La Ouija que se lleva Almas (NO ESCUCHES SI ERES SENSIBLE)
38 min
•May 5, 202630 days agoSummary
A supernatural horror narrative about a Ouija board allegedly containing the soul of a witch, discovered during a family pandemic isolation visit. The story follows escalating paranormal events including mysterious presences, unexplained phenomena, and the disappearance of a family member, with the narrator warning of the board's dangerous spiritual consequences.
Insights
- Paranormal content continues to drive significant listener engagement in Spanish-language podcast markets, particularly narratives combining family drama with supernatural elements
- Framing devices (content warnings, sworn oaths, multi-part story arcs) enhance perceived authenticity and listener investment in horror narratives
- Pandemic-era isolation settings serve as effective narrative backdrops for horror content, leveraging real historical anxiety
- Ouija boards remain culturally potent symbols of supernatural danger across Latin American audiences despite modern skepticism
Trends
Growth of serialized paranormal storytelling in Spanish-language podcasting with cliffhanger endings driving retentionIntegration of personal family narratives with occult themes to increase emotional stakes and relatabilityUse of sensory details and dream sequences as narrative devices to blur reality and fiction in horror contentPodcast cross-promotion strategies within horror genre (mention of 'La Casa del Miedo' reality show)Audience segmentation through content warnings targeting sensitive listeners while building exclusivity for core audience
Topics
Ouija board rituals and paranormal communicationSupernatural entities and witchcraft in Mexican folkloreFamily trauma and intergenerational hauntingPandemic-era isolation and psychological vulnerabilityOccult object acquisition and ritual activationDream premonitions and supernatural warningsParanormal manifestations in domestic spacesSpiritual possession and entity attachmentRitual closure and supernatural containmentParanormal reality television and entertainment
Companies
People
Vallía de Leyendas
Hosts 'La Casa del Miedo' paranormal reality show mentioned in episode promotion
Quotes
"aunque sea la más sencilla, aunque sea un juguete y jueguen sin mala intención, la huija te marca y en algún momento vuelve por ti"
Narrator•Opening
"el mejor truco del diablo había sido convencer a la humanidad de que él no existía"
Mayra (character)•Mid-narrative
"déjanos entrar, déjanos entrar, déjanos entrar"
Ouija board (character)•Climactic ritual sequence
"la tabla no estaba, que se le había llevado mi prima, y que había pasado algo peor"
Mayra (character)•Discovery sequence
Full Transcript
He escuchado muchas cosas malas de la huija y también la verdad, hay mucha gente que la juega sin vivir nada particularmente terror. Hoy, hoy les quiero decir que aunque sea la más sencilla, aunque sea un juguete y jueguen sin mala intención, la huija te marca y en algún momento vuelve por ti. Lo que les voy a contar yo es la terrible historia que vivimos y seguimos viviendo con la peor huija que nos podíamos encontrar. Les voy a contar como lo que vive en ella nos arruinó la vida. No voy a llevarme mucho tiempo en presentar la siguiente historia comunidad, solo quiero advertirles que puede ser una de esas que provoca mucha incomodidad, sobre todo la gente que sea, ya sea sensible a los temas paranormales o que tienda a su gestionarse con ciertas historias. Si deciden continuar adelante, pero lo hacen bajo su propia responsabilidad. Si tienen amigos que escuchen también relatos a la noche y lo hacen de forma casual para entretenerse, recomiendeles que se salten este episodio. Nos vemos pronto en otro. Y ahora que estamos, solo los que debemos estar, no hay marcha atrás. Estás escuchando relatos de la noche. Me gusta saber que esta historia la va a escuchar la comunidad relatos en la noche, solo aquí podría confiar, pero debo advertirles cuando intento contarle algo me detiene, me duele la cabeza, me siento mal y a la gente en la que la he llegado a compartir, sobre todo la gente que de alguna forma me podría ayudar, han pasado por lo mismo. Esta historia habla sobre una tabla huija, aprendí mucho sobre ellas lamentablemente para defenderme, para defender a lo que quiero, y también aprendí que esa maldita tabla con la que me topé, guardaba algo terrible en ella y nos ha costado mucho. Pero supongo que para que entiendan la historia debo ir hasta donde inicia todo, hasta octubre de 2020 en Valle de Varabo. Mis abuelos vivían allá, tuvieron una vida cómoda y cuando mi abuelo se jubiló y dejó su negocio a cargo de mi papá y demitió Armando, vendió la casa que tenía en la Ciudad de México, donde crecimos todos, vendió un departamento que tenía en Polanco y con su saorro se compró una casa en Valle, es un pueblo hermoso rodeado de montañas, a poco más de dos horas de la Ciudad de México, la casa que compró perteneció a un amigo suyo y ahí habían pasado infinidad de fines de semana y algunas vacaciones, yo también. Mis abuelos siempre soñaron contener una casa así, así que cuando supieron que estaba en venta, precisamente esa, decidieron que ahí sería donde pasarían sus últimos años, pero nunca pensaron que serían tan pocos, que el sueño sería tan corto. La compraron a principios de 2019, así que para cuando llegó la pandemia, ahí será el lugar perfecto para pasarlo lejos de todo y a salvo, pues los dos siempre tuvieron problemas de salud y de hipertensión, a los demás en la familia nos estaba mucho miedo que pudieran contagiarse, pero al mismo tiempo teníamos cierta tranquilidad de que estuvieran tan aislados. Los únicos que los veían cada dos semanas eran mi tío Armando y Katy, su esposa, que les llevaban a despensa, medicinas y todo lo necesario para que ellos no salieran. Pero en octubre nos llamaron a todos. Se estaban poniendo muy mal anímicamente pues ya no veían a nadie, se sentían débiles, nos extrañaban y aunque sabían que no los queríamos visitar para no exponerlos, nos producieron pasar unas semanas allá. Sabían que nos cuidábamos mucho, que todos, salvo mi papá, prácticamente estábamos encerrados en casa todo el tiempo. Era muy poco probable que estuviéramos enfermos, pero además nos estarían la oportunidad de estar en un lado de la casa hasta que pasarán dos días y ya nos impiéramos con confianza de ir a verlos y abrazarlos. Prácticamente iríamos y nos pondríamos en cuarentena y en un lugar de la casa antes de convivir con ellos, y así y solo así aceptamos. Supongo que esto lo vamos a compartir muchos, los que teníamos abuelos en la pandemia, contagiarlos eran uno de los miedos horribles con los que todos teníamos que vivir. Así que nos preparamos, nos llevamos todo y nos fuimos para allá. La casa era tan grande que podíamos vivir cómodamente sin encontrarnos con mis abuelos, que se encerrarían esos dos días en su habitación, separada del resto por un largo pasillo. Serían mis abuelos, mi mamá, mi papá y yo, y del otro lado de la familia, mi tío Armando, su esposa Katy y mi prima Mariela. Mariela era de mi edad, pero se había distanciado mucho de todos desde la muerte de su mamá, de mi tía Mari, y la verdad, todos nos enojamos un poco con mi tío porque antes de cumplir el año de viudo ya se estaba cazando de nuevo. Además, había algo bien raro con su esposa, con Katy, en muchos sentidos parecía que se hacía pasar por mi tía Mari que en paz descanse, como si realmente quisiera ocupar su lugar y mora cuestión de ser amable, de sentirse cercana con nosotros. Alguna vez, por ejemplo, mi mamá y a mí nos incomodo mucho que nos hizo un chiste privado que teníamos entre nosotras con mi tía Mari y que no sé cómo ella se supo. En fin, convivir con ella iba a ser lo de menos si podíamos estar junto a mis abuelos, y yo tenía muchas ganas de convivir con mi prima, ver cómo estaba, y es que había borrado todas sus redes sociales y ya no sabía de ella. Recuerdo muy bien, y no sé si esto tenga que ver, un sueño que tuve la noche antes de salir hacia la casa de mis abuelos. Estaba ahí en su casa, pero se veía diferente, estaba vieja descuidada, adentro todo apestaba, parecía que tenía años abandonada, yo buscaba mis abuelos por todos lados pero no estaban, y entonces una señora muy fea aparecía, en un pasillo y me señalaba hacia la ventana, yo le preguntaba dónde estaban mis abuelos, quién era ella y qué se ahí, y sin decir una palabra volvía a señalar hacia afuera, yo finalmente me asomaba y, afuera había muchos muertos, alrededor de la casa, se veía su ropa horrible, vieja, como si acabaran de salir de las tumbas, al fondo veía mis abuelos caminar, alejarse pero yo no me atrevía a salir porque, porque todos los muertos parecían ver hacia la casa y poco a poco empezaban a avanzar. Supongo que aquí comienza la parte inexplicable de mi relato, y pido perdón portadarme tanto pero, queradme que todo lo que contado era necesario saber, para entender lo que viene, llegamos a Valle de Bravo, en cuanto nos acercamos allá cambió el clima, se empezó a sentir el frío de esa zona, llegamos al pueblo a comprar todo lo necesario para espasar varios días sin salir de casa, con mucho cuidado, con doble curvo de bocas, como siempre se ponía mi papá, luego salimos del pueblo hacia la casa de mis abuelos, en una zona aún más solitaria, lejos de todo, sin vecinos como siempre soñó mi abuelito sobre todo, a quien nunca le gustó a la gente, recuerdo que había un poquito de lluvizna cuando nos acercábamos hacia allá, y me gustaba, y en esa época del año todavía no se iban a tocar esas lluvias de la noche, era muy bonito ver la lluvia en el paisaje de esa casa, tan cuidada como la tenían, tan bonita, pero cuando llegamos me sorprendió ver los alrededores algo descuidados, la hierba crecida, mi papá me dijo que era porque le habían pedido a los trabajadores que dejaran de ir, para no arriesgarse ni arriesgarlos, pero que aprovecharía esos días para darle algo de mantenimiento donde fuera necesario, se me hizo raro porque en ese momento estaba como descuidada y eso le da un aspecto más de casa embrujada que de casa vacacional, pero bueno, trabajaríamos en eso, y la camioneta de mi tío estacionada ya habían llegado, bajamos y ahí estaban comiendo mi tío Armando y Katy, lo saludamos, luego fuimos a saludar a mis abuelos que estaban en la puerta de su habitación, estábamos alejas de usuarios metros de ellos, todo el largo del vacillo, y aunque sé que todos teníamos ganas de darnos un abrazo, sentimos que era más seguro esperar un poco, bañarnos, cambiarnos de ropa, no sé, creo que mucha gente va a entenderlo paranoicos que éramos en esos días de pandemia con nuestros adultos mayores sobre todo, luego regresamos con mi tío, Katy tenés risa tan, tan amable que siempre me incomodaba, como si no fuera sincera, le pregunté por mi prima Mariela y me dijo, las muchachas andan explorando el bosque, las muchachas, pregunté, mi tío me dijo que Maira, sobrina de Katy, se estaba quedando con ellos, así que la habían llevado también a pasar esas semanas con mis abuelos, que me quería bien, que le había dado mucho a Mariela estar con ellos, que ahora era inseparable, y pues, bueno, pensé, yo tenía ganas de ver a Mariela, pero si estaba mejor, eso también lo pondría feliz, me puse mi chamarra para la lluvizna y salí al sendero por el que me dijeron que se habían ido, el que le gustaba a Mariela desde que empezábamos a ir ahí, cuando mis abuelos rentaban la casa de vez en cuando todavía, pero empezaba a reciar la lluvizna, y al ver a lo lejos y no encontrar ni señales de ellas, decidí mejor regresarme después de avanzar un rato, y cuando di la vuelta, fue muy raro, pero ahí vi hierbas aplastadas, como si alguien acabara de pasar por ahí saliéndose del sendero, puse atención, y escuché voces no muy lejos de donde yo estaba, una de esas era la de mi prima, estaba segura, así que caminé saliéndome del camino, siguiendo el rastro de hierbas aplastadas, cuando avance un poco noté que había una especie dependiente, ya no se veía nada hacia el sendero, y mucho menos hacia la casa, parecía que buscaban esconderse para haber llegado hasta allá, al acercarme escuché más claramente la voz de Mariela, y una voz más como jugando, luego Mariela dijo no por favor, y eso me hizo presurarme, gritarle, gritarle que ya había llegado, saludándola pero al mismo tiempo intentando detener lo que sea que estuviera pasando. Las voces callaron cuando me escuché, pero yo seguía avanzando un par de metros más, y al mover unas ramas ya pude verlas, Mariela estaba acostada en el piso, y una chica de nuestra edad, Mayra, estaba sobre ella, escondiendo algo en sus manos, en su espalda, me sonrió, me dijo que me estaban esperando, que mi prima le había hablado mucho de mí, mi prima me sonrió también, y entendí entonces que estaban jugando, o al menos eso parecía, la abra se fuerte, tenía ganas de verla, pero había algo muy raro, la sentí como antes de que se muriera su mamá, tranquila, sonriente, les dije que ya nos esperaban para comer, que sería mejor que se presuraran, mi plan era quedarme con ellos un rato, pero no sé, algo no me gustó de Mayra, así que mejor me adelanté, tenía muchas ganas de salir de ese bosque, de volver a la casa, me quedé pensando en Mayra, delgada, muy blanca, con hojeras oscuras muy marcadas, casi como manchas, pelo negro muy bonito y lacio, nariz grande, parecía casi como una chica de medio oriente o algo así, era muy bonita, pero de forma rara, al menos para mí, me daba algo de miedo, cuando llegaron a la casa saludaron a mis papás con toda naturalidad y nos pusimos a comer, los abuelos comían desde un comedor chiquito que tenía cerca de su cuarto, era muy rara esa sensación de estar juntos, pero no estarlo, pero queríamos cuidarlos, era lo mínimo que podíamos hacer, durante la comida me dijeron donde dormiría, no iba a hacerlo con Mayra, ahí ya le dejarían dormir con Mayra, así que yo tendría una habitación para mí sola, eso me gustó por el mismo tiempo me puso triste, pero me tocaría dormir en el ático, en el lugar con la mejor vista de la casa, desde donde se veía el bosque y el agua a lo lejos, y eso sí me gustaba, después de comer Mayra se me acercó, me miró sin decir nada, fue una pausa muy larga, demasiado, que me incomodó, hasta que le pregunté qué pasaba, Mayra me dijo que cuando todos se durmieran, cuando todos fueran a sus cuartos, bajar a la habitación donde estarían ellas, tenemos que mostrarte algo, la tarde pasó, yo me bañé y subí a dormir, y me puse a mirar por la ventana del ático, de verdad amaba ese lugar, me recordaba mucho las casas de las películas, nunca me había dado miedo, pero eso estaba a punto de cambiar, escuché que tocaron la puerta, eran Mayra y Mayra, me dijeron que si estaba lista y yo no entendí, Mayra me preguntó si Mayra no me había dicho lo que íbamos a hacer, y le dije que no, que solo me dijo que me iban a mostrar algo, esto te va a cambiar la vida, dijo Mayra, me tomó de la mano y sin darme tiempo de contestarme sacó de la habitación, pero Mayra la detuvo, no, no, aquí, vamos a cerrar aquí, está más lejos de tu papá, al decirle eso se lejó por las escaleras oscuras, yo regresé a mi cuarto con María intentando platicar con ella, pero no me respondió nada, fue como, como si se bloqueara, como si se apagara su felicidad cuando Mayra no estaba, volvió con un cuadro envuelto ante la negra, entró a mi cuarto y me pidió que cerrar la puerta con seguro, me dijo que no podía decirle a nadie lo que estaba a punto de mostrarme, respondí que ok, me hizo curarlo y dije de nuevo que sí, pero creo que Mayra notó que lo dije muy a la ligera, júralo, por una vida que te importe, que no supe qué decir porque no le iba a decir a nadie, no importaba lo que tuvieran, pero aunque no creía mucho en esas cosas no quería jurar algo así, no le pregunté por quién tenía que jurar y me dijo que únicamente dijera, lo juro por una vida que me importe, dije que sí, cuando lo dije, en ese momento jalo mi mano y junto a la suya descubrió lo que llevaba entre esas telas viejas, era una tabla huija y aunque les juro que no es algo que me asustara, que nunca había sido algo que me diera miedo particularmente, no sé si fue por el momento por estar allí, solas en el ático en medio de la nada, pero sentí muy raro, sentí como se hubiera mostrado algo que realmente podía comunicarme con los muertos, cerramos la habitación con chave, debo confesar que la tabla era tan rara que se veía tan vieja, tan única, que me sentía hasta intrigada y Mayra me contó toda la historia, tanto su madre como su tía Katy, la esposa del papá de Mariela, estaban muy interesadas en lo oculto, al grado de comprar varios objetos importantes, todos guardados celosamente en una habitación de la casa, yo sabía que Katy era de una familia dinarada, rara pero dinarada, porque cuando se metió en la vida de Mitya Armando, lo primero que pensamos todos fue que se trataba solamente de una mujer más buscando su dinero, pero no, Katy no lo necesitaba, tenía más dinero que mis abuelos, tenían tanto dinero que ellos y su hermana podían darse lujos de gastar en cosas como esa, la huija de un hechicero de un pueblo en las montañas de Veracruz, y Mayra claro que no era Katy, que era solo un pueblo para invocar turistas, no, los verdaderos brujos, dijo, se encontraban en pueblos mucho más escondidos, de difícil acceso, a los que era casi imposible llegar, nos dijo que en esa tabla habitaba el alma de una bruja, de una mujer que había hecho mucho bien, pero que había sido quemada viva a principios del siglo pasado por un grupo de revolucionarios durante las guerrillas en la sierra, fue conjurada por primera vez en 1936, en un momento cuando las huijas eran todavía desconocidas en México, antes de que fueran comercializadas por aquí, porque hay que recordar que la huija en sus inicios era considerada como un elemento para contactar a los espíritus, incluso los que nunca estuvieron vivos, luego fue comercializada con un juego de mesa, y después se dividió entre las variantes de quienes seguían pensando que era solo un juego y aquellos que lo utilizaban como elemento principal de rituales incluso satánicos, Mayra sabía toda su historia, incluso mencioné esa frase de que el mejor truco del diablo había sido convencer a la humanidad de que él no existía, también dijo que lo mejor que le podía pasar a esos entes que buscaban una forma de contactar con nuestro plano, era que lo hiciera gente que no estuviera convencida de lo que realmente estaba haciendo, gente que no supiera cómo abrir o cerrar una sesión, empezamos a jugar y yo iba cayendo un poco en el carisma de Mayra que dominaba la conversación, le creía, le creía todo, preguntamos si la pandemia acabaría en noviembre, la tabla rápidamente respondió que no, luego cuando insistimos, cuando de todas formas preguntamos si el final se acercaba y la tabla seguía yendo al nudo, preguntamos otra cosa, preguntamos por qué, les juro por una vida que me importe que la tabla escribió la palabra, pariante, algo que en ese momento no entendimos, pero que por alguna razón se me quedó muy muy marcada en la memoria y que claro, estamos por entender en unas cuantas semanas después. Las preguntas siguieron, fueron subiendo de importancia, preguntamos al final cuando estábamos cansadas si tendríamos vidas largas y felices, si lograríamos cumplir nuestros sueños, la tabla respondió que no y antes de que pudiéramos hacer otra pregunta continuó con la siguiente frase, con mi ayuda, sí, creo, creo que hasta ese momento sentí que estamos hablando con alguien, con alguien más que con un algo, que con una tabla y es que de verdad meto las manos al fuego, el cursor se estaba moviendo solo con toda claridad, sin ningún esfuerzo de ninguna de las tres que teníamos un dedo sobre él y ni siquiera apreció neándolo, por eso me atrevía a preguntar ¿Quién eres? ¿Con quién estamos hablando? La tabla respondió que ya lo sabíamos, le dije que yo no sabía nada, que nos dijera y entonces respondió, te lo dijo Mayra, es decir, entendimos que Mayra tenía razón, que lo que nos había contado era cierto, le pregunté si era la bruja que vivía en la tabla y antes de que pudiera terminar la pregunta, de verdad, el cursor se movió violentamente hacia el sí, yo me asusté, vi a Mayra más pálida de lo que era, mientras las dos dimos un paso atrás, mi prima Mariela se incó al frente de la tabla, puso sus dos manos en el cursor y preguntó, tú puedes ayudarme a hablar con mi mamá, la tabla no dijo nada, Mariela intentaba mover el cursor, yo vi que intentaba cargarlo hacia el sí como si dar al empujón fuera a marcar la respuesta que estaba buscando, la vi triste, la abracé, Mayra también se acercó, estábamos a punto de terminar el juego cuando algo me hizo voltear a la tabla, el cursor se había quedado en medio y yo vi cómo se estaba moviendo, solo sin que nadie lo tocara y les dije que voltearan, el cursor comunidad se fue al sí sin que nadie lo hubiera tocado siquiera, Mayra dijo que esto era demasiado, que esto no tenía que pasar, que le llamaría a su mamá en la mañana para preguntarle, aunque estábamos haciendo todo de acuerdo al ritual, aunque sabía abrirlo y cerrarlo, que se moviera sola sin ningún contacto de nosotros era demasiado, no debía ser así, esto no se suponía que debiera estar pasando, Mariela se acercó de nuevo a la tabla y le dijo Mayra que no, le dijo muy molesta que iba a seguir jugando, clavó su mirada en ella y le dijo, me lo debes, tú sabes por qué Mayra, me debes esto, yo me levanté para salir pero Mayra dijo que no podía irme, que lo que fuera que estaba pasando era hacia la estrés, sino ya no iba a haber más respuestas y aunque cada fibra de mi cuerpo me decía que estaba mal, que no debía estar ahí, no podía hacerle eso Mariela, si me ponía a su lugar, yo no podría soportar que no me ayudaran, así que por ella, por mi prima me quedé, cuando regresamos al juego, de pronto algo me hizo pedirles que se callaran, alguien venía por las escaleras, subientemente hasta llegar a la puerta del ático, nos quedamos calladas, había alguien ahí, detrás, estamos seguras, ¿están despiertas? la voz de mi papá me asustó, ¿por qué diablos se había subido? sin abrir la puerta le dije que sí, que estábamos ocupados todavía, preguntó qué estábamos haciendo, dijo que ya debíamos estar dormidas, le dije que estábamos hablando de cosas personales, de cosas de muchachas y dijo que no tardaramos mucho más por favor, que los abuelos podían salir a recorrer la casa de noche y por algo, algo así, que si queríamos que permaneciera aislados, no podíamos andarnos otras caminando por ahí también, Maire dijo que pronto acabaríamos, que no tardábamos en ir a dormir, mi papá no contestó, solo bajo las escaleras, sé que cuando no contestes porque está enojado, pero en ese momento un regaño por la mañana era la última de mis preocupaciones, le preguntaron a la huija por mi tía, por la mamá de Mariela, respondió bajamente, en oraciones raras, cosas que no entendíamos, palabras inconexas, entonces le pregunté yo, ¿puedes hacer que venga mi tía? La huija respondió lo siguiente, déjanos entrar, déjanos entrar, déjanos entrar, lo dijo tres veces, Maire preguntó cómo, la respuesta fue, vela, frente, espejo, toda la noche, luego volvió a escribirlo tres veces más, Maire le dijo a Mariela que eso ya era demasiado, que no podían hacer eso, que no sabía si lo que vendría al espejo sería su madre, y Mariela aunque estaba triste aceptó, y es que eso hasta a mí la más escéptica de la familia me daba miedo, empezamos a cerrar la sesión, Maire inició el ritual que nos dijo que conocía bien, cuando los pasos se volvieron a escuchar subiendo las escaleras, mi papá seguramente venía de vuelta al ver que no bajaban, al ver que seguíamos despiertas, les dije que guardáramos silencio con una ceña, para ver si mi papá creía que estábamos hormidas y ya no nos decía nada, llegó hasta la puerta, casi aguantamos la respiración para que no dijera nada, se detuvo ahí detrás de la puerta, intentó abrirla muy despacio, ya vamos pa, ya no son sonir, intentaba abrirla de nuevo, y lo repetí que ya íbamos que no entrará, me iba a matar si no se veía jugando con la guija, pero seguía intentando abrir, Mariela le dijo que llevaban a bajar, pero seguía en la puerta, no se iba, hasta que me levanté y abrí para decirle que ya estaba bueno, que querer entrar así iba contra mi privacidad, pero cuando abrí la puerta no había nadie, nadie ni en todas las escaleras, pero alguien estaba intentando abrir la puerta, yo vi la manija moviéndose, yo sentí la presión cuando la toqué para abrirla, había alguien del otro lado, pero desapareció, casi me desmayo, creo que eso era porque se me doblaron las piernas, Mariela tomó la escalera y bajó corriendo sin decir nada, y Mariela la siguió, y yo, yo miraba así ese cuarto en el ático, ese que siempre me había gustado, y ahora esa oscuridad que siempre me había calmado me daba a favor, sentí que había alguien ahí escondido, tomé rápido mi teléfono y bajé sin ver atrás, sintiendo que alguien me miraba desde la oscuridad, dejé a prisa por esas escaleras, llegué hasta el cuarto de mis papás, me metí, me curruqué entre ellos, lo que más quería sentirme protegida y me puse en medio como cuando era chiquita, me despertó mi mamá, me preguntó por mi prima, le dije que no la había visto después de que se bajó corriendo en la noche, que le preguntaran a Mayra por ella, me dijo que Mayra sí estaba ahí, pero que Mariela no había amanecido en su cama, que no le encontraban por ningún lado, mientras me decía eso, yo recordaba lo que había estado soñando, lo escribí en las notas de mi teléfono para no olvidarlo, pero soñé que estaba ahí en la casa de los abuelos, en el ático, que veía por la ventana y había muertos, como en el sueño que tuve antes de ir, muertos parados alrededor de la casa y en la misma mujer fea les decía cómo entrar, le señalaba una ventana abierta y todos se acercaban y entraban por esa ventana y los escuchaba ahí abajo moviendo todas las cosas de los abuelos, y ahí despierta, escuchaba ahora el movimiento de mis tíos en la casa buscando a Mariela por todos lados, tocaron a mi puerta, era Mayra, me dijo que algo muy malo había pasado, le pregunté por qué lo decía y me dijo que la iban a matar, que la tabla era mucho más importante de lo que creía, que no nos había dicho toda la verdad, que el ritual que habían hecho Mariela allí en el bosque antes de que las encontrara, la había activado realmente, es que ahí vive una señora en la tabla, pero no es buena como les dije y te lo juro que yo la había aquí en sueños antes de venir, como si ya no se hubiera estado esperando, seguía sin entender bien porque estaba preocupada, Mariela seguramente se ha ido a caminar como ya había hecho antes, yo no creía que tuviera que ver con lo que habíamos estado jugando, y es que ya por la mañana, ya con la luz del sol entrando por la ventana, ya no me daba tanto miedo a la huija, entonces Mayra me dijo que le acompañara por favor, al regañadiente se acepté y la seguía en mi pijama, fue cuando me dijo que la tabla no estaba, que se le había llevado mi prima, y que había pasado algo peor, llegamos a sus cuartos y me señaló hacia el baño, abrí la puerta, frente al espejo había una vela completamente consumida, como si lo hubieran dejado ahí, encendida toda la noche, Mariela no entiende lo que va a pasar, pero ya la trajo, la ayudó a salir, no sabe quién es esa mujer ni lo que te pide, y mamá me va a matar, me fui a cambiar para salir a buscar a Mariela, estaba ya muy preocupada por ella, pasé por el pasillo que daba hacia el cuarto de mis abuelos, mi mamá escuchaba algo que le platicaba a mi abuelita, un sueño desde lejos, le decía que había visto a una mujer horrible, y la describía igual que la que yo vi en mis sueños, la abuela decía que la mujer había estado sentada toda la noche en su mesadora, la que tiene junto a la cama, que soñaba con algo y luego como que abría los ojos y la veía, pasaba otro sueño, luego volvió al cuarto, y de nuevo podía verla como si fuera real, que le estuvo viendo toda la noche, y que se veía como una persona de carne y hueso, que parecía real, muy real, yo temí lo peor, que si lo fuera, que eso que estaba en la huija se hubiera salido, que le hubieran ayudado a salir y por alguna razón se fijara en ella, en mi abuela, y tenía razón de tener ese miedo, esta historia continuará en el próximo episodio, quiero preguntarles algo comunidad, si ya vieron la casa del miedo hasta el amanecer, es el nuevo reality de terror de sonoro donde juntan a ocho creadores en una de las casas más embrujadas de la Ciudad de México para ver quién aguanta hasta el amanecer, lo conduce a vallía de leyendas legendarias y lo interesante es que el miedo se mide en tiempo real, con monitores de ritmo cardiaco, el que más miedo tenga se va saliendo, cada hora enfrentan cosas paranormales, retos y presencias raras y se pone intenso, ya este en youtube, vayan a verlo y me dicen por favor si les gustó, que les pareció que fue lo mejor y hasta que le cambiarían, por lo pronto ya lo saben, esta saga continúa en la siguiente edición de relatos de la noche.