie se lo dijo, los demás profesores que tuvo seguramente se molestaban cuando se le sormían la clase, y eso, creanme, eso pasa mucho en México, en los pueblos, donde los niños llegan al escuela con hambre, porque no todos los van a llevar, no todos van a dejarlos con su lonche, listos para estudiar, para nadie es así, esa fue la primera y la única vez en mi vida que viste un fantasma, o lo que creo que era un fantasma, ojalá, ojalá que me haya podido escuchar, el perro de olices se quedó vivir en escuela, ahí estaba todavía, ya viejo, pero jugando siempre con los niños, el día que yo me fui de ese pueblo, Hola comunidad, quiero contarles algo que me pasó hace un par de años, cuando trabajaban una empresa de muebles famosa por sus hiles de fiscina y gamers, particularmente, es una marquana famosa y muy cara, yo me encargaba de entregarles pero mi trabajo no era solo llevarlas, también tenía que armarlas en casa del cliente, en oficinas, donde me dijeran, ese día me tocó en entrega en Coyocán, en una casa grande de esas viejas con muchos cuartos y mucha decoración, la fachada en cino hacia mucho, pero al entrar se sentía ese estilo muy mexicano, colores vivos, parezca en la vera y virgenes, muchas virgenes por todos lados, como esas casas de ricos de películas viejas, me abrió la señora de la empieza, me dijo que no estaba el patrón, pero que pasara con confianza, que podía armarlasilla con calma, me indicó que lo hicieran un estuyo, un cuartito junto a las escaleras, me dejó ahí y me dijo que iba rápido a la tienda, justo al terminar las escaleras en el segundo piso había una virgen, esta mañana real, muy detallada, no era la virgen de Guadalupe ni del Carmen, ni ninguna que yo reconociera, tenía un estilo más europeo y una expresión más seria que las representaciones que yo conozco, me sonaba verla visto en algún documental sobre Europa del este, pero no estaba completamente seguro, todo iba normal este secunto, metí la caja de la silla, el estudio, saqué las piezas, mis herramientas, me acomodé, empecé a trabajar pues tenía el tiempo medido para la siguiente entrega, estaba ya tornillando una parte del respaldo cuando escuché un golpe de atrasemi, como viniendo de las escaleras, como si algo se hubiera caído e inmediatamente después, como si algo corriera, volteó rápido, de eso donde estaba no alcanzaba a ver las escaleras, pero si un segmento del pasillo en el segundo piso detrás un barandal, cuando iba volteándoles juro, el escuro que había alguien pasar corriendo por el pasillo, no alcanzé a ver bien, pero parecía que se cubría la cabeza, como si se tapara con una manta o algo así, me levanté de golpe, pero evidentemente no salí del estudio, si le soy completamente sincero, parecía como que alguien había salido de mañar, se había tapado todo y atravesó el pasillo corriendo, aunque se suponía que la que se estaba sola, o tal vez la señora no había salido todavía, sin embargo, eso no tenía sentido porque yo la había visto salir, regresé a mi silla, la seguía armando, pero ya no me sentía nada cómodo, dos minutos después volví a escuchar algo arriba, como pasos corriendo otra vez, pero esta vez más fuerte y acercándose, salí del estudio, ahora completamente convencido de que había alguien allá arriba, me detuvo en esas escaleras, viendose a la virgen, ahí fue cuando algo no me cuadró, sentí que la figura estaba viendo hacia otro lado, no sé cómo explicarlo, pero cuando llegué, la virgen estaba mirándose al frente hacia las escaleras, hacia la puerta del estudio, pero en ese momento, su cabeza estaba agirada, como se ahora mirara hacia su izquierda, era su tí pero les juro que se notaba, ojalá menos eso creí notar, me quedé ahí parado con una sensación rarísima, no podía dejar de verla, y justo en ese momento regresó la señora, entró con sus bolsas, me saludó normal, me yo y parado viendo a la virgen y no dijo nada, solo subió con toda la tranquilidad del mundo, abrió un cajóncito cerca de la figura, sacó una especie de cadena forrada de terciopelo negro, se acercó a la virgen, la rodeó con la cadena y la aseguró con un clic, como si lo hubiera puesto un cinturón, y ya bajó como si nada, me preguntó si me faltaba mucho, le dije que no, que ya casi terminaba, terminé de dar más la silla lo más rápido que puedo y me fui sin hacer unas preguntas, nunca supe que fue eso, nunca supe si realmente, su enarraro decirlo, pero nunca supe si realmente la virgen se movió, o si yo vi mal, lo que si sé es que desde entonces, cada que me tocaba una entrega en canzas grandes se coño a que él, la sí sé con una especie de mal presentimiento, esperando que no me ha volvido a ocurrir, y así me despido, deseando no volver a tener una historia que contar, vivo en una vecindad en un barrio viejo del centro, humilde pero bien cuidada por la gente que le ha habitado por décadas, yo soy de esos pocos que se integraron relativamente de forma reciente, vivo en un departamento pequeño, el del fondo de la vecindad, perfecto para un tipo soltero como yo, además a unas cuantas cuadras me queda la estación para mi transporte del trabajo, nunca había vivido en una vecindad, pero no me molesta el tener que compartir los espacios, lo que si me preocupaba es que mi parez colinda con el último departamento de la vecindad de atrás, una muy diferente a la nuestra, a pesar de que son idénticas, es esta profundamente descuidada y hay vigente que no se dedica cosas precisamente honestas, no es por generalizar, pero todo mundo lo sabe, además es bastante notorio, las asesidades como les digo son edificaciones gemelas, pero el cómo eran atentidas por sus inquilinos las hacían verse completamente distintas, en la mía había hogares, en la de atrás, guaridas, es difícil describir, pero creo que todos conocemos un lugar que se ve así, a mí me tocaba por es compartir parez con gente de mal entraña, a veces me tocaba escuchar sus forracheras, asentrada la madrugada de un día entre semana, sin poder dormir cuando la mañana siguiente tenía trabajo, pero sin ninguna forma de reclamar, lo único bueno de ahí es que los habitantes nunca duraban, el departamento al otro lado de la pared tenía varios días aparentemente deshabitado, al menos yo no escuchaba nada, ya había relajado, pero una noche ni siquiera tan tarde, como eso de la 11, empecé a escuchar que movían cosas, muebles, trastes, cosas muy pesadas, volví a buscar mis tapones para los oídos para dormir, esperando que los novesinos no trajaran malas noticias, pero las dos muchos siguientes fue lo mismo, después de la 11 había mucho movimiento que me obligaba a dormir con los tapones puestos, con la cara de bajo de la amada, hasta el viernes, ese viernes que no tenía que dormir temprano, y en el que, casualmente, no hubo ruido a la 11, puse una serie, listo para desvelarme, y le habí con tu tal tranquilidad hasta que me quedé dormido, me despertella entrada la madrugada, de nuevo había ruidos, alguien moviendo cosas en la cocina, pero al despertar bien, al despertar por completo, me di cuenta de que esta vez los ruidos se escuchaban dentro de mi departamento, era imposible que alguien se metiera, tenía una puerta interior reforzada de metal, imposible de abrir por fuera, por eso me levanté asostado, pero a la vez in tredulo, pero a la abrir la puerta de mi cuarto era claro que alguien movía mis cosas en la cocina, se escuchaba perfectamente, no alcanzaba a ver la cocina desde la puerta, pero como por reflejo grité, quién anda ahí, desde donde estaba, no sé, para que lo que sea que estuviera ahí se fuera, o algo así, no lo sé, lo hice sin pensarlo, los sonidos se callaron de pronto, escuché que alguien corría hacia la puerta, prendí las luces, varios cajones a la cocina estaban abiertos, no te incluso un polvo gris en el piso, fui a la puerta, estaba bien cerrada por dentro, nadie había entrado y lo más importante, nadie podía haber salido y volverla a asegurar de ese interior, físicamente no se podía, si no fuera por los cajones abiertos podría pensar que todo era mi imaginación, que lo estaba soñando nada más, pero no había nadie, nada, apague las luces, volvía la puerta solo para asegurarme, para tocarla, para serciorarme de que todo estuviera bien, todo estaba en orden, tí dos pasos hacia mi recámara, cuando escuché algo, un especie de riza o cada mis espaldas, como de alguien aguantando para no reír, volvía todo está oscuro, mantuve mi vista hacia la sala por un momento, intentando adaptar la esoscuridad, conforme locía, pude darle forma a algo, a lo que estaba escondido en la esquina más oscura de la sala, víéndole desde los pies y subiendo lentamente, había algo ahí, algo casi ten alto como el techo, descalzo, vestido en arapos negros, con las manos una palma sobre otra, a la altura del pecho, como abrazándose, como cubriéndose, estaba muy oscuro pero pude ver que no había labios, ni piel que cubriera sus sientes, tampoco partados que cubriera sus ojos, luego hizo un movimiento ligero con la cabeza, como señalándome el cuarto, como ordenándome que regresara a mi habitación y sin entender por qué lo hice, volví a mi cuarto, asegure mi puerta y me metí debajo de la cama, temblando, me puse los tapones en los oídos de siempre y ahí me quedé intentando dormir, aunque no pude hacerlo, cuando no te que había manecido salí, en la vecindad siempre había alguien desierto y confiaba mucho en esa gente, necesitaba tener contacto humano para sentir que volvía la realidad, vía Don Henry que saliendo a trabajar y me fui con él, él tenía un puesto de revistas a dos cuadras de la vecindad y no sé si sea por eso pero es la persona más culta que conozco, como si subiera a Lido todas sus revistas, sentí confianza de contar lo que había pasado, o necesidad tal vez pero lo hice, él se quedó pensando nada más, caminamos por un buen trama en completo silencio, me dijo entonces que me creía que no era un sueño y que probablemente tenía que ver con los nuevos vecinos, sabes lo que es un chin? me preguntó y le dije que no, se rascó la cabeza e intento explicarme, como un genio digamos, pero no de esos que cumplen deseos, sí pero no, sí esos pero no los de los cuentos, lo sé verdad, los espíritus de lislán, creo que mi cara vio que no terminaba de entenderlo, porque fue entonces que me preguntó si sabía quiénes eran mis nuevos vecinos, quiénes compartían mi parede en la vecindad de atrás, llegaron refugiados, buenas personas, vienen millendo de la guerra, de Afganistán, no sé ni cómo llegaron hasta acá, un par de familias pero todo tendré sentido, ¿no? ¿Tú crees que si nosotros tuvieramos que irnos al otro lado del mundo, nos abandonaría nuestros santos? ¿Tú crees que no se quirían nuestros fantasmas? me dijo, no supé que creer, y esa tarde llegó la esposa de Don Enrique, la mandó a que fuera a ser oración y echar algo vendí a mi departamento, gracias a Dios no volí escuchar nada dentro de mi casa, ni mucho menos ver algo similar, verad, Jin, quiero pensar que esa oración funcionó, que cada cosa volvió a su lugar. Hola, me da mucho gusto poder saludar a toda la comunidad y esta vez contarles mi historia, no sé si la vayan a publicar, está como si el pasado en una leyenda bastante vieja pero que se ha mantenido vive entre la gente que aún la cuenta, aún no le he visto con Tad en internet pero sé que hay mucha gente que sí la va a reconocer, a la gente de Tecate sobre todo le preguntaré, alguna vez han escuchado hablar de la bruja de las piedras en la rumorosa, yo sé que algunas personas ahorita deben estar diciendo si, por fin vamos a hablar de ella, no es algo que solo se cuenta de mi familia y eso lo sé, pero también sé que muchas otras personas que son de esta zona deben estar completamente en blanco, o pensando en las otras leyendas que se cuentan de la rumorosa y que no se deben confundir, y es que esta carretera que corre entre barrancos y rocas llena de curvas extremadamente peligrosas, donde todavía en estos días se reportan accidentes mortales mucho más frecuentemente que en cualquier otra carretera del país, es el escenario perfecto para leyendas de todo tipo, aquí mismo en relatos de la noche he escuchado varias, algunas que ya había oído y otras que descubrí, como la gente que parece entrar en un bucle en el tiempo, y pasa horas en este tramo de la carretera, y solo se da cuenta hasta que llega el desierto, y para ello solo pasaron unos minutos, o la historia del mujer que se le sube los traileros que se detierran a descansar, tantas y tantas variaciones del fantasma de la curva, o gente que pide ayuda al lado de la carretera, diciendo que se quedan de accidentar, para que el bajarte descubras que no hay ninguna accidente reciente, y eso solo hablando de leyendas para normales, hay tantos y tantos relatos y avistamientos de óvnis en la zona superior, o de criaturas extrañas cerca de los campamentos, eso ya más metidos en la sierra, y quizás no tan cerca de la carretera, pero igual, en el mismo lugar, es inucar a dudas, un lugar muy cargado de energía, y eso sí, cualquier persona que haya pasado por ahí, que son un buen porcentaje de los bajaclifornianos, pueden corroborarlo, pero esta es otra leyenda, y para empezar a contarla tengo que regresar a mi infancia, hace poco más de 30 años, mi familia está esparcida por todo el estado, tengo tío Santijuana, mis abuelos han enseñado, la familia de mi mamá en mi jicaly, y mis padres, mis hermanos y mi tío Abraham, que estuvimos siempre en tecate, mi tío Abraham, desde que era niño recuerdo que él vivía con nosotros, es el hermano menor de mi papá, cuando mi padre se casó y se fue a vivir con mi mamá de tecate, Abraham se fue con él, en ese entonces tenía 15 años, para cuando yo nací él ya tenía 18, así que aunque no me acuerdo, él fue el que me cuido más cuando era beber, ya cuando no hicieron mi hermana 4 años después, mi tío Abraham empezó a viajar mucho por su trabajo, en la casa siempre estuvo su habitación, aunque cada vez eran más raras las veces en que estaba en tecate para usarla, desde entonces recorrió todas las carreteras del país, me encantaba cuando llegaba con regalos para mi hermana y para mi, y sobre todo con muchas historias, me gustaban las leyendas y las historias de fantasmas, los relatos que nos llevaba era de todo tipo de aventuras que vivían las carreteras, de lugares que nos parecían completamente mágicos y lejanos, como si fuera en otro país, otro mundo, la gente de fuera quizás no se imagina lo grande que es México, lo lejanos que le puede parecer a un niño en baja California que le hablen de Yucatan, de Oaxaca o de Chiapas, es otro mundo que conocimos gracias a lo que él nos contaba, para que se den una idea, la distancia entre Tijuana y Mery de Ayucatan en las esquinas del país, es la misma que entre Yucatan y Brasil, México es un país enorme de verdad, así que nos fascinaba escuchar las historias del Teobram, recuerdo que estábamos en un afiesto de cumpleaños y una de mis primas en México, esa fiesta era sumamente importante para toda la familia porque ella había tenido cáncer, logró vencerlo y esera su primer cumpleaños luego de haber tenido esa terrible enfermedad, todos estábamos muy contentos, así que toda la familia acudió a ese festejo y ahí nos llegó de sorpresa a mi Teobram, teníamos meses sin verlo, a mi hermana Angie y a mí fue a quienes más gusto no se ovelo, como siempre, yo tenía 9 años en ese momento, se estaba haciendo tarde y mi teoria ni a ese envía que muy largo, cuando se dio cuenta de que el plan de casi toda la familia era quedarse a dormir ahí en México y partir hasta la mañana, supongo que faltaría en espacios, el notoma, así que cerca de las ciencias de la noche les dijo que el mejor sería tecate, era solo or y medio en carretera y no le molestaba manejar en la madrugada, yo les dije a mis papás que me iría con mi Teobram, mis primos ya estaban cansados y ya era más una fiesta de adultos, prefería la carretera y llegara a dormir en mi cama que ha montonado con todos los demás, mis papás le preguntaron a mi hermana y ella también dijo que sería con nosotros, así que las 10 y medio estábamos saliendo del vallo de México, más o menos a la 11 atravesábamos esa parte que se llama la Guna Salada, una la Guna seca que en realidad es un desierto, la atraviesa una línea recta que se hace terna antes de llegar a las montañas, antes de empezar a subir hacia la rumorosa, desde que salimos note que me estaban dando ganas a ir al baño y ya para ese momento me iba aguantando, tanto que ya ni siquiera iba poniendo atención a lo que me iba contando y finalmente le dije, perdón, yo ya no o cuanto las ganas se pipí, me daba miedo porque mi papá siempre me regañaba, siempre me decía que hiciera antes salir a carretera, pero mi tío no me regañó, podría decir que lo que viene fue una expresión de preocupación, ok, crees que te aguantes hasta llegar a la caseta? me preguntó, yo le dije que no, que ya no aguantaba nada, me dijo que estábamos por llegar un descanso, que ahí podría ser entre las piedras, para quienes no conozcan le repito, la rumorosa es una carretera entre barrancos y esfiladeros que sube por el borde de las montañas, solo que ha ven dos carriles, así que la carretera de bajada hacia mijical y la de su vida hacia tecate, está completamente separadas a diferentes alturas de la montaña, es por eso que cuando vas en esa carretera como hay tantas curvas y nada despacio al lado de los carriles, no puedes tenerte a encontrar algún descanso, pequeñas áreas de teracería, algunas con espacio suficiente para que se detengan varios vehículos a contemplar el paisaje, otras mucho más pequeñas, apenas capaces al vergar a un vehículo en problemas, en todas hay piletas con agua y es que muchos carros suelen calentarse al subir por la montaña, llegamos a uno de estos descanso y va a que corriendo, y ahí, al lado de la carretera por fin pude hacer, recuerdo que hacían muchísimo frío, de ese frío que quema, que solo se siente en la remorosa, mi tío también bajo del carro prende un cigarro y se ofrece al otro lado del descanso, desde ahí ya se pude a ver las luces de mijical, se había muy lejana toda la ciudad, y ahí vaguna de esas tantas luces alulejos, estaba todavía reunida toda mi familia, seguramente todavía en la fiesta, solamente se escuchaba al viento, un viento tranquilo a esa noche, quizás por eso alganse a escuchar, algo, una especie de grito de mujer a los lejos, me acerqué corriendo a mi tío, a pesar de que me daba mucho vasco al olor así carro, lo pregunté si le había escuchado eso, si, tu también escuchaste, me respondió, y empezó a ver hacia ambos lados a la carretera, y josmada, no me digas que terminamos aquí, precisamente aquí, dijo, pero al parecer no a mí, mientras asomaba hacia abajo, hacia el barranco, terminamos precisamente en este maldito descanso, vaya suerte, le pregunté a que se refería, me miró como estudiándome, como preguntándose si estaba listo por escuchar lo que me iba a decir, las brujas te da miedo, le dije que no con la cabeza, bueno pero ¿sabes que si existen? no, yo me reí, no se había bien a que se refería, para las brujas como la señora que vivía en mi calle, que hacía tees raros, y a la que a veces iba a visitar mi mamá para que le diera pulseras para las envidias y el mal de ojo, a esas como la señora que me quitaba el dolor de panza con una sovada, o las brujas como las se los cuentos, las pelícolas, esas brujas malas, de verdad, me dijo, te pregunto porque que hay una bruja, ahí abajo, el barranco, se quedó atrapada entre las piedras, no sé cómo pasó, algunos dicen que se le hizo de día, un realero que conocí, el primero que me le enseñó, me dijo que seguramente alguien encontró sus piernas, y es que se cuenta que se las quitan para convertirse en animales y hacer sus maldades, mi amigo Trilero me decía que alguien se las habia escondido, y que por eso se quedó ahí atrapada para siempre, pero todo eso no se sabe, no más se imagina, lo único cierto es que ahí estaba abajo, con más nervio que otra cosa, con mucha curiosidad, y con besitos de que mi tío estaba poniéndome prueba, le dije que no me me daba miedo, que la quería ver, lo bueno es saber que existen, es que uno sabe que el mal es real, y así también uno se da cuenta de que Dios existe, que sólo él puede protegernos el lo que hay en este mundo, de lo que está ahí en el barranco, yo mismo hijo, no creía nada hasta que la vi, si quieres nos podemos acercar un poco a ella, pero un poco nada más, no mucho para que ella no nos vaya a ver, pero que tú si la puedas ver de lejos, te atreves, le dije que sí, todavía sin poder creer que algo así pudiera ser cierto, mi hermanita se ya dormida, mi tío se rollcarro y me dijo que lo siguiera con mucho cuidado, y empezó a bajar entre las piedras con dificultad, no había forma de caminar, tenías que saltar entre ellas, ahí fue la segunda vez que le escuché, era muy claro que había alguien abajo, y mi tío se detuvo, le dije que me dijera la verdad, que se estaba bromeando, y él solo se recostó en una piedra, me hizo señal de que no hiciera nada de ruido, y me señaló hacia mi derecha, hacia abajo, me acomodé en la misma piedra que él, estaba muy oscuro comunidad, pero yo sé lo que vi, ahí abajo, había una mujer de negro, movía un brazo como un robot, como esos que usan en las películas que se mueven de forma extraña, cuando puse más atención, cuando mis ojos se pudieron adaptar un poco para ver mejor, me dijo que parecía que se estaba secando, como si fuera un cuerpo empezando la descomposición, volteó hacia nosotros, estoy seguro que volteó hacia nosotros, y ahí me levanté y subí corriendo como podía, brincando, pero llegué una piedra que ya no podía atrepar, no alcanzaba, estaba llorando de miedo, realmente desesperado, y entonces sentí como mi tío me levantaba de los pies, empujándome para que pudiera seguir subiendo, llegué hasta el carro y a sin aire, apenas podía respirar, así ha demasiado frío, no, no podía creer lo que acababa de ver, aún siendo un niño me rusaba creerlo, eso no podía ser una bruja, no existen, pensaba, ni mamá dice que no existen, que son cuentos, mi tío subió y me miró con preocupación, creo que se repintió de haber me mostrado eso cuando me vio tan asustado, subimos el carro, él se quitó una pulsera que siempre llevaba, con varias piedras de colores y un ojo de venado, que es una semilla que se usen muchos amuletos en México, y una pequeña cruz, me pidió perdón, pero me dijo que el mal era real y estaba cerca, y que no había otro lugar en donde pudiera verlo tan de cerca con la seguridad de que estuviera atrapado, que la pulsera me iba a cuidar, y me la dio, por la mañana todavía estaba tan asustado que me levanté muy tarde, ni siquiera pude desayunar, me despertaron de hecho los gritos a mi mamá, regeñando a mi tío, que les dijo que me había enseñado la bruja de las piedras, eso a uno recuerdo como una parte de una pesadilla, realmente mi mamá estaba regeñando a mi tío Abraham porque me había mostrado a la bruja, les decía que yo estaba muy chico todavía, que iba a vivir con miedo, que no me iba a ayudar a nada, mi mamá después esforzó todo esa tarde en convencer a mi que solver una leyenda, que ese grito que se escuches son efectos del viento, que lo que he visto allá abajo eran solo ramas, que se volvían una bruja de los ojos de la gente solo por la sugestión, por las ganas de creer, pero lo raro es que me dejó la pulsera que me dio mi tío, y cuando yo salía sin ella me recordaba llevarme la, con el tiempo supe que la gente dice que cuando ves una bruja la percepción se hace más fuerte, que a partir de entonces uno se vuelve muy sensible a todo lo paranormal, y yo no llegué a ver muchas cosas, supongo que tenido la suerte de vivir en lugares donde no hay nada sobrenatural que notar, las primeras veces que pasé por la rumorosa después de eso eran con un miedo sumamente profundo, que ni siquiera me dejaba respirar, pero ya con el tiempo me fue acostumbrando, pero es muy raro de verdad, a travesar y sacreteras habiéndolo mucho que se puedes esconder ahí, porque sé que si existe eso, la bruja de las piedras, muchas cosas más pueden evitar un lugar como ese, con esa energía, con tantas muertes, y es que eso es algo que cualquiera que pase por ahí puede ver, a plena luz del día, pues a su martes se abajo en cualquier barranco, en todos, de verdad, en todos, podrás derrestos de autos, de camiones, de autobuses allá abajo, en lo más profundo, soy literal cuando les digo que es un lugar que te pone muy en contacto con la muerte, con una muerte trágica, intempestiva, violenta, lo siguiente que tengo que compartir con ustedes es algo que pasa hace poco, apenas un par de años, sigo viviendo un tecate, sigo llendo constantemente a visitar a mi familia, sobre todo desde que mi papá ya no está, tomar la carretera es común, aunque no me gusta mucho viajar de noche ni en malas condiciones, un fin de semana fue visitar a mis abuelos en senada, iba con esposa y sormana, ella estén la prepa pero se la pase con nosotros gran parte del tiempo, siento que cuando tendamos hijos ella será lo que me tiró a bran fue para mí, ya de revés a casa fuimos primero a mexicali para llevar una tía, el plan era cenar ahí con ella, pero entonces vimos que me nasaba nevada en la hermosa, nos apuramos para alcanzar a pasar antes de que llegara, la nieve hace que se vea muy hermosa, pero es más peligrosa aún y por eso suelen cerrar el paso por horas, así que era momento de presurar el paso, pero no llevaba mi carro, para viajar más cómodos en carretera tomamos la libertad de mi mujer, una camioneta vieja pero confiable, que así siempre, en esa ocasión por la premura, tuve que pisarle más de lo que solo hacer, no aguantó que la forzó a la motusa, y en plena su vida de la rumurosa se empezó a calentar, a pesar del frío que hacía, o quizás eso fue lo que hizo que aguantara un poquito más, el caso es que tuve que bajar la velocidad en la su vida y empezó a buscar un descanso para dejar que se enfriara y revisara el agua al radiador, creo que hasta sonreí cuando víe ese siguiente descanso, donde tuve que detenerme, no me paraba y te estén muchos, muchos años atrás, revisamos el radiador, la había tirado toda el agua, lo llenamos y decidimos esperar un poco que se enfriara para poder continuar, una vez llegando al final de la su vida, podremos avanzar una velocidad moderada hasta tecate, sin tanto problema, haciendo un par de paradas más, no quise decir nada, no quise su gestionar a nadie diciendo el estonde estábamos, pero de pronto mi cuñada que andaba muy cerca del barranco tomando fotos al paisaje, se me acercó corriendo y me dijo, escuchaste, escuchar que, le respondí, nos jaló hacia el borde del barranco y nos dijo que pusieramos atención, escuchar el viento, como se oye, que miedo, parece el película de terror, dijo mi cuñada, a mi mujer ya le había contado varias veces esa historia, de la vez que vi a la bruja, me miró, la deuda cabeza como entendiendo lo que estaba pasando, atando cabos y luego simplemente me dijo, no me digas que es aquí, yo bajé a una piedra al inicio del apendiente del barranco y señale hacia abajo, hacia el punto donde debía estar ella, atrapada todavía, detrás de una piedra grande, con una ramaseca, se veía exactamente igual cuando era niño, ni los derrumbes que a veces allá habían cambiado nada, escuché que mi esposa le decía a su hermana que había una leyenda que decía que una bruja estaba atrapada entre las piedras, con de nada estar ahí por toda la eternidad, sin poder morir, que solamente por la noche se podía escuchar y lo raro es que aún oscurecía, también escuché a mi cuñada burlándose de mi esposa, diciendo que como podía creer en algo así, que de mi lo entendía pero de ella, y saben lo chistoso es que mi cuñada creen fantasmas, pero por alguna razón la idea de una bruja le parecía ricible, fue ahí con escuchamos algo, un lamento muy cercano, casi como si algo fuera subiendo hacia nosotros, sin decir nada todos subimos corriendo a la camioneta, se recofre y arranque, olvidándome por completo de que se enfriara el motor, yo comunidad, aun tantos años después, sigo usando en la misma pulsera de protección, mi cuñada le compartió unos amigos lo que pasó, me dijo que aunque nadie se ha atrevido a bajar, ya varios han ido a ver, que un grupo de sus amigas en con su lugar, y sí, le escucharon, que incluso una de ellas la grabó, voy a compartir contigo la ubicación exacta de este descanso, para cualquiera que quiera comprobar que la leyente es real, tú decides si convertirlo o no orir, sé que muchas veces prefieres no de ubicaciones, pero vamos, no son tantos descanso en la su vida, cualquiera que quiera verificar que la bruja de las piedras existe, que aun está ahí, solo tiene que tenerse un poco en cada uno de los descanso, y donde la escuché, si quiere, si se atreve, puede bajar, yo comparto la misma opinión que me dio a frama, donde quiera que esté, a veces ver el mal de frente no es algo negativo, te da perspectiva, te hace ver que no estamos solos, que hay algo más allá de nuestra comprensión, porque si el mal existe también el bien, y eso es inevitable, aunque en mi caso es o si no quiero verla de nuevo, aunque haya sido un niño, aunque haya pasado tanto tiempo, con una vez fue suficiente. Hola Oriel, quería compartir esa historia con la comunidad desde hace tiempo, omitiré el nombre de mi ciudad porque no sabemos con esa actitud, qué fue eso tan terrible que nos pasó, esa maldad que se apoderó de nuestra familia, sólo puedo decir que fue en un pueblito mágico del estado de Jalisco, todo comenzó a mediados de octubre del año pasado, hubo una fuerte discusión entre mis tíos, la hermana menor y el hermano mayor de mi mamá, de la noche a la mañana, mi telupte decidió irse a vivir con un tipo que conoció, él era mayor y tenía una familia, la cual dejó por irse con ella, mi tio Gabriel estaba muy llenojado, pues eso no le parecía correcto, decía que no era justo y que ella devía regresar a casa, en una ranque de coraje decidió ir con un brujo de esos que hacen limpias y trabajos como amares, alejamientos y cosas así, nunca nos contó exactamente qué fue lo que pidió, qué fue lo que hicieron, él tiene un negocio donde trabaja mi hermano y mi mamá, un día mi mamá me contó que a llegar a trabajar olía muy mal, como a sufre y puta refacción, revisó la que así de abajo del altar donde tienen algunos santos, encontró unas velas negras en vueltas en papel aluminio que provocaba en ese olor, ese día discutieron, ya que mi mamá no le parecía correcto que estuviera haciendo eso sin saber realmente lo que implicaba, en mi familia no queremos en esas cosas de brujería, así que mi tío entró en razón y las tiró, solo dijo que se le había hecho fácil hacerlo porque la gente le seguraba que funcionaría y que su hermana regresaría a casa, en fin las tiró nos olvidamos el asunto, pasaron solo unos días y mi tío comenzó a enfermarse, se deterioró físicamente muchísimo, perdió como 10 kilos a pocos días y siempre estaba cansado, como se sentía mal mi mamá le pidió que se quedaron los días a nuestra casa y él aceptó, pero cada día estaba peor, comunidad, tenía una mirada muy muy extraña, yo soy enfermera y me daba mucho miedo verlo así porque esa mirada le visto antes, en pacientes que estaban por fallecer, sonará loco pero cuando alguien tiene esa mirada en el hospital decimos que ya se va, que tiene la mirada de la muerte, seguía sin dormir y cuando lo grababa de descansar un poco a las vacosas sin coherencia, lo llevamos al doctor y decidieron internarlo para hacerle estudios pero al segundo día en el hospital perdió por completo la cordura, ya no nos reconocía, decía cosas sin sentido, les hicieron muchos estudios y todos salían bien pero él ya no tenía fuerza ni para levantar una cuchara o ir al baño por sí mismo, lo cuidábamos entre mi mamá y yo, a veces estaba bien, platicaba como siempre aunque débil, otra se ponía agresivo y sacaba fuerzas que no sabíamos si donde les salían, ni tres enfermeros podían con él, un día que mi mamá estaba con él en el hospital, yo que ingresaron ahora a la señora mayor, la iba cuidando una mujer que la miraba de forma extraña y se reía, eso le provocó incomodidad pero lo hizo caso preocupada porque no estaba a mi tío, no se quiso clavar en eso, la sorpresa vino después, un día cuando estamos en casa y tocaron a la puerta, al abrir mi mamá se asustó muchísimo, era el mujer del hospital, nos sabíamos cómo su pod donde vivíamos, le dijo, tu hermano no está enfermo, no tiene ningún problema de salud, a él está trabajando y lo quiere matar, es un trabajo muy fuerte pero yo puedo hacerle un registro y retirarlo, mi mamá le agradeció pero le dijo que no, como dije antes nosotros no creíamos en eso, con el paso de los días mi tío empeoraba, una tarde fui a cuidar al hospital y muy bien tranquilo me pidió que me acercara, me confesó que el diablo lo visitaba todos los días, que lo visitaba un diablo y se reía de él, decía que nadie le crearía porque pensaría que seguía ilusinando, también me habló de una niña con muchos ojos en la cara que se acercaba para tocarlo y cuando lo hacía sentía que se le metía por dentro de la piel, yo la marqué mi mamá y le pedí que llevara un padre, vez que tal vez eso lo tranquilizaría, no pasaron 15 minutos cuando entró un sesardote, caminó directamente a las cortinas del paciente que estaba frente a mi tío, yo lo seguí para hablarle, para pedir ayuda para nosotros, pero al correr la cortina no había nadie, me aterró porque yo lo había visto entrar con mis propios ojos, porque no había forma de que hubiera salido sin que lo viera, porque tenía midos de que las alucinaciones ahora me estuvieran llegando a mí también, le conté mi mamá y ella me dijo que ya había hablado con el padre del iglesia del barrio, que iría en contuposiera porque tenía varias misas, esa noche mi hermano fue el negocio de mi tío a recoger unas cosas, volvió pálido, temblando muy asustado, dijo que cuando entró vio una sombra a pasar que el ignoró, que quiso pensar que se estaba sugestionando, pero al salir, una voz de hombre muy muy grave como salida de una película de terror, le gritó desde dentro, volteó y dice que lo que vió lo de José Naliento, era una figura encapuchada con el rostro cubierto, primero pensó que estaba flotando, pero poco a poco, en la oscuridad alcanza a ver que estaba parado sobre un montón de ratas, de ratas y gucarachas que no dejaban de moverse y formaban una más espantosa de moniaca, sólo así podría describirla, no sabe cómo salió corriendo para ir a Huacaz en crisis, de no haber visto cómo se puso, cómo estaba el pobre, yo no habría creído lo que dijo que vio esa noche, después de eso comenzamos a creer en lo que la mujer de los hospital nos había dicho, las senores que cuidaban otros pacientes en los hospital nos dijeron que durante la madrugada, dos veces fieron a una niña que se cercaba a mi tío, una niña que nadie sabía de dónde salía o a dónde se metía cuando le iban a buscar, hicimos oraciones junto a él, cada día y parecía que eso lo tranquilizaba, estuvo casi un mes internado, les seguían haciendo estudios, pero nadie sabía que tenía, el dos es de diciembre, día de la virgen de Guadalupe, los octores nos pidieron que pasáramos a destedirnos, nos dijeron que no pasaría la noche, entonces mi papá y ajo pronto con el cura de la colonia para darle los santos olios, en el camino le contó todo, el padre estuvo un buen rato con él y luego nos dijo, él no se va a morir, ese mal que lo estaba matándose va a ir, nada es más poderoso que Dios, ustedes tengan fe y no dejen que el mal os haga dudar nunca ni por un momento, esa misma noche llegó a mi tealupita, la causante de todo, le sucedió a mi mamá que se quedaría cuidarlo, que necesitaba pedirle perdón, también le confesó que el hombre con el que estaba, tenía un protector que creía mucho en la brujería, que le habían regresado al mal a mi tío, y por eso se puso así pero que ya habían detenido todo, y así fue, a los pocos días mi tío mejoró, ya no tenía esa mirada ni el rango se locura, era él otra vez, los dieron de alta, estaba muy delgado pero bien le dijo su hermana que la perdonaba, que era su vida y podía vivir la como quisiera, hoy puedo decirles comunidad que mi tío está bien, nosotros creemos que fue nuestra fe lo que lo salvó, creemos que Dios es más fuerte que cualquier brujería, pero también aprendimos que no se debe jugar con esas cosas, si no tienes conocimiento no te metas ni siquiera te acerques, porque el mal existe y es capaz de cosas terrible, de cosas que no podrías imaginar. Si quieren tomar lo que estoy a punto de contarles como una simple leyenda de esas que a veces se cuenten en una calle y compártanos vecinos, está bien, creo que tienen mucho valor, que hablan mucho de la riqueza de nuestras culturas incluso a ese nivel tan íntimo, pero créanme, lo que estoy a punto de narrar no tiene mucho de mi to y si de hechos, de la mayoría de hechos que voy a compartir yo fue testigo, sucedió cuando llera un niño en la colonia las orcárdenas, en una de las calles más viejas, hace muchos años ya, todavía había varios lotes valdidos en ella, llenos a matorrales nada más, uno de ellos tenía un refugio de madera en el fondo, pero no vivían él nadie más que un grupo de cinco perros que se refugiaban ahí y que sobrevivían de lo que le estábamos los vecinos, pero también sobrevivían a pesar de los vecinos, porque algunos lo sodiaban y los enseñaron a tenerlos miedo, cada que los fallan por su casa le estiraban piedras y los corrían apatadas, los perros serán desconfiados pues, pero el mismo tiempo o cuartianes, como que yo vi que haban quienes seramos los que vivíamos en la calle y nos cuidaban, incluso esos cross pateaban, incluso esos los cuidaban cuando entraman los vagos, ahí no había robos a casas ni saltos ni se robaban carros, los cinco perros no dejaban que nadie de afuera se endubiera paseando por ahí, luego llegó una mujer a vivir a los cuartos el fondo de la calle, donde terminaba, donde ya no había salida, a los cuartos que rentaban a Doña Licha, no recuerdo cómo se llamaba esa mujer pero se veía mala, se veía delincuente y la venía a visitar sus hermanos y sus amigos que se miraban todavía peor, pasaban por recalle, caminaban rumor los cuartos de Doña Licha, pero lo hacían mientras se insugonía van por toda la calle, como viendan a ver qué se podían robar, y sí, los robos empezaran a darse, una noche nos despertaron a todos los adridos de los perros, quien sabe que habrán hecho que se le fueron encima a unos de los malandros esos, lo tiraron y le pusieron una bola de mordidas entre todos, lo dejaron muy mal, y tuvimos que salir los pocos decimos a los que nos hacían caso para quitar solos encima, era la primera vez en la vida que yo veía tanta sangre, a pesar de eso, de estar todo lleno de mordidas y sangre lo reconocemos, era uno de los amigos del hermano de la mujer esa de los cuartos que ya andaba robando por ahí, sabían que iba a batallar, la mujer es a mala de la cuartaria, empezó a decir que su amigo nada más iba pasando, que no iba a robar nada, que los perros eran unos avajes, un peligro para la gente, llamó a la perreira y vinieron por los cinco perros, cuando los farras cataram a mal la señora de enfrente, va a pagarle multa para que los dejaran traerlos a nuevo, no, esta vez así como llegaron, los pasaron directamente a sacrificar, cuando fueron mis papás para sacarlos al día siguiente, le fijaron que ya no estaban, hasta ahora, eso son estoy de triste, pero por algo la estoy contando aquí, verdad, y les agradezco su paciencia, y es que esa noche, cuando volvieron y nos hicieron la noticia, también fueron a avisar a los vecinos, esa noche mis papás me llevaron a ver películas sus cuartos hasta que me quedé dormido, pero antes noté que cerraron ventanas y cortinas, que cerraron a puerta, que cerraron todo, en la noche me despertó un grito, un grito lejano en la calle, recuerdo que lo primer lo que pensé fue, la llorona, pero mi mamá se rió y me dijo que me volviera a dormir, le pregunté que era eso y solo me arrepitió que me durmiera, insistía que me tendría que levantarte en prano, y de hecho si, al 5 de la mañana ya estábamos camino al seguro social, pero una cita que teníamos con mi doctor, recuerdo muy bien de cómo al salir, esa madrugada le cayése veía diferente, todas las luces de afuera estaban apagadas, todas las ventanas cerradas, y los perros de los patios se veían afuera, como si esa noche los hubieran dejado dormir adentro, cuando volvimos notamos mucho movimiento, patrullas al final de la calle, en la cuartaria, la mujer mala, la que llamó a la perreira, había muerto en la madrugada, pero lo peor es que se murió de miedo, de un infarto al miocardio, justo frente a su puerta, lo que se contó entonces en la calle, es que eso le había pasado por mandar matar a los perros de la bruja, así les decían, y es que verán esos perritos que yo conocí de siempre, eran hijos de dos perros que tenía una señora que vivía en la casita de madera de celotevaeltío, una señora la que le decían, la bruja, antes de se morir les encargó a los vecinos que nadie le tocara los perros, que no los tenía que cuidarse no querían, pero que nadie fuera a tocarlos porque iba a volver, de sus cinco perritos que se murieron, dos eran hijos, los que habían quedado de la última camada que tuvieron los originales, los otros tres eran perros de la calle que habían encontrado refugio ahí, y se olvieron parte de la manada, se supone que antes hubo otro incidente con un perrito, se supone que la gente de la calle ya sabía que esa amenaza no era en vano, pero esa historia no lo conozco, a mí me contó un amigo que él y su hermana se levantaron para somarse con escuchar unos gritos en la madrugada, ese mismo llanto que yo escuché, que se levantaron escondidas de sus padres, cuentan que vieron a una señora que apenas podía caminar, tan curovada que casi iban cuatro patas, que salió del baldío chorando y caminó muy despacio, pasito a pasito hasta el fondo de la calle, ellos dicen que iba hacia las cuarterías, de ahí nadie supo que pasó, a los meses una perra se refugió en el baldío, en ese mismo baldío, ahí tuvo sus perritos, poco después empezaron al impiere del terreno porque iban a construir, y mis papás tomaron uno de los cachorros, entre los vecinos fueron quedándose conoce más, como un último favor a la bruga, o por miedo quizás, a no haber hecho nada y caer en la maldición, y yo sé perfectamente que esto puede sonar solo a una leyenda, pero les estoy escribiendo con Rufino subido aquí en hispiernas, el mieto del perro con el que mis papás se quedaron, de la última generación de perros que se refugió ahí, en ese baldío, todavía es esletico para rejeñarlo, que es el último perro de la bruga, hola comunidad, me llamo Isaac y yo quiero contarles algo que me pasó hace unos años, en un poblado de guazabes y nalúa que se llaman las culabras, allí estaba la casa de mis abuelos, nosotros así le decíamos, la casa de los abuelos, aunque ellos ya tenían varios años de haber muerto, era una casa chiquita, de paredes gastadas, ya también por el olvido, porque ya no se usaba diario, pero se había vuelto un símbolo de unión para toda la familia, cada año en soniversario de bodas, todos los hijos y los nietos nos reuníamos ahí, era nuestra forma de seguir recordándolos, de seguir teniendo un lugar al que perteneceron que ya estuvieramos repartidos por todos sin aloas, esta sonora, esa casa tenía algo especial, ahí habían crecido mis tíos, ahí pasamos tantos veranos de niños, y aunque con el tiempo se fue quedando vacía, todos entiamos que era un lugar que no podíamos dejar morir, lo curioso es que cuando mis abuelos fallecieron, la casa se quedó sola, pero todavía había alguien que parecía cuidarla, el negro, el negro era un perro enorme, muy fuerte, de pelos coro y duro, hacía de mis abuelos, y cuando ellos murieron unos vecinos que vivían a unas calles su lado, ya lo cuidaban, le daban de comer, pero queda que nosotros llegamos a la casa, él también llegaba, como si lo leera, como si supiera, se quedaba ahí a dormir con nosotros, a vigilar la casa como lo había hecho toda su vida, era ya un perro viejo, pero imponía, alto, marcado en la cara por los cicatrisas de peleas que había tenido con otros perros, con ese ladrido grave y poderoso que hacía temblar el suelo, para todo será como un guardián, cuando se cercaba una de estas reuniones familiares decidimos llegar un poco antes, pero solo los primos elidad, para convivir un par de días antes de que llegaran todos los demás, éramos cuatro los que penábamos ir, pero al final solo pudimos llegar dos, ni prima Adrián y yo, los otros tuvieron un percanso en la carretera y se tuvieron que regresar a Culiacan, así que nos quedamos ahí, solos en la casa de los abuelos, la verdad nunca nos habíamos sentido con miedo en ese lugar, ni de niños, ni de grandes, si en la noche todos se ponían muy oscuro, porque la casa estaba alejada del poblado, y cuando anochecía parecía que fuera solo existía un universo vacío, pero nunca habíamos escuchado nada raro, esa noche nos pusimos a platicar, había serlesas listas para la reunión, pero ni siquiera las tocamos, pasamos horas hablando hasta que el sueño nos ganó y nos quedamos dormidos en la sala, sobre las higias y los sillones viejos, yo desperté de golpe como las tres de la mañana, cuando escuché que Adrián se estaba levantando, caminó rápido hacia el ventan y después fue a ponerle seguro a la puerta, instintivamente le pregunté qué pasaba y me dijo muy serio, sentí que alguien se está cercando, esa forma de decirlo me lo la sangre, como que sentiste, soñaste algo que, él me respondió con la voz baja, pero firme, no, alguien viene, me acerqué a la ventana y vi, yo también, una mujer se acercaba saliendo de los curidad y luego se quedó parada justo afuera, antes de la cerca, mirándonos fijamente hacia adentro de la casa, mi primera idea fue que se trataba de una vecina, alguien que había visto que llegamos si quería asegurarse de quienes éramos, pero iran las tres de la mañana, nadie se son más asoeras, mucho menos en un poblado donde todos se conocen, la mujer levantó la mano y nos saludó, Adrián le gritó que se alejara de ahí, pero en cuanto dijo eso la mujer abrió la cerca y empezó a caminar hacia la puerta, nos alejamos de la ventana y escuchamos su voz, déjenme entrar, nada más vengo a recoger algo, déjenme entrar, nada más vengo a recoger algo, yo traje saliva, le respondí que ahí no había nada para ella, pero la mujer insistió, Adrián y yo nos miramos, nos negamos otra vez, en ese instante les escuchamos correr hacia la parte de atrás de la casa, corrimos también para asegurar la puerta trasera, ya ahí Adrián tuvo una idea, se asomó por la ventana del frente y empezó a chiflar, asilvar, fuerte, insistente, yo no entendía que estaba haciendo hasta que lo escuché, un ladrido lejano, profundo, un ladrido que conocía, era el negro, como no habíamos puesto música, no se había dado cuenta de que había gente en la casa, el negro llegó corriendo, gruñendo y ladrando con toda su fuerza, afuera se escuchó como se estuviera peleando con algo, pero ese algo con lo que peleaba no son nada como una mujer, no son nada como lo que acabábamos de ver, no sé cómo describirlo, era un ruido extraño, seco, como de algo grande resistiendo, se que luego se alejó corriendo hacia la oscuridad, después de unos minutos todo se calmo, el negro se quedó parado frente a la puerta mirando fijo, con el perorizado hacia la noche, hacia donde le habíamos visto por primera vez, nosotros mejor le abrimos y aunque él nunca había sido un perro de meterse a la casa, esa vez lo dejamos entrar, sólo así pudimos volver a respirar, asentarnos, el negro se quedó toda la noche frente a la puerta, si moverse, con la mirada clavada hacia afuera, ya que se amanecía cuando volvió a ladrar, nos acercamos con mucho cuidado a la ventana y la vimos otra vez, la mujer estaba de nuevo ahí, detrás de la cerca, parada en el mismo lugar, y entonces ocurrió, ocurrió lo más espantoso, la mujer se levantó el vestido, lentamente y dejó ver sus piernas, les juro por mis padres que no eran piernas humanas, dejaban como patas de cabra o oscuras y así las tenías hasta las rodillas, yo me quedé sin aliento, Adrián también lo vio porque me apretó el brazo con tanta fuerza que me dolió, ella bajo el vestido otra vez, y sin dejar de mirarnos a coco como de su espalda unas tijeras enormes, oxidadas, con ellas hizo un gesto, un movimiento fuerte como si cortara algo en el aire, se quedó ahí, inmóvil, con unas tijeras en las manos hasta que el sol enfazas al ir, solo entonces sería la vuelta y se alejó poco a poco, perdiendo lo que quedaba de oscuridad, cuando llegaron los demás primos el día siguiente les contamos lo que había pasado, pero no sabía nada, y nuestros padres tampoco, nadie había tenido nunca a un encuentro así en esa casa, ni cuando eran niños, han pasado ocho años ese esa noche, y hasta hoy nunca se vuelve a aparecer, pero ni familia cuando hablamos de esa casa, cuando vuelve a salir el tema de que ya nadie se atreve a ir a quedarse solo, todos sabemos de quién estamos hablando cuando mencionamos, a eso que nos visitó a las tres de la mañana, y el negro ya no está para cuidarnos. Hola a todos, espero que es también, me llamo Cari y quiero contarles algo que me pasó hace un par de años, cuando todavía no tenía mi bebé, y trabajaba como dependiente en una tienda de conveniencia, dentro de una solinera en la carretera, contra el que pueden pensar es un trabajo tranquilo, la mayoría de las noches no entraba casi nadie, salvo uno que otro viajero cansado que paraba comprar un café, agua o algún chocolate para el camino. Yo nunca tuve miedo en ese lugar, porque aunque estaba sola en la caja, afuera siempre había por lo menos dos despachadores cuidando las bombas de gasolina. A veces llegaba algo en personaje raro, ya saben, gente que hablaba sola o que parecien hacia don herviosa por estar en medio de la nada, pero nunca pasó nada grave, hasta esa noche de la que voy a platicarles. Yo estaba detrás de la caja, viéndose a la carretera por la ventana grande que daba al frente, esa sinta de asfalto parecien finita, con una que otra luz se trae leirá lo lejos, entonces vio una figura que venía corriendo, por la carretera pero corriendo. Al principio pensé que era el un viajero que había tenido un accidente o algo así, pero mientras más acercaba más me daba cuenta de que algo no estaba bien. Corría de una forma muy rara, como si no supiera hacerlo, las dos manos las movía al mismo lado hacia la derecha y luego hacia la izquierda, rígida, torpe, como una marioneta. La travesola gasolina recorriendo y llegó directo hasta la puerta de la tienda, justo ahí se detuvo y después entró caminando lentamente como si de pronto hubiera recordado como se hacía. La luz blanca del lugar me permitió ver la bien, su piel no se veía normal, no era rucada ni marcada por la edad, era suelta como si la cara no le quedara, como si la piel fueron a más caramal puesta sobre otra cosa. Y los ojos era todavía más evidente, alrededor de las cuencas se la notaba rojo, carne viva, como si lo que había debajo tratar a desalier. Si acercó hasta mi y puso las dos manos sobre el mostrador, muy despacio, también parecía en guantes flojos, piel que colgaba sin ajustarse a la forma real de lo que había debajo, me miraba fijamente y sonrió, tenía los cientes negros y luego inclinó la cabeza hacia un lado como con ternura, como si me estuviera cuidando. Yo tragué esa liba y con la búsqueda le pregunté, puedo ayudarla, está bien, ella sonrió más y me contestó. No puedo evitar sentir que era ridículo pero la voz, la voz sonaba como varias voces bajitas al mismo tiempo, una encima de la otra, como si dentro de esa piel hablaran muchas bocas distintas. Instrintivamente volteaba buscar a los espachadores afuera pero no había nadie, ninguno estaba en su lugar, la mujer no se movía, seguía ahí ten cerca que yo no podía salir sin pasar a su lado. Le pregunté si necesitaba algo, ¿quiere agua, comida? No. No respondió sé casi en barbadear, entonces le puedo dar algo, le pregunté, ella se tocó el pecho con las uñas negras, casi como si quisiera señalarme que lo que yo podía dar le estaba ahí adentro. En ese momento había algo que me hizo estar todavía más nerviosa afuera, en la gasolinaera, una camioneta vieja llegó del lado contrario de donde llegó la mujer y separó muy despacito con las luces apagadas. Estuvo no segundo ahí, en silencio de frente a nosotros. Yo no sabía si pedir ayuda o no, por alguna razón la camioneta me daba el mismo miedo que la mujer que tenía enfrente. Ella no volvió un centímetro, no parecíaarse cuenta de esa camioneta o no le importaba. La camioneta rancó otra vez sin cargar gasolina, sin esperar al despachador y se fue perdiendo en la carretera. Yo me quedé frente a la mujer, frente al ángel, cada vez más atrapada en sus detalles que no podía dejar de ver, no podía apartar la mirada. Intras más la bella, más me daba cuenta de que nadie en su apariencia era humano. La forma en que la piel corgaba, la manera en que sus sonrisa nunca se movía, sus ojos secos. No sé cuánto tiempo pasó hasta que uno de los despachadores finalmente se dio cuenta de hacer cuál atienda. Abrió la puerta y preguntó si todo estaba en orden. La mujer, si mover un milímetro de su sonrisa, volteó hacia él y respondió con esa misma voz de muchas voces. Está bien, solo vas a ver a la mía. Después se giró y salió de la tienda y en cuanto puso un pie afuera comenzó de una nueva correr de esa forma rara, moviendo las dos manos al mismo lado, hasta seguir su camino y perderse en la carretera oscura. El despachador se quedó pensando confundido, antes de que yo le dijera algo, y me señaló que alcanzó a verle el rostro y que había algo profundamente inhumano en su expresión. Lo más raro es que en kilómetros a la redonda no hay casas, ni negocios ni fábricas. No hay nada. ¿De dónde había salido esa mujer? ¿A dónde iba? ¿Y qué quería decir con que era un ángel? Alguien aquí en la comunidad tiene alguna teoría o alguna experiencia remotamente similar. Por favor, me encantaría saber que no soy la única allá afuera. Yo todavía me han preguntado qué fue lo que vi. Quiero pensar que fue una persona extraña, muy extraña, pero no logro convencerme del todo. No se olviden de rezarle oye a su ángel de la guarda, comunidad. Antes de continuar con la última historia de esta noche quiero aprovechar para agradecerles a todos y a todas por continuar enviando sus historias. Recuerden que son muchas, muchas las que recibimos por semana, así que hacemos siempre una mezcla entre historias viejas, historias que acaban de llegar. Y bueno, también aprovecho el intermedio para recordarles que si quieren seguir acompañándonos más allá de estas historias, más allá de este espacio pueden encontrar nuestro libro de relatos de la noche disponible en línea y en la mayoría de librerías cerca de ustedes, aunque ya se está acabando en varias. No es un recopilatorio del podcast, sino un proyecto literario donde encontrarán cuentos oscuros, aterradores, melancólicos en los que trabajé mucho para que tuvieran la misma esencia, el mismo lenguaje que nos une cada noche por aquí. Pero claro, en un formato distinto y con mucha libertad, siendo historias de ficción, les vamos a dejar un enlace en la descripción para que puedan conseguirlo y llevarse un pedazo de este proyecto a casa. Y ahora sí, apaga la luz y preparate, porque todavía falta la última historia de esta noche. Buenas noches, quiero compartir un relato que me contó mi mamá hace ya varios años, si, que sea enónimo por favor. Es algo que ya vivió cuando era niña, puntos hermanas de mayor. Verán, para llegar a esta historia tengo que explicar por lo que estaban pasando. En ese tiempo mi abuelo acaba de separarse, la situación era muy difícil, ella decidió alejarse de la ciudad donde vivían para escapar de mi abuelo, que era un hombre terrible y tratar de empezar de nuevo con sus dos hijas. Tenía que mantenerlas ella sola, así que tomó dos trabajos distintos y casi nunca estaban en la casa, muchas veces ni siquiera por las noches. Mi mamá tenía 8 años y mi tía 10, eran muy chiquitas pero se habían cuidado y bien. Un conocido de la familia para ayudarles les prestó una casa. Una casa vieja, muy sencilla, con apenas un par de camas y un sillón en la sala. No era mucho pero era suficiente para sobrevivir. Había estado años deshabitada pero ellas la vieron y reconocieron ahí algo más que un hogar. Reconocieron un refugio, lo que tanto les hacía falta. Mi mamá siempre dice que desde que entraron sintieron que la casa tenía una tristeza rara. Al principio lo tribulleron a su situación, haber dejado su ciotad, buenos aires, sus amigos, incluso a mi abuelo, por más malo que hubiera sido, seguía haciendo su padre y todo el cambio les solía. Así que trataron de acostumbrarse, de adaptarse, preparaban su tarea y esperaban a mi abuela cuando podían y se acompañaban entre ellas. La familia se onió mucho, ejan ellas tres contra el mundo. Pero una noche ocurrió algo que mi mamá nunca olvidó. Era la vispera de su primer día en la nueva escuela. Ella y mi tía estaban en su cama emocionadas y nerviosas, acomodando sus cosas para el día siguiente. Y entrarían una escuela distinta con gente que no conocían, era de esos nervios que se disfruten porque a todos nos gustan algún momento esa oportunidad de iniciar de nuevo. La fuerza estaba todo en silencio. De pronto escucharon que la puerta de la casa se abría. No se asustaron ni nada porque supusieron que era mi abuela, que tal vez había salido más temprano del trabajo. Luego escucharon pasos que cruzaron la sala rápidamente y fueron directos al vano. Lo extraño fue que no les escucharon saludar como siempre hacía, llegar a ver como estaban y presentieron algo. Las dos se miraron, se levantaron con cuidado y salieron el pasillo. Todo parecía en orden. La puerta cerrada, el silencio de la casa igual que antes. Lo que el vano estaba apenas entrabierto, con la luz apagada y dentro, alguien lloraba. Era un llanto muy feo, muy fuerte, lleno de tristeza. Y mamá recuerda que se quedaron paradas frente a la puerta, dudando cientrar o no. Sería en pensar que era su madre pero al mismo tiempo sabían que ese llanto no son nada como el de ella. Es más profundo, más solido, como si la persona se estuviera descarrando por dentro. Con mucho miedo, empujaron lentamente la puerta. El sonido se hizo más claro. Era un llanto desesperado, tan fuerte que les lastimaba a los oídos. Con los manos temblando, buscaron el apagador, buscaron el interruptor y en cuanto encendieron la luz. El llanto continuó por 12 segundos más y de golpe se cayó. Silencio total. No había nadie, absolutamente nadie en el baño. Mi mamá dice que estar revisaron atrás a la cortina, dentro de la regadera, detrás de la puerta y nada. Solo quedaba ese ecu en sus cabezas, como si todavía lo estuvieran escuchando. Y es que alguien escuchado perfectamente ese llanto frente a ellas, como si alguien invisible llorara. Las dos se miraron y supusieron que no podían contarle nada a su mamá. No querían que se preocupara, que ya no las pudiera dejar solas sin tener pendiente, ni que sin tierra que tenía que buscar otro lugar para vivir cuando apenas habían conseguido que les prestaran ese. No podían permitirse pagar un alquiler en ese momento. Así que prometieron guardar el secreto y nunca se lo fijaron. Pero a partir de esa noche la casa nunca volvió a ser igual. Muchaban mormullos en las paredes, como voces bajitas que se confundían con el viento. A veces sentían que alguien caminaba por los pasillos con estaban solas. Nunca más volvieron escuchar el llanto tan claro como que ya ves, pero sentían, sabían que la presencia estaba ahí. Un día llegó y decidió quedarse, quizás atraída por tanta tristeza. Mi mamá dice que hace el día de hoy puede recordar perfectamente como se oía. Esse llanto es garrador, triste, que parecía salir del corazón de alguien que ya no estaba vivo. Ella y mi tía decidieron callarlo entonces, y hasta años después cuando me lo contó a mí se rompió esa promesa, pero todavía se requebraba la voz. Yo no puedo evitar imaginármela, porque se le ponen los ojos llorosos al recordar. Imaginarme la en ese momento. A mi mamá, siendo una niña asustada, vulnerable, que fue lo que entró en esa casa, que fue lo que lloraba en ese baño oscuro. Nunca lo vamos a saber. Quiero contar algo muy extraño que me acaba de pasar apenas unas semanas. Aunque si soy completamente honesto, empezó unos días antes de eso con algo que le pasó a una compañera de trabajo. Para empezar, debo contarles que soy mecero en un famoso restaurante de alitas en la zona rosa de la ciudad de México, más precisamente en la Colona Juárez. Los habitantes de esta ciudad y muchos de los que han visitado la reconocerán por ser un lugar lleno de puntos interesantes para ver, culturales, restaurantes y cafés y también de antros y bares, sobre todo para turistas y la comunidad LGBT. En ciertas calles a ciertas horas, puede volver a un lugar oscuro peligroso, sobre todo sin no lo conoces bien. Y yo sentía que ya dominaba todos después en par de años trabajando ahí, porque incluso para no salir tan tarde del restaurante, no fueron pocas las veces que al terminar un día pesado, aprovechamos con los amigos para ir por un trago por ahí cerca. Sentía que ya no me sustaba mucho, pero pues por algo precisamente estoy contando esta historia. No. Mi ex no me trabaja muy cerca de mí, pero desde que terminamos nuestra relación, desde que ella la terminó, intenta evitar que nos encontremos a pesar de que salimos casi a la misma hora, pero hace un par de semanas le había esperando a mi trabajo, cuando ya me preparaba para salir. Imaginé inmediatamente que algo no estaba bien, la veía como nerviosa, aunque intentaba disimularlo. Me dijo que le chocaba tener que pedirme eso, pero que si podía caminar con ella al metro, la estación de insurgentes. Le dije que por supuesto y le pregunté si todo estaba bien. Me dijo que había visto a alguien muy raro. Ahora bien, una persona rara no es algo fuera de lo normal en la zona rosa, así que algo más debió haber pasado. Le di espacio por si me quería contar y empezamos a caminar el metro. Nos alcanzó una compañera que también esta vez no quería caminar sola. Eso le repito no era algo usual porque los que trabajamos por ahí nos acostumbramos y conocemos la zona y sus calles más oscuras, las que tenemos que evitar. Ahí mi ex novia nos empezó a relatar lo que acaba de pasarle. Un señor, dijo, un señor, creo que gringo, muy raro y me asustó. Cuando caminaba hacia el metro pasó por una calle muy oscura. Cuando caminaba hacia el metro tenía la opción de ir por una calle oscura o en el minada, pero como vio a unos señores algo tomados y haciendo escándalo en la que tenía luz, pensó que sería mejor opción la oscuridad que pasar por ahí para que no la fueran a molestar. Sin embargo, mientras se adentraba en los cura, yo que alguien cruzó la calle enfrente de ella, alguien que iba en su misma dirección, volteó hacia atrás para verla y si yo corrí no hasta dar la vuelta a la izquierda hacia donde ella se dirigía. Los extraños que parecía ser un señor, flaco, alto, de más de un 85, que tenía el pelo muy blanco y muy largo, como la mitad de la espalda. Dice que llevaba un sombrero chiquitito y un sacorrojo, todo un personaje de los muchos que se encuentran por ahí. A pesar de que se voltó a verla, ella siguió caminando sin temor. Le parecía hasta agentir cuando los hombres hacían eso, al encontrarse con una mujer sola en una calle oscura y solitaria, caminar por el otro lado haciendo ruido para no asustarlas llegando de pronto. Sin embargo cuando se acercaba a la esquina, lo vio a somarse. Ese hombre extraños asumó rápidamente una fracción de segundo nada más, cerca del piso, como si se estuviera arrastrando. Y ahí, si le dio miedo pero ya estaba muy cerca de la esquina, no podía regresar. Metió la mano en su bolsa para encontrar con tu antes su gastimiento y tener ruido. Cuando llegó a la esquina y teó la vuelta, el hombre estaba tirado boca arriba a unos cuatro metros de la esquina. Parecía que se había desmayado pero, en cuanto ella dio un paso hacia él, el hombre levantó la cabeza y se rió. Dijo que había algo en él que le parecía sumamente raro, parecía ser al vino pero era más allá de eso. Su ropa, colorida, su pelo extraño y que le sonriera así desde el piso, le hizo saber que algo no andaba bien. Se dio la vuelta y empezó a correr de vuelta a la calle escura por la que había llegado. Voltó a la mitad y vi a los hombres sumándose de nuevos desde la esquina, sacando la cabeza. Ahí fue cuando corrió hasta mi trabajo sabiendo que yo estaba por salir. Mi amiga, la que lleva con nosotros, dijo entonces que una de nuestras compañeras había tenido también una experiencia, que caminándose a venida Chopultepeca, también se había encontrado un nombre con la misma descripción. Ella dijo que estaba parado a la mitad de la banqueta por donde ella caminaba, simplemente parado al medio, lo cual le parecía amenazante por la hora, ya deberían pasar de las dos de la mañana. Y se fue caminando en cuatro patas hasta dar vuelta a la calle. Y sí, aunque es posible caminar así, en cuatro patas boca arriba, dice que lo hizo rapidísimo, que no era nada como si fuera alguien de su edad, también. Así quedaron ambas historias, las compañías a tomar el metro y luego yo me fui a tomar el metro bus. No era tan tarde pero ya estaba solo y mientras esperaban el andén vacío, veía la calle alrededor, pensando que este señor todavía andaba por ahí. Me parecía que hasta se había generado un ambiente raro que yo no podía ignorar, era por lo que acababa de escucharlo, sí, lo pensé, pero de alguna forma sentía como si, algo estuviera cerca, como si algo me estuviera viendo. Las siguientes noches al salir yo solo me tocó caminar con algo de desconfianza, había algo en ese relato que me incomodaba, lo que menos quería encontrarme con ese señor, hasta que una amiga, la que no se había acompañado a mi ex y a mi, la que me contó de la otra experiencia de mi compañera, llegó a enseñarme una foto en su celular, algo que quería mostrarme. Mira, se lo encontró mi amiga en la Roma. Me mostró entonces una foto que su amiga había tomado de una pared en la colonia Roma, un barrio muy cerca de nuestro trabajo, del que solo no se para la avenida Chapulte Peck. Era una mala fotocopia medio despegada, con pedazos arrancados pero era muy claro el mensaje. Decía, la visto a este hombre, no haga contacto, no es real. La foto, la foto que mostraba en el bóster, la foto que mostraba el cartel, era la del hombre que había descrito. Era una apariencia demasiado específica para que fuera un error. Le preguntamos a mi ex y dijo que sí, que era él. Hace ser una maldita broma de un hipster de la condesa, algún experimento social o algo así, pendejos. Dijo enocada, porque de verdad la habían metido un buen susto, pero no sé, a mí algo me seguía sonando raro, no lo entendía. No quiero mentirles, sí me sugestioné, y en esos días nadie decía por qué, pero todos caminábamos juntos al salir hasta donde se pudiera, hasta que cada quien tuviera que tomar su propia camino. Pero faltaba algo comunidad, porque no les estaría escribiendo si yo no fuera testigo, si yo no hubiera tenido mi propio encuentro. Me invitaron a una fiesta en casa de un amigo, de una amiga, una reunión que parecía agradable y como estaba algo triste desde que corté con mi novia, decidí ir, aunque no soy mucho de fiestas. Era en la calle Lucerna de la Colonia Juárez, aún unos minutos a mi trabajo, así que fui. Tome un par de cervezas y si dije, ya era hora de irme. Era entre semana y tenía que trabajar el día siguiente, apenas eran las 11 cuando ya me estaba despidiendo para irme a mi casa. Una chica que conocía allí con la que estuve platicando también se despidió, me ofrecia acompañarla porque la calle se veía solitaria. Ella iba a ser venida reforma, así que caminé con ella hacia allá. Ahí la podría dejar porque ella sumo garmó y seguro a cualquier hora. Vamos a un pequeño parque, uno que está justo en el cruz entre la reforma insurgentes. La puerta estaba abierta e instintivamente nos metimos por ahí para cortar camino. En cuanto lo hice sentí un arrepentimiento poderoso. Yo había visto que ese lugar había servido como refugio de personas y viendo situación de calle o gente que se drogaba por la madrugada. Creo que por eso empezaron a cerrarlo. No había caído en cuenta de que la puerta estaba abierta de sabor a que eso no era normal. No parecía haber nadie pero al llegar a la puerta que daba reforma, no estamos que estaba cerrada. Nos regimos, ni modo, por cortar camino tenemos que regresar de vuelta al otro lado del parque. No es muy grande, lo pueden buscar en Google Maps como parque Jesús reyes heroles. Seamos a la otra puerta y les juro. Les juro por Dios que la puerta estaba cerrada, completamente bien cerrada. La chica yo nos miramos totalmente sacados de onda, pensando que nos habíamos equivocado de puerta pero no era posible, solo habíamos seguido nuestros pasos de vuelta. Tenemos por entre el pasto buscando otra puerta abierta de celado de la calle. Chegamos a otra que también estaba cerrada, queriendo ignorar el hecho tan extraño que acababa de pasar, le dije que había que saltar por la puerta. No sabía tan difícil, saltaría yo primero y luego le ayudaría bajar. No estaba viendo cómo saltarse en la estimarme. Sentí algo. No sé, hasta el día de hoy no sé cómo describirlo, pero sentí algo en mi nunca, como si me clavaran algo, como si tuviera que voltear. Creo que ella sintió lo mismo que yo porque volvió al mismo lugar, en el mismo instante, como si fueron reflejos de ambos. Sentado en una banca vimos una figura de pelo largo, muy largo, tan blanco que parecía brillar en oscuridad. Se veía alto, flaco, con la cara muy alargada, blanquísima. Tenía las manos en las rodillas, recorriendo sus dedos del mení que al pulgar, como si tocar un piano. Lo hacíamos rápido y veía hacia el frente, hacia reforma, en dirección contraería nosotros. Parecía no haber notado que estábamos ahí. Pero en ese momento, sin esperar a que yo me brincara antes para ayudarla, la chica se metió por entre las rejas y saltó hacia la banqueta, y sin esperarme al llegar a allí empezó a correr. Yo volteé de nuevo hacia la banca donde estaba que el hombre. Ahora, me estaba viendo directamente a mí. Salte en ese momento, salte. En ese momento, salte y me hice pedazos el dobillo, pero aún así se llegó corriendo hasta llegar en surquentes. Donde vi que la muchacha me esperaba cruzando la calle, haciendo me señas de que me purara, de que me acercara a ella. Como pude crucer hacia donde estaba, el doy me dolié cada vez más. Pensé que ella se iba a disculpar por haberme dejado ahí, por haber sido corriendo sola, pero no. Simplemente me dijo, casi nos alcanzaba. No pudimos hablar mucho más porque pasó su uber. Yo me dirigí caminando como pude a la estación del Metrobús, intentando caminar cerca de una pareja que iba adelante de mí, y que seguramente pensó que yo era uno de esos personajes raros, coqueando, caminando un metro de ellos, pero, de verdad, tenía mucho miedo de caminar solo. Esa noche más tarde me mensageó mi amiga, la de la fiesta, la que me había invitado. Se me hizo raro que me escribiera en la madrugada, tan tarde. ¿Oye que eres pasó? ¿O bien? Le dije que sí, o que ya estaba en casa. Me dijo que la chica que me acompañó había llegado muy asustada y le llamó por teléfono, que le contó lo que nos pasó en el parque, pero con una diferencia. Ella le dijo que el señor que vimos allá adentro estaba recargado en sus brazos, como si subiera caído hacia atrás, que nos feía con el carávolteado, que su pelo rosaba el suelo, que lo vio arrastrarse hacia nosotros, impulsado con sus brazos y piernas, en esa posición como una araña, boca arriba, como un contorseonista de circo. Y sí, puede que estuviera vestido como tal, puede que todo fuera una broma de un cirquero, alguien jugando en la noche con los que tengan la mala suerte de encontrarse lo pero, entonces, ¿por qué? ¿Por qué vimos algo distinto? Si todo es una broma, ¿por qué al mismo tiempo, en el mismo lugar, ella vio una cosa y yo otra? ¿Por qué yo solo lo he visitado ahí? Vígándome. Y ella lo vio arrastrarse corriendo hacia nosotros. De esto han pasado un par de semanas como les digo, he intentado caminar acompañado ahora más que nunca, porque hemos encontrado un par de carteles más, quienes han de por esa zona, no me van a dejar mentir, lo sai. Al menos hemos visto un apegado en un túnel para llegar al metro insurgentes, otro sobre reforma cerca de la Diana, y uno más atrás del centro comercial de 22. No sé quién nos está pegando, ni con que intención, ni sé quién sea ese viejo. Había el epidadioos que todo se una broma, pero si lo ven, haganle caso al cartel, por ningún motivo, hagan contacto. Hola comunidad, antes que nada quisiera agresarles por su atención y por su paciencia, porque quise no se ayúel más apto para escribir esta historia. Y lo he considerado una responsabilidad personal, existo una relación indirecta que me hubiera gusto evitar, sobre todo porque la llegada de esta historia no fue casualidad. Hasta cierto punto he tenido que responder por mis actos, después a aquel episodio tan extraño que yo sí lo se extiende en más allá de una simple coincidencia. Puedo asegurar que esta historia aún persigue a quienes estuvieron involucrados, y no sería yo quien intenta darle una conclusión, esa no es mi intención hoy. Lo que quiero tratar de ordenar las ideas y espejar un poco la mente, para dar luz a unos hechos que tuvieron un desarrollo tan repentino como arbitrario. Antes de cualquier descripción, necesito ser inquietan que las consecuencias de esta historia involucran a varias personas, por lo que debo manejarciente información con mucho cuidado. Verán hace aproximadamente un mes tuvo una conversación con una psicólogo académica llamada Alicia quien investiga el caso de una señora que predijo su propia muerte unos días antes de fallecer a los 60 años de edad. Alicia me contactó mientras una información sobre las posibles causas de esa muerte, pues según sus registros no fue un caso convencional. En cuanto a mi participación en todo esto, compartiré únicamente lo necesario y en el momento adecuado. Y entre tanto iremos consultando los archivos de Alicia paritre San Redando a su historia, cuidando de no mencionar nombre completos ni fechas exactas que puedan comprometer sin investigación. Aunque debo decir que haya forma parte de una organización que trabaja sin fines al lucro ni de divulgación, y quizá dedicado a documentar y acompañar casos para normales por más de siete años. Por eso agradezco profundamente la disposición. También agradezco el pordarnos este espacio para compartirles lo que encontramos. El trabajo de Alicia no es solo una contribución, sino la lupa con la que podemos contextualizar el caso del mujer que predijo su muerte en tiempo y forma. Para esto seguiré únicamente los testimonios realmente relevantes, y después también las aclaraciones de los dos principales testigos. Personas que cargaron durante años con la impotencia de no poder ayudar a alguien tan querido. Después de cinco años guardando silencio, fue como si una especie de maldición se levantara. Y tras la muerte de aquella mujer, ambos se limitaron a decir, ya no podíamos ayudarla. Ya nadie más podía ayudarla. Alicia llegó a ellos gracias a su investigación, llevando consigo la información más importante del caso. Ellos lo compartieron todo con mucha apertura, aunque admitieron que aún sentían mucho miedo por lo que vieron. Entonces cuando Alicia les mostró su propia versión de los hechos, junto con la documentación y la evidencia, y solo así encontraron la seguridad para hablar, libremente sobre Doña a Elvia. En los archivos Alicia explica que comenzó todo investigando una pequeña casa en un pueblo guajaqueño, donde se reportaba, actividad para normal muy fuerte. En esa casa vivieron dos mujeres, Elvia y su madre. Lo hemos que Elvia fue hija única de una madre soltera que vendía medicamento hecho con hierbas y que realizaba limpias, mutió por el cual la gente la conocía como curandera. Elvia creció a él mismo y deseó en mostró un fuerte deseo de ser madre, aunque siempre tuvo una personalidad muy solitaria. La unidad ya avanzada, le realizaron estudios porque jamás había tenido un ciclo menstrual. Los médicos encontraron una malformación en los ovarios que le impedió ocular y por lo tanto le dijeron que nunca podría tener hijos. Su madre siempre intentó ayudarla con sus propios métodos pero nada funcionó. Entonces la llevó con un brujo que había atendido casos similares. Él les explicó que ser madre no era su destino y peor aún, que insistir podría traer consecuencias muy peligrosas. Él se advirtió que esa búsqueda podía exigir sacrificios importantes y les recomendó adoptar. Pero él me insistió una y otra vez en que quería tener un propio hijo sin importar el costo. El brujo trató de hacerla entrar en razón, veía claramente su desesperación. Incluso les habló del caso de una mujer muy joven que perdió la vida intentando obtener fertilidad por medios ocultos sin entender los riesgos. Todo también que había librado un caso parecido al de Él via, pero dijo que el precio ha sido demasiado alto, incluso para él. Por eso se mantuvo firme en su recomendación de que si quería ser madre adoptada. En los reportes que hablan sobre aquel brujo, Alicia se muyo en fácil en su advertencia sobre el cierre de portales y las consecuencias de dejar alguno abierto. Secunella algunos de esos síntomas se manifestaron en Él via durante el resto de su vida, cambios graduales que terminaron convirtiendo su entorno en una especie de infierno para ella y para quienes convivieron cerca. Alicia admite que para ella no fue fácil localizar a ese brujo, pues ya era un hombre muy mayor, pero su testimonio de una nueva perspectiva al trabajo de su equipo que llevaba tiempo investigando varios casos en esa zona. El brujo fue clave para entender la naturaleza de la muerte de Él via, porque decía ahí Alicia comenzó a unir los hilos, hasta concluir que su muerte fue pactada y no precisamente en términos figurados. Más adelante aparecen testimonios sobre lo que podría llamarse la primera etapa de la maldición de Él via. Personas el pueblo dijeron que ya cambió después de la muerta repentina y sospechosa de su madre, que a partir de ahí vivió mucho tiempo sola y su comportamiento se volvió cada vez más extraño. Su obsesión por un bebé llegó a tal punto que empezó a usar una especie de almohada bajo el vestido todo el día, simulando estar embarazada. Los niños se vollaban de ella en la calle. Una vez aquella almohada cayó al piso mientras cargaba la despensa. Y la persona que le atendía en el mercado, juro haber visto que esa almohada parecía más bien un saco del que salían mechones de cabello. Él viajó a ver el piso desesperado por haber descuidado a su milagro hasta que un hombre callado se acercó para llotarla. Ese hombre sería su futuro esposo, un trabajador de una gran calocal, muy sencillo y originario del estado de México. Algunos testimonios afirman que Él via tenía alrededor de 55 años cuando lo conoció y que para sorpresa del pueblo, pronto quedó embarazada. Su boda fue sencilla, casi privada. Pero la mayoría de la gente hablaban mal de ella. Aseguraban que aquella obsesión estaba destruyendo y otros sudaban abiertamente con justa razón de que estuviera realmente embarazada. Los rumores checaron al extremo cuando él conocí, y jérmelo la ha visto caminar con tu nombre muy alto y muy extraño. Una noche en la que su esposo norberto estaba fuera por trabajo. Ese chisme provocó una fuerte discusión entre ellos y terminaron decidiendo mudarse. Días después se trasladaron al estado de México, donde anacería su hija. En el último apartado del archivo biográfico de Él via, aparece una lista de personas que aseguran que la casa donde creció, la misma donde su madre tendía a la gente, ahora está embrujada. Hablan de sombras, de poses infantiles que se escuchan llorar en las noches y que no dejan dormir a los vecinos. Hasta la fecha, nadie ha podido resolver nada al respecto. En cuanto a norberto, el esposo de Él via, podemos decir con seguridad que fue otra víctima en esta tragedia. Y hizo todo lo posible por formar una familia durante los últimos dos años de su vida. Fue bien recibida en el estado de México por un primo y su esposa. Luis enorme. Los testimonios de este matrimonio son la base de gracias a la cual conocemos el horror que rodeaba Él via, así como los hechos que desembocaron en la enfermedad de norberto y de su hija. En las entrevistas, Luis muestra un cariño verdadero por su primo. Quinta que quiso asociarse con Él en un negocio de vinais raíces, aunque norberto era demasiado reservado por este tipo de trabajo. Aún así lo apreciaba profundamente. Norma por su parte son mujer empática que administra la renta de varias casas en esa misma privada. Cabe mencionar haciendo un pequeño paréntesis, que ellos mismos me reentaron una casa en esa privada hace algún tiempo. El plan que ofrecieron a norberto y Él via, consistía en pagar la casa en mensualidades accesibles, como renta. Para entonces norberto ya ven encontrado trabajo gracias a Luis y con eso podía mantener a su familia. Durante los últimos meses de embarazo, Norma pasó mucho tiempo con Él via y pronto no tocó que no era una mujer común. Intentaba no buscarla, pues ella misma no tenía hijos, pero había cosas que no podía ignorar. Le escuchaba hablar sola con frecuencia, una vez la oyó conversar en el comedor y al asomarse vio que Él via hablaba hacia una silla vacía, con la misma naturalidad con la que se le habla una persona real. Norma le preguntó con quien hablaba, y Él via respondió, sin mostrar ningún incomodidad con mi ángel de la guarda. Desde entonces Norma puso más atención. Le escuchaba como Él via hablaba de su miedo perder a su hija, de pedir perdón, de tratar de ser obediente. Norma no entendía del todo a que se refería, pero no pudo evitar tomarle cariño. Con el tiempo, Él via le confesó que son barazos había sido posible gracias a ese mismo ángel, pues antes no podía tener hijos y sufrió muchísimo por ello. Según decía, el ángel le había concedido un milagro como recompensa por su fe. Norma comenzó a ver la como una mujer con una fuerza interna enorme, aunque fuera extraña en muchos aspectos. Y se encambió no confía venella. Aún así, aceptaba que Él via fuera compañía para norma mientras él trabajaba. Lo que sí le molestaba era que sus poses empezara a adoptar hábitos peculiares de Él via, como colocar una silla extra en cada cuarto, incluso en el vaga. Y ese tema se volvió motivo de discusión hasta que llegó a un punto crítico durante una cena. Esa noche se naró los cuatro en casa del vici norma. La convivencia era tranquila hasta que Él via pidió que arregar en una quinta silla la mesa. Luis en tonomable comentó que era justo empezar a considerar a la bebé, pero Él via aclaró que la silla era para su ángel de la guarda, porque a veces le guste estar cerca. Llevo, Luis intentando bromear, preguntó si también quería que les envía a descenar, Él via no respondió. Se creó un silencio incómodo, roto solo cuando Norberto levantó su copa y dijo, quiero brindar por esta familia, ha sido una bendición para mí. Y todos brindaron. La cena terminó sin más sobre salto, su eso parecía. A pesar de ya solos, normas se fue a descansar y Luis se quedó recogiendo la mesa. A levantar la quinta silla recordó a la escena anterior y soltó una risa leve, dejándola junto a la pared. Apagó la luz del comedor y en ese exacto instante. Escuchó un estruendo detrás de Él, sigue arrastrando se golpe, madera chocando. Se andió la luz en el diato. Las cinco sillas se estaban apiladas sobre la mesa, todos los demás intacto. Luis las bajó una por una con la piel herizada y se fue dormir sin poder entender lo que había pasado. Por supuesto que esa noche no pudo dormir y a la mañana siguiente buscó Norberto para hablar. No lo movía a la curiosidad, sino la preocupación por norma y por la convivencia con Él via. Norberto reconoció que Él via tenía comportamientos fuera de lo común, que había sufrido mucho por no poder ser madre y que eso la marcó profundamente. A una silla amaba y creía que Dios lo había vendecido con una mujer espiritual y con una hija en camino. Luis decidió no insistir más. Los meses siguientes estuvieron llenos separativos para el parto. La partera acudía con frecuencia y norma participaba activamente. Todo parecía bajo control hasta que el parto se adelantó de forma abrupta. Una madrugada mientras los hombres estaban fuera, Él via rompió fuente. La partera no llego a tiempo. Norma con lo poco que había aprendido. Tuvo que asistir el nacimiento. Pidió una ambulancia y trató de controlar el pánico, pero cuando por fin tuvo la beben sus manos no toque no respiraba. Él via la tomó con desesperación, repitiendo oraciones, pidiendo perdón, rocando su ángel que no se la quitará. En ese momento Norma sintió que todo se le nublaba. La vista, el oído, el equilibrio. Giró la cabeza y vi una sombra oscura el fondo del cuarto. Mucho más oscura que la penumbra. Una sombra alta y sin rostro. El anciano se delado al lado. Esa sombra extendió un brazo hacia Él via. Y justo cuando Norma quiso gritar, escuchó el llanto de la Feve. Él via lloraba agradeciendo, abrazándola y en ese momento entró la partera. Pijo a Norma paralizada y Él via llorando en la cama con su hija pide entre los brazos. La ambulancia ya esperaba fuera. Los testimonios del Visi de Norma fueron los más complejos de documentar. Ambos revivieron en episodios traumáticos y solo con el tiempo pudieron contárselos a Alicia, verdamente. Luis entendió porque Norma habitaba hablar del parto. Y Norma entendió porque Luis nunca quiso hablar de las hillas. Cada uno cayó para no lastimar al otro. Luego vino la parte más dura. La Fevea, aunque viva, no logro alimentarse. Él ya no pudo darle pecho y los doctores aseguraron que la pequeña no absorbía ningún tipo de alimento. Murió al poco tiempo de nacer. Normertos también enfermó el ese mismo periodo. No podía tragar ni siquiera agua. Cada intento le causaba un dolor insoportable, como si algo dentro de Él se negara dejarlo vivir. El Luis estuvo con él, con su prímelo en el hospital hasta el final sin poder hacer nada. La ausencia de ambos marcó una antes y un despues en esa familia. Luis refogió en el trabajo. Norma es sus responsabilidades. Habían acordado alejarse de Él, pero Norma no puso hacerlo. Le llevaba despensa y para fina para quiser a velas para los espíritus. Luis encamio en pesor a sentirla profundamente. Una un pensaba que Él vieron a víctima de algo mucho más grande hasta una tarda en la que fue a visitarla y todo cambió. Entro sin anunciarse como siempre, la casa está oscura excepto por unas velas que proyectaban un brillo verde sobre la pared, algo que nunca había visto antes. Escuchó que hídos, pensó que Él ya estaba mal así que empujó la puerta y lo que vio la asustó, como nunca antes en la vida. El destaba recostada sobre la cama retorciéndose, había objetos tirados en el piso y entre ellos una tabla de madera. En cima de Él vi a una sombra, una oscuridad compacta, tendencia que no reflejaba la luz. Moviendose de forma grotesca sobre su cuerpo, Norma gritó, «Adejate de ella, maldito». Los sombras se detuvo, después incorporó y empezó a avanzar hacia ella. Su altura era monstruosa y suscuridad, su oscuridad la cubrió por completo. Ella es mía! En ese instante, una voz profunda arugió de ese adentro de loscuridad y luego todo desapareció. Las velas volvieron a soluz normal. El vía quedó exausta pero consciente, normal ellos se incorporaron. El vía confesó que se cero era su ángel de la guarda, que había hecho un pacto para poder ser madre. Norma miró la tabla en el piso reconoció que era una aguija. Le preguntó si la usaba para invocar ese ángel y Él vi a dijo que sí que la tenías de joven, heredados de su madre y de su abuela, y que su ángel ya le había revelado la fecha exacta de su muerte, 12 de junno de 2020. Y así ocurrió. Doña Él vi a murió exactamente el día que había dicho. Cuando llegó la pandemia, México, Luis y Norma recordaron su predicción. 28 días antes de su muerte, Él vi a tu un episodio de absoluta historia. Él encontraba caminando por la privada, arriendo sin control. Entornaron en hospital psiquiátrico, y él murió. Como un útva personal, te voy a confesar algo incómodo. El evento que desenca de no la hysteria de Él vi a estar relacionado con un antecedente llenar rado en relatos de la noche bajo el título la casa vacía. Si quiera el consejo de Alicia me mantendré el margen de mi responsabilidad. La que mis actos están vinculados a la crisis de Élvia, aunque quizá todo haya sido parte de un destino que escapaba a mi control. Finalmente quiero agradecer a Luis y Norma quienes han mostrado una enorme resiliencia. Alicia asegura que os siguen en terapia y han encontrado algo de paz. La casa donde vivieron Roberto y Élvia permanece cerrada. Cuando Norma entregó la aguija a Alicia acordaron destruirla, la que maron hasta convertirla en cenizas. Pero días después durante la limpieza los trabajadores encontraron nuestra aguija identica en una de las habitaciones. Aparentemente, la misma que había sido destruida. Hoy estaba coccustó de la organización de Alicia. La investigación continúa abierta. Gracias por habernos acompañado un año más comunidad y antes de irnos solamente les podemos prometer que vamos a estar a la altura de esta comunidad que trabajamos para eso cada año en cada episodio y que por esa razón esperamos que este 2026 sea el más cerrador de la historia de relatos de la noche. Esperamos que nos dejes acompañarte durante este año.